Sociedad | Sucesos

Un preso arranca partes metálicas de una ventana y amenaza de muerte a funcionarios

El preso ya había protagonizado un altercado en la cárcel valenciana de Picassent.

Prisión de Picassent (Valencia).

Prisión Picassent, donde hay sospechas de que dos funcionarios puedan tener el virus.

Un preso de la cárcel valenciana de Picassent arrancó en la tarde de este domingo varios junquillos metálicos de la ventana de su celda, rompió los cristales y se «atrincheró» en el interior, mientras amenazaba de muerte a varios funcionarios, que sufrieron lesiones al tratar de reducirle, según han informado ACAIP/UGT en un comunicado.

ACAIP/UGT, que han calificado de «grave» el suceso, han explicado que el interno está clasificado en primer grado en el establecimiento penitenciario de Valencia y cuenta con «numerosos antecedentes violentos y de incidentes» en otras prisiones.

Según detallan, el recluso arrancó varios junquillos metálicos de la ventana de su celda, y rompió los cristales para «atrincherarse» en el interior de ella, situada en el módulo 28 de la Unidad de Preventivos, mientras les amenazaba de muerte.

Ante esta situación, fue necesaria la intervención de numerosos funcionarios de servicio en otros módulos «para conseguir reducir al interno que utilizaba esas partes metálicas arrancadas a modo de espadas», han subrayado. Además, la celda había sido inundada a propósito por el interno «para provocar resbalones» de los funcionarios al intervenir, que resultaron heridos con lesiones de diversa gravedad.

Fuentes penitenciarias han señalado a Europa Press que la actuación de los funcionarios fue «impecable» para reducir al recluso, que han calificado de «persona agresiva». En esta acción, varios de los intervinientes sufrieron lesiones «leves» de las que fueron atendidos por los servicios médicos, de acuerdo con estas fuentes.

En esta línea, han subrayado que precisamente la «profesionalidad» en la actuación de los funcionarios, que trataron durante un largo tiempo de «apaciguar» al recluso, ha hecho que las lesiones sufridas sean las «mínimas».

Sin embargo, para ACAIP/UGT, este hecho «vuelve a demostrar la falta de condiciones de seguridad del centro para alojar a este tipo de internos». En el caso de este preso, subrayan que ya había protagonizado un incidente la tarde anterior en el módulo 19, «que es el departamento en el que, en principio, están destinados este tipo de internos, por ser, en teoría, el lugar del centro que reúne mayores medidas de seguridad».

Sin embargo, «cada vez que un interno de este tipo protagoniza un incidente, dado que no hay forma de separarle del resto, se le traslada a ese módulo 28 que aún tiene menos condiciones para este tipo de internos», han recalcado.

«Falta de condiciones»

«La falta de condiciones de seguridad del centro penitenciario de Valencia para albergar a este tipo de internos clasificados en primer grado viene siendo denunciada desde hace años por Acaip, que ha mantenido numerosas reuniones con diversas instancias administrativas y judiciales», apuntan, y recuerdan que el Defensor del Pueblo en uno de sus informes «formuló una recomendación para que el módulo que aloja a estos internos se cerrara por su falta de condiciones».

Por contra, lamentan que la administración penitenciaria «sistemáticamente se niega a cumplir esta recomendación» y subrayan que en la última visita del secretario general de Instituciones Penitenciarias a Valencia el pasado mes de mayo los sindicatos representativos en el centro le hicieron entrega de un escrito en el que se volvía a solicitar el cierre de este departamento.

«El secretario general pudo comprobar in situ las malas condiciones de este módulo, pero no se comprometió a cerrarlo, tan sólo a reducir el número de internos de estas características, promesa que también se ha incumplido», han denunciado.

En este sentido, señalan que este módulo «no figuraba en el proyecto inicial del centro, sino que se añadió posteriormente en un patio muerto» y critican que «ya solo por sus condiciones arquitectónicas produce gran sensación de estrés y claustrofobia tanto a internos como a trabajadores».

Asimismo, ACAIP/UGT destaca que los funcionarios de servicio suplieron «la falta de formación para afrontar este tipo de situaciones con su experiencia y profesionalidad» y reclaman que en cada uno de los centros penitenciarios haya «un equipo de funcionarios especialmente formado y entrenado para hacer frente a este tipo de situaciones, al igual que lo hay en otros países de nuestro entorno». Sin embargo, aseguran que la administración penitenciaria «nunca ha querido abordar su creación, alegando razones económicas y jurídicas».

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