Figurar y fotosfera. Estos fueron los dos términos que eliminaron a Luis de Lama este martes de Pasapalabra. El concursante cayó en la Silla Azul, una prueba creada para la vuelta de este concurso en Antena 3 en la que el concursante que pierde en El Rosco el día anterior se juega su permanencia con un debutante. Este fan de Andrés Pajares -a quien conoció gracias al programa- se marchó del plató entre lágrimas, las suyas y las de algunos espectadores, y con la visible emoción de Roberto Leal y de quien ha sido su rival durante los últimos meses, Pablo Díaz.

  • Luis de Lama, exconcursante de 'Pasapalabra'.
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    Luis de Lama, que ejerce fuera de la televisión como guardia civil de Tráfico, confiesa para El Independiente que su objetivo a medio o largo plazo es «poder regresar a Pasapalabra algún día». Este carismático concursante, cuya marcha lloró sin consuelo Miguel, un pequeño fan del programa, afirma que invertirá parte de los 39.600 euros que ha conseguido en el concurso en cambiar el sofá, «porque entre los niños y el gato lo tenemos machacado». El resto lo destinará en «un viaje con los niños a algún parque temático» cuando sea posible para recuperar «el tiempo que nos ha robado el estudio y las grabaciones del programa»: «También es un premio para ellos por su paciencia».

  • El madrileño compaginó su labor como guardia civil con la grabación de los episodios del concurso tirando de los días de vacaciones de los que no pudo disfrutar antes a causa del Covid-19. Y, una vez se terminaron, Luis recuerda que pudo seguir asistiendo al plató gracias a sus superiores. «Tuve que empezar a cambiar servicios de tal manera que mis días libres en el trabajo coincidieran con los días de grabación», por lo que agradece al «coronel Benito Monzón, jefe del Sector de Tráfico de Madrid; al capitán Bernal, jefe del subsector Madrid Norte, y al teniente Eduardo Vicente, mi jefe directo, que me facilitaran las cosas para poder realizar las peticiones y cambios».

  • Luis, que anteriormente desempeñó labores como repartidor de pizza y pintor de brocha gorda, insiste en que su paso por el concurso no ha interferido en la completa realización de «los servicios que me correspondían», ya que no ha faltado «ni un solo día a trabajar», aunque «el nivel se iba resintiendo» por la falta de días de descanso. El Instituto Armado le ha tomado como referente y le ha agradecido todas las menciones que ha hecho en su paso por el plató de Pasapalabra a sus compañeros. «Te despides con la frente muy alta, Luis, por tu enorme nivel competitivo, humano y profesional (…). Una lástima que no hayamos podido regar juntos ese rosco», escribió la Benemérita en su cuenta de Twitter.

La directora general de la Guardia Civil, María Gámez, se reunió con él para agradecerle la imagen que está dando del Cuerpo. Para Luis resultó «alucinante» que le llamase. «Me siento agradecido por el apoyo y el reconocimiento que me brindó. Es una persona muy cercana y mantuvimos una charla muy entretenida», indica. Pero este profesional destaca que él es tan sólo un guardia civil de los «miles que formamos esta institución». «No soy un caso extraño: en este Cuerpo hay miles de compañeros con mucho talento y muy preparados», asegura.

Siempre he recordado bien datos inútiles que sólo sirven para ser el mejor cuñado de la cena de Nochebuena»

luis de lama

Pero Luis no sólo se lleva de Pasapalabra la experiencia y el dinero cosechado día a día. Después de haber protagonizado durante 84 programas trepidantes duelos -rosco mediante- con su rival, Pablo Díaz, ya le considera un «amigo». «Hablamos por Whatsapp prácticamente a diario. Es un chico muy culto, inteligente, controla todos los aspectos del concurso, es constante, se ha preparado muy a fondo y la recompensa está ahí», expresa el ya exconcursante. Por su personalidad y su forma de actuar, este guardia civil se ha ganado el cariño de su contrincante, que dijo el día de su despedida que Luis había hecho «historia» en el programa y que le iba a echar mucho de menos.

El afecto hacia este participante ha traspasado, además, la pantalla: «Me paran ahora más que cuando estaba en el programa y es verdad que me demuestran su cariño y apoyo. Me dan ánimos para que vuelva y que me lleve el bote». Luis declara que se presentó a Pasapalabra porque le llamaban la atención los concursos y los juegos de preguntas como el Trivial. «Siempre he recordado bien datos inútiles que sólo sirven para ser el mejor cuñado de la cena de Nochebuena», señala. Por el momento, Luis no piensa «en el siguiente concurso», dado que, una vez que se ha acabado el estudio diario para el programa, «ahora mismo mi prioridad son mi familia, mis hijos y mi mujer». A pesar de ello, los espectadores seguirán esperando su vuelta a los platós.