“No tenemos agua, ni luz, ni comida. Ahora nos quieren quitar la calle”. Así se expresaba a coro un grupo de manifestantes venezolanos. La Avenida Victoria ha sido el punto de encuentro en Caracas de la concentración del sábado convocada por el presidente encargado, Juan Guaidó. La victoria es el destino hacia el que Guaidó quiere conducir a Venezuela.”Vamos rumbo a la victoria”, ha señalado el presidente encargado, subido al techo de un automóvil.

“Sí se pudo, sí se pudo”, coreaba la multitud. Sin tarima, con un megáfono en la mano, el presidente encargado, Juan Guaidó, clamó: “Vamos a seguir movilizados, sin luz, sin tarima, con bloqueos. Vamos a seguir”. Y añadió a gritos: “Esta tragedia, esta crisis eléctrica tiene nombre. Díganlo duro: Maduro”. Guaidó, una vez más, ha logrado que la calle responda a su llamada.

Guaidó ha invocado la posibilidad de activar el artículo 187, que da luz verde a misiones militares extranjeras en Venezuela. Ha reconocido que esa vía no se descarta, ya que “todas las opciones están abiertas”, pero ha insistido que cualquier opción ha de ser con los ciudadanos movilizados y unidos.

Ha convocado a que los venezolanos acudan a Caracas. Junto a los diputados, se va a desplazar por el país para congregar a una enorme multitud en la capital venezolana. “El cambio depende de nosotros. Hemos de estar unidos y en las calles”, ha declarado.

Esta vez Maduro ha tratado de impedir la concentración opositora a la vez que volvía a convocar a los suyos con un mayor despliegue de efectivos de seguridad, que finalmente cedían a la presión popular.

El nuevo apagón masivo, que ha afectado al 96% del país, ha exacerbado los ánimos de los venezolanos, que culpan mayoritariamente a Maduro de esta nueva penuria. El diputado José Manuel Olivares señalaba que al menos 17 personas han muerto por las consecuencias de los apagones continuos desde el jueves.

El nuevo apagón masivo, que ha afectado al 96% del país, ha exacerbado los ánimos de los venezolanos

Tanto Caracas como otras poblaciones venezolanas como Ciudad Guayana, en el estado Bolívar, estaban militarizadas así que hubo cambios de ruta sobre la marcha. Pero en la Avenida Victoria de Caracas los manifestantes han plantado cara a la policía nacional bolivariana. A su vez, tras unas horas con luz, Venezuela volvió a sufrir un apagón masivo. En Caracas y Miranda, donde se había restablecido el suministro, volvieron a quedarse sin conexión eléctrica.

En otras zonas, especialmente en el interior, llevaban más de 40 horas sin suministro. En Maracaibo, uno de los lugares más afectados, muchos comercios regalaban sus productos para aprovecharlos antes de que se estropeen.

El apagón ha afectado también a la cobertura informativa de las protestas y a la difusión de información entre los opositores interesados en acudir a la movilización. Sin embargo, el régimen chavista aseguraba que se había restablecido el 70% del suministro. El número dos chavista, Diosdado Cabello, hablaba de que habría “idas y venidas”, en una nueva negación de la oscura realidad.

Desde su cuenta de Twitter, el presiente encargado, Juan Guaidó, aseguraba que la calle iba a lanzar de nuevo un claro mensaje a Maduro. “Creen que van a meternos miedo hoy, pero se van a llevar una sorpresa… En Caracas, la victoria es la Victoria”.

“Hermano, vente conmigo. La gente está muriendo porque los hospitales no tienen luz”, decía uno de los jóvenes manifestantes a un policía encargado de evitar que los opositores se concentraran a favor de la transición democrática. Esta vez la información ha topado con el muro del apagón, que vive gran parte de Venezuela desde hace más de 40 horas. En algunos lugares, como Caracas, volvió la luz unas horas pero justo cuando estaba convocada la concentración opositora perdieron la conexión de nuevo. En Zulia se quejaban de que llevaban desde el jueves por la tarde sin luz.

