El pasado lunes, día 23 de noviembre, el matinal Las cosas claras de Cintora registró las cifras de audiencia más bajas de su breve historia. El programa obtuvo en sus dos franjas, un 7,8 y un 6,8% de share respectivamente, los peores datos de sus ocho primeras emisiones, precisamente el día en el que la ministra de Igualdad, Irene Montero, concedía una breve entrevista en directo.

Si bien la novedad y la campaña propagandística en redes por parte de Unidas Podemos consiguió que los primeros días sus audiencias elevasen la media que venía registrando TVE en dicha franja horaria, según pasan los días las cosas parecen estar claras, Cintora no consigue despegar.

En los cinco primeros días la media del share registrado entre sus dos partes fue del 9,5% del estreno al 8,1% cuatro días más tarde, pasando por un 8,8%, un 8,7% y un 9,4%. Sin embargo, esta segunda semana las cuotas medias ni siquiera han alcanzado el 8 en ninguno de sus días.

Quizás uno de los ejemplos de ‘penalización’ por parte de los televidentes resida en dicha entrevista a Montero. Y es que, la titular de Igualdad no recibió ningún tipo de pregunta comprometida. Nada sobre Bildu y su apoyo a los PGE, Marrueco o Ione Belarra y Margarita Robles. Una aparición templada y esperada que no generó la suficiente curiosidad o expectación.

El «activismo político» que los espectadores comienzan a denunciar en redes y la batalla abierta contra los sindicatos de RTVE por la externalización de la producción parecen estar haciendo mella en la atención de un público que no acostumbra a tener piedad con los nuevos formatos de la corporación.