Años 90. Tres misteriosas personas sacan de un coche un bulto que parece un cadáver. Años más tarde, ya en la actualidad: a causa de una grave sequía, el pantano de Campomediano, en la frontera entre España y Portugal, se ha esfumado y ha dejado al descubierto los restos de un pueblo abandonado hace años. Un abuelo aprovecha la circunstancia para enseñarle a su nieta el pueblo en el que vivía. Pero no todo está intacto: en una de las antiguas casas aparecen los restos humanos de dos hombres, ambos con orificios de arma en el cráneo, claramente víctimas de un crimen que ha permanecido oculto durante décadas y que aún está por esclarecer.

La serie Sequía, que RTVE estrenó ayer y que promete ser el thriller de la temporada, arrancó así de fuerte. En pocos minutos, sin embargo, llegó lo mejor: conocimos a la inspectora de policía Daniela Yanes, encargada de esclarecer el caso junto con el comisario Ortiz. Juntos descubrieron que dar con el asesino y explicar el crimen no iba a ser tan fácil. Básicamente, porque el caso topa con los intereses de la gran multinacional Barbosa, propietaria de la hidroeléctrica a la que pertenece el embalse. La inspectora Yanes entiende pronto que ha de bucear en las complicadas y tumultuosas relaciones de dos familias muy poderosas separadas por una frontera, pero unidas por negocios no del todo claros.

Sequía es una serie visualmente muy sofisticada que nos conduce a un mundo seco y árido donde los secretos ya no pueden esconderse

La inspectora Yanes es, sin duda, la gran protagonista de Sequía. Está interpretado por la actriz zaragozana Elena Rivera, a quien conocimos en Inés del alma mía (Amazon/RTVE), Alba (Atresplayer Premium) y, sobre todo, Cuéntame cómo pasó. Rivera ha reconocido que le atraen los retos interpretativos y, sobre todo, los personajes de mujeres fuertes y sin miedo a sacar el carácter, pero también con un trasfondo vital complejo. Aquí, desde luego, se enfrenta a una mujer de armas tomar, muy fría y racional en su profesión, pero con un fondo vulnerable fruto de algunas experiencias traumáticas de su pasado.

Es muy interesante ver cómo el personaje va creciendo junto con el resto de elenco de actores, sobre todo con Miguel Ángel Muñoz, que da vida a un periodista local que siempre está husmeando en temas espinosos y a quien la familia Barbosa querría olvidar. También está Marco d’Almeida, que encarna al policía portugués Hélder, interesado en saber qué paso exactamente con aquellos cuerpos extraños.

Un problema endémico en España

Sequía comenzó a rodarse el 14 de junio bajo la dirección de Joaquín Llamas (director y coproductor ejecutivo) y Oriol Ferrer (director), un creador que conocemos por su adaptación del bestseller de Federico Moccia Perdona si te llamo amor y por dirigir algunos capítulos de Mediterráneo, Antivicio, Acusados, Tierra de lobos y Fuera de lugar. También por sus tv-movies Tita Cervera. La baronesa, Flores Muertas, La princesa Paca y Sin hogar.

Llamas explicó en rueda de prensa que le interesó ese fenómeno climático, el de la sequía extrema que tanto afecta a la Península Ibérica, como punto de partida y detonante de una historia que trata no sólo de un crimen, sino sobre todo de amor, ambición, traición y avaricia. También fue para él clave el poder explicar las historias olvidadas de aquellos pueblos que quedaron sepultados bajo pantanos -hay más de 500 municipios sumergidos en nuestro país-. Casi ninguno aparece ya en ningún mapa, pero son muchas las personas de cierta edad que aún se acuerdan de aquellos lugares que la memoria ha querido borrar.

A partir de ese punto inicial, los guionistas Arturo Ruiz y Daniel Corpas consiguieron dar el ritmo justo para que el suspense de la trama no decayera y hubiese los suficientes giros como para atrapar a los espectadores. Ha sido, desde luego, todo un acierto contar con ellos dos. Arturo Ruiz es uno de los mejores guionistas y directores jóvenes que existen. Su cortometraje Paseo, de 2007, fue nominado a los Goya y ha recibido más de 80 premios desde su estreno, y su película El destierro, de 2016 y centrada en la Guerra Civil española, también fue objeto de bastantes galardones.

Por su parte, Daniel Corpas (nacido en Copenhague pero criado en Málaga) es uno de los mayores talentos emergentes dentro del competitivo mundo de la escritura de guiones televisivos. Participó en el desarrollo de series como Yo soy Bea y Cita a Ciegas y, sobre todo, triunfó con Malaka, un thriller ambientado en Málaga que buceó en unos bajos fondos repletos de corrupción para intentar esclarecer el asesinato de Noelia, la hija de un importante empresario, cuyo cadáver apareció flotando en el puerto de la ciudad. El guión aportó un tono oscuro, muy psicológico, lleno de silencios incómodos. Sobre todo fue capaz de retratar a la perfección a unos personajes poliédricos, tan complejos y profundos como la trama (Blanca Gámez como Maggie Civantos estuvo especialmente espléndida).

Ese talento para mezclar el thriller con lo psicológico es, precisamente, uno de los grandes alicientes de Sequía, una serie visualmente muy sofisticada que nos conduce a ese mundo seco y árido donde los secretos ya no pueden esconderse.