La gente está muriendo porque los hospitales no tienen luz”, decía uno de los jóvenes manifestantes

La falta de luz ha caldeado los ánimos de una población cada vez más desesperada. “No quiero oro, ningún  lingote, yo lo que quiero es que se vaya el monigote”, decía un grupo de chicas jóvenes en VPI TV.

Decenas de efectivos de la Policía Nacional Bolivariana, provistos de material antimotines, se han desplegado y han arrojado gas pimienta contra los primeros manifestantes que habían llegado a esta Avenida Victoria. Una sexagenaria ha resultado herida. Los policías han cercado a los manifestantes para luego ceder.

Tres personas han sido detenidas en la madrugada del sábado cuando se disponían a instalar la tarima para Juan Guaidó, según ha publicado El Nacional. Es un síntoma de lo mucho que incomodan estas demostraciones de fuerza en la calle al régimen chavista.

El diputado de la Asamblea Nacional Winston Flores  informó de que fueron arrestado y trasladados a El Helicoide Freddy Quintero, Juan García y Angel Bastidas, que conducían los camiones con los aparatos para el montaje de la tarima. “Nos quieren intimidar”, ha señalado Flores.

“El cese de la usurpación es el cese de la oscuridad”, decía en su Twitter Juan Guaidó, horas antes de la movilización. “Volvemos a las calles con más fuerza que nunca”, añadía.

Estas nuevas marchas han estado marcadas por un apagón de más de 40 horas que ha dejado a gran parte del país a oscuras. Incluso las zonas que restablecieron el suministro luego lo perdieron. La situación era muy grave en 15 estados.

La crítica situación en los hospitales, por falta de medicamentos básicos, se ha agravado con la falta de electricidad. Medios venezolanos como ntn24 han informado de muertes como la de Marielsi Aray, en el Hospital Universitario de Caracas, que necesitaba respiración artificial. Hay una decena de muertos que se atribuyen al apagón. Un médico señalaba en Twitter que en el hospital de Maturín, estado de Monagas, murieron 13 personas por la falta de electricidad.

Guaidó ha acusado al régimen chavista de ser culpable de este apagón, fruto de la corrupción y una gestión nefasta. Sin embargo, el líder chavista, Nicolás Maduro, ha dicho que el país es víctima de un sabotaje perpetrado por los opositores, “una guerra eléctrica”, en palabras del líder chavista.

Maduro tardó más de 20 horas en reaccionar y finalmente dijo; “Mi respaldo al personal del Sistema Eléctrico que mantienen un intenso trabajo para recuperar el servicio. Admiro al pueblo que resiste con gallardía este nuevo ataque de los enemigos”. En otro tuit insinuaba la implicación de Estados Unidos en esta “guerra eléctrica”.

En la misma línea, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, también en Twitter calificó el apagón como “un sucio acto terrorista”, que tendría el objetivo de provocar la injerencia militar.

“El sabotaje eléctrico en Venezuela es un sucio hecho terrorista para doblegar la resistencia del pueblo venezolano y alentar la intervención militar. Cuanta perversidad imperial en esa criminal, violatoria e injerencista manera de actuar”, ha escrito Díaz-Canel. Sin embargo, en la cuenta de periodismo ciudadano Reporte Ya señalaban que se trataba de una estrategia gestada por los cubanos para desgastar a la oposición.

El sábado ha encabezado la “marcha anti imperialista”. Ante sus más leales, cada vez menos numerosos, ha dicho: “Aquí estoy, al frente de mis responsabilidades”. Al igual que ha hecho Guaidó, ha convocado nuevas manifestaciones en Caracas.

Los opositores insistieron en que la falta de mantenimiento, la corrupción rampante y una gestión negligente son las causas reales de este apagón, que ha afectado a hospitales, viviendas, industrias, servicios de transporte y conexión a redes sociales.

“Queremos una Venezuela libre, que regresen mis hijos… Que se vaya Maduro”, señalaba una mujer en la concentración en Ciudad Guayana, en el estado Bolívar, en declaraciones a VPI TV. Jóvenes, mayores, mujeres y hombres todos en las protestas opositoras tienen un lema en común: “Que se vaya Maduro”.

“Para que cese la oscuridad, el hambre y la miseria, debe cesar la usurpación de la dictadura”. Lo ha dicho Juan Guaidó en la Avenida Victoria.