«Satisfacción», «una buena noticia» y «una sentencia que hace justicia». Esos han sido algunos de los mensajes de los políticos tras conocer la sentencia del Tribunal Supremo que condena a los cinco miembros de ‘La Manada’ a 15 años de prisión por un delito continuado de violación. Un fallo que ha recibido el respaldo unánime de la sociedad y las organizaciones feministas.

La Fiscalía General del Estado ha elogiado el fallo al entender que revaloriza el testimonio de la víctima y ha subrayado su trascendencia, ya que consolida la doctrina del Supremo y da seguridad jurídica.

La clase política ha celebrado esta decisión judicial. El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha ensalzado el fallo y ha destacado que «España sigue avanzando en la protección de los derechos y libertades de las mujeres».

«El fallo del Tribunal Supremo sobre el caso de #LaManada reconoce la credibilidad de la víctima y está en sintonía con la modificación legal propuesta por el Gobierno para diferenciar el delito de violación y agresión sexual, del delito de abusos», ha dicho la vicepresidenta, Carmen Calvo.

«Más allá de la absoluta repulsa y condena a todo lo que ocurrió» hace dos años, «siempre hay que mostrar el máximo respeto por las decisiones judiciales», ha declarado el alcalde de Pamplona, Enrique Maya, al tiempo que el Gobierno Foral ha mostrado su «satisfacción» y su firme rechazo a cualquier violencia sexual. Ambas instituciones han formado parte de la acusación.

Desde el PP, su vicesecretaria de Política Social, Cuca Gamarra, ha subrayado que esta sentencia sienta jurisprudencia y reconoce el testimonio de la víctima: «Le debemos el coraje que ha demostrado luchando hasta el final después de lo sufrido». Ciudadanos ha mostrado su «respeto» al fallo y su portavoz parlamentaria, Inés Arrimadas, ha ido más allá al celebrar que «por fin caiga todo el peso de la ley» sobre estos violadores. Por su parte, Unidas Podemos ha considerado «un éxito y una victoria» la sentencia gracias «al empuje» y «lucha» del movimiento feminista y ha reiterado que «no fue abuso, fue violación».

La exalcaldesa de Madrid y exmagistrada, Manuela Carmena, ha dado las «gracias al movimiento feminista» por haber «hecho reflexionar a toda la sociedad sobre la violencia sexual» y por volver «a conseguir avances en la defensa de los derechos de las mujeres».

Expertas juristas consideran que esta resolución «reconcilia» a las mujeres con el sistema judicial y «permite recuperar la confianza en la Justicia», e insisten en la necesidad de reformar el Código Penal.»El fallo da esperanza y supone recuperar la confianza en la Justicia. En los últimos años muchas mujeres habían sentido un desapego absoluto y desconfianza, pensaban que el sistema no las iba a creer ni a proteger», ha indicado a Efe la magistrada de Vigilancia Penitenciaria de Las Palmas, Carla Vallejo.

Para la presidenta de la Audiencia de Navarra y coordinadora de género de Jueces y Juezas para la Democracia, Esther Erice, el fallo es «muy ajustado a derecho» y marca una pauta en interpretación «válida y asentada» para el futuro.

Celebración en las calles: «No fue abuso, fue violación»

El movimiento feminista se ha movilizado una vez más en distintas ciudades, en esta ocasión para celebrar la decisión de los magistrados. En Madrid, alrededor de cien personas se han congregado frente al Tribunal Supremo para mostrar su apoyo a la víctima y reivindicar el cambio del Código Penal.

«Hermana, hoy celebramos también tu coraje y determinación», «no fue abuso, fue violación. ¡La lucha es el único camino! ¡Sí se puede!», «menos porno, más educación», «no es no y lo demás es violación» o «la violencia machista: solas la sufrimos, juntas la enfrentamos», «rectificar, además de ser sabio/a, es hacer justicia» han sido algunos de los lemas de la concentración. También el ya clásico «tranquila, hermana, aquí está tu manada» que se ha escuchado en decenas de manifestaciones anteriores, incluida las del 8 de marzo.

Mientras, en Gijón varias decenas de personas se han concentrado para clamar: «Ni una agresión sin respuesta», «si no digo sí, también es no». Allí se ha defendido que la sentencia del Supremo es una «victoria» consecuencia de la «lucha» feminista en las calles.