Los parlamentarios británicos votaron esta semana en contra del desarrollo del esquema Erasmus actual después del Brexit. La votación ha generado el enojo y las críticas de los comentaristas pro-UE, de los demócratas liberales y las redes sociales por considerarlo un atraso y una falta de respeto a aquellos estudiantes procedentes de familias con menos recursos.

Los demócratas liberales habían propuesto una enmienda para asegurarse de garantizar la continuación de dicho programa, que permite a los estudiantes estudiar en diferentes países pertenecientes a la Unión Europea cuando se produjese la salida del Reino Unido del bloque.

344 votos en contra y 254 a favor han marcado la provisional pérdida de esta oportunidad de estudio que cientos de jóvenes llevaban aprovechando desde que se inaugurara en 1987. Tal y como afirmó la diputada liberal Layla Moran en el debate, «el Erasmus permite a nuestros jóvenes ir al extranjero a universidades europeas, aprender nuevos idiomas, conocer gente nueva, echar raíces allá fuera y construir la comprensión internacional que, en mi opinión, es una gran parte de lo que significa ser Británico… «

Además, ha recalcado que no se trata tan solo de una gran experiencia y crecimiento personal del estudiante, sino que a nivel estadístico se ha demostrado que desde que existe el esquema, cuando los estudiantes de Erasmus regresan a Reino Unido y aplican los conocimientos adquiridos, la economía del país crece.

Una vez más, el tema «brexit» revoluciona el Reino Unido y enfrenta a sus propios ciudadanos, esta vez, entre otras razones, por su nivel adquisitivo, como afirma la diputada: “Si no se negocia el acceso completo al esquema, serán los de las familias más pobres quienes sufrirán. Los de familias acomodadas podrán estudiar en el extranjero si lo desean; sus padres podrían pagar los honorarios «.

Reino Unido, destino codiciado

Erasmus comenzó como un plan de gestión de diversas administraciones públicas que facilitó la movilidad académica de los estudiantes desde sus inicios y que ha sido muy bien recibido en una amplia comunidad de países, compartiendo los valores de integración, cooperación y educación global.

En su primer año ya participaron 3200 jóvenes de once países europeos diferentes, entre los que se encontraban España, Italia, Francia, Bélgica o Reino Unido, y ahora, más de treinta años después, el número de participantes de este programa ha ido creciendo exponencialmente hasta convertirse en una de las becas más deseadas de los estudios superiores por su significación y referencias.

Ahora se realizan más de 300.000 desplazamientos cada año académico, siendo Francia, Alemania y España, en ese mismo orden, los 3 países con más salidas de estudiantes. De la misma forma, los países que más estudiantes reciben cada año son España (con más de 42.000 estudiantes extranjeros), Alemania (con casi 33.000) y Reino Unido (con 31.000 llegadas).

Con estas cifras queda reflejada la importancia que supone para la educación y reputación de nuestro país este esquema de intercambio y de qué manera podría afectar a España la salida del Reino Unido del programa, teniendo en cuenta que Reino Unido e Italia son los dos destinos más codiciados por los estudiantes españoles a la hora de hacer su inscripción.

El Erasmus, más allá de la experiencia vital que proporciona al participante, ha supuesto una propuesta a favor de la igualdad de oportunidades para aquellos becados con menos recursos o facilidades para realizar este tipo de actividades por cuenta propia. En la actualidad, ya se conceden casi 40.000 becas complementarias para los alumnos más desfavorecidos por diferentes razones como la situación económica, alguna discapacidad, la lejanía geográfica o las condiciones de salud. En estos casos se otorga un tipo de ‘plus’ que va de los 100 a los 200 euros.

¿Hay razones para que el Brexit obligue al abandono del Erasmus?

Teniendo en cuenta que ser miembro de la UE no es un requisito indispensable para participar en este programa, la formalización del brexit tampoco podría avalar ni usarse como excusa para prescindir de un plan que lleva tantos años generando beneficios a la educación.

Países como Turquía, Islandia, Noruega y Serbia forman parte del programa sin pertenecer a su vez a la Unión Europea, y otros como Suiza, que sí forman parte de esta comunidad, establecen una serie de condiciones o normas particulares para los estudiantes que la elijan como destino. Por ejemplo, un joven que haga el Erasmus en Suiza no gozará de tal condición en cuanto a cobrar ayudas complementarias, pero le corresponderán todos y cada uno de los derechos y las obligaciones como estudiante.

Es decir, que ni la salida de la UE ni la razón de tratarse de un recorte económico podrían justificar la desaparición y olvido de tan significante plan de estudios, que probablemente perjudicaría y privaría de oportunidades en gran medida a las generaciones venideras.