Izquierda Unida ha abierto expediente al Partido feminista por las discrepancias con la formación en materia a la Ley Trans, una legislación a nivel nacional que no está aprobada, pero que está en el programa de IU. En un comunicado de prensa, el partido que lidera el Ministro de Consumo, Alberto Garzón, indica lo siguiente: «Entendemos que cada uno defienda posiciones que considere más legítimas, pero en IU no tienen cabida las que afirman la vulneración de derechos fundamentales, como las tránsfobas o lgtbifóbicas».

Esta guerra interna es a raíz de una idea de Ley Trans incluida en el programa de IU, legislación que «hemos criticado y seguiremos criticando porque es un proyecto que permite a una persona mayor de cuatro años decidir cambiar de sexo sin permiso de los padres y sin haber hecho ningún examen médico y psicológico previo», cuenta a El Independiente Jorge Saura, miembro de la Comisión Política del Partido Feminista. En el País Vasco esta es ya una ley aprobada de forma unánime, que no tiene la misma redacción que esa propuesta ley a nivel estatal «pero lo fundamental es similar» sostiene. Izquierda Unida afirma que rechazar esta ley atenta directamente contra los derechos humanos.

Izquierda Unida prima la identidad de la persona y su liberación, y atentar contra esta legislación que se incluye en su programática, evita que las personas trans puedan expresarse como ellos desean y, en definitiva, ser ellos mismos. Transfóbos y lgtbifóbicos, entre otros, son aquellos que ponen trabas a las personas trans a la hora de querer optar a tener el físico con el que se sienten identificados, y eso es un delito de odio.

Por ello, IU ha decidido abrir un expediente que «deja abierta la puerta para que se pueda dar un proceso de diálogo y esta situación se pueda solucionar, pero siempre con la condición inicial de que se reconozcan los acuerdos tomados democrática y colectivamente en los órganos de dirección de Izquierda Unida», cuenta la formación en un comunicado