La crisis financiera de Prisa ha marcado su devenir durante los últimos años y le ha obligado a deshacerse de una buena parte de sus activos. La ‘gran recesión’ sobrevino cuando la compañía se encontraba en pleno ciclo expansivo y con una deuda creciente, lo que creó un cóctel explosivo que explica las dificultades que ha vivido durante la última década. Durante los últimos meses, el grupo ha barajado refinanciar sus adeudos, sin embargo, la operación se ha aparcado hasta que culmine el proceso de reestructuración en el que se encuentran inmersos sus negocios.

La compañía fundada por Jesús de Polanco debía a las entidades financieras un total de 1.116 millones de euros el pasado 30 de septiembre, frente a los 928 que registraba en el último día de 2018. La cantidad es muy inferior a los más de 5.000 millones que adeudaba a principios de la actual década, pero todavía obliga a la compañía a buscar formas de saldar sus compromisos con los bancos.

En la documentación que el grupo remitió a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) tras su última refinanciación, acaecida hace 2 años, se especifica que tendrá que pagar 275 millones de euros antes del 1 de abril de 2020. Esa fecha, se ha establecido lo que en el folleto de su última ampliación de capital se ha denominado ‘Milestone 2020’.

En caso de que no se cumpla esa obligación, la empresa no alcanzará una situación límite con los acreedores –que acordaron la última refinanciación a finales de 2017-, pero se enfrentará a un encarecimiento de su deuda. La compañía ha estudiado posibilidades con entidades financieras durante los últimos meses para buscar formas de suavizar el pago de lo adeudado –según explican fuentes del grupo-, sin embargo, el proceso no prevé cerrarse antes de que culminen las operaciones que el grupo estudia con algunos de sus principales negocios.

Operación con Santillana

El principal proyecto transformador que se estudia tiene que ver con Santillana, es decir, con el buque insignia de la compañía. El responsable del 57% de sus ingresos y del 78% de su resultado operativo EBITDA. Según ha publicado El Confidencial, Prisa estudia actualmente segregar la división de educación para tratar de revalorizarla. En principio, sacándola a bolsa, en una operación que podría ser similar a la que realizó compañía brasileña Arco Platform, que provocó una revalorización de sus activos del 160%.

Otra de las operaciones que está pendiente de cierre es la venta de Media Capital, es decir, la filial portuguesa del grupo. La transferencia de la participación de Prisa a Cofina se acordó en 255 millones de euros, aunque el pacto estaba supeditado a la obtención de la autorización de los reguladores del país luso.

Hace unas semanas, la Autoridade Nacional de Comunicações (Anacom) dio de paso la operación al considerar que «no plantea problemas de competencia relevantes en los mercados de comunicaciones electrónicas». Unos días antes, la Entidade Reguladora para a Comunicação Social rechazó que esta transacción pusiera en peligro “los valores del pluralismo y diversidad de opiniones”.

El visto bueno definitivo está previsto que lo otorgue próximamente –según aclaran fuentes del grupo- la Autoridade da Concorrência. Es decir, la entidad que vetó en 2018 la venta de Media Capital a Altice, la multinacional francesa de las telecomunicaciones.

Suscripciones a ‘El País’

La otra pata del negocio que estará sujeta a cambios próximamente es la de sus medios de comunicación. De hecho, en las próximas semanas está previsto que el diario El País lance su nuevo modelo de contenidos bajo suscripción. En principio, se barajaba hacerlo antes del final de año, sin embargo, parece que finalmente se hará en la primera parte de 2020.

La intención de Prisa es obtener una nueva vía de ingresos a través del cobro por los contenidos de su edición online. El plan pasa por poner en marcha un muro poroso, es decir, un sistema por el cual los lectores pueden acceder de forma gratuita a un número limitado de contenidos.