Un informe de ingeniería encargado después de que el Gobierno vasco hubiera detectado algunos aspectos a subsanar en el vertedero de Zaldibar aconsejó asegurar la estabilidad del terreno para evitar accidentes, según ha indicado este sábado el departamento de Medio Ambiente.

El vertedero, que se derrumbó el jueves sepultando a dos trabajadores, debía realizar controles geotécnicos de los materiales depositados para garantizar la estabilidad de la instalación, que en 2019 registró unas 511.000 toneladas de residuos, de las que 4.200 eran materiales que podían contener amianto. E

El departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda del Gobierno Vasco ha hecho público este sábado un informe sobre el vertedero realizado por una ingeniería que aconsejaba asegurar la estabilidad del terreno para evitar accidentes. El trabajo fue encargado después de que el Ejecutivo hubiera detectado algunos aspectos a subsanar en esa escombrera.

La inestabilidad del terreno es el principal problema de los equipos de emergencia que buscan a los dos desaparecidos

Se da la circunstancia de que la inestabilidad de la zona del desprendimiento está siendo el principal problema de los equipos de emergencias que buscan los desaparecidos, que no pueden acceder con maquinaria y que además deben trabajar con equipos de protección por el riesgo del amianto.

En una nota, Medio Ambiente ha señalado que la instalación de la empresa Verter Recycling 2002 S.L. obtuvo su autorización ambiental integrada para la actividad de vertedero de residuos no peligrosos de origen industrial el 22 de enero de 2007.

Para lograr la autorización ambiental de acuerdo a la legislación europea la escombrera debía tener «controles muy rigurosos para evitar o reducir al máximo las emisiones» a la atmósfera, el agua y el suelo, así como la justificación de las condiciones constructivas, como su impermeabilización y su estabilidad.

El informe

La viceconsejería de Medio Ambiente inspeccionó las instalaciones con autorización ambiental integrada y en el último control, el 10 de julio de 2019, «se detectaron en el vertedero distintos aspectos a subsanar, por lo que se emitió requerimiento para que se aportara documentación complementaria».

A raíz de este requerimiento, la empresa respondió el 11 de octubre de 2019 con un estudio de una ingeniería especializada que en sus conclusiones recogía que el vertedero era «estable con la configuración actual, desde el punto de vista global, tanto frente a roturas circulares, como frente a roturas de bloque por el plano de debilidad que constituye el conformado de base».

Añadía que si se continuaba «con la misma dinámica de llenado» y «tanto para una situación normal, como para una situación accidental de fallo de drenaje el vertedero», se iba a comportar «cumpliendo los criterios de estabilidad establecidos por el Gobierno Vasco».

Esa ingeniería destacó entonces «la importancia que tiene la ejecución de un buen drenaje de base», como ya realizaba el vertedero, para garantizar su estabilidad.

Y aconsejó «ejecutar un buen drenaje basal», colocar «contrafuertes realizados con material de mejor calidad en las zonas exteriores de cada nivel» y «garantizar un buen sellado, para evitar la filtración de agua».

Según insistió esa ingeniería, era necesaria la realización de controles geotécnicos esporádicos de los materiales de llenado y sus características resistentes.

La entrada total de residuos registrada en el vertedero de Verter Recycling fue de 379.689 toneladas en 2017; de 540.667 toneladas en 2018, y de 510.994 toneladas en 2019.

En lo que se refiere a los materiales de construcción que contienen amianto (placas, tuberías y canaletas de fibrocemento, principalmente), las entradas fueron de 2.954 toneladas en 2017; 2.592 toneladas en 2018, y 4.235 toneladas en el año 2019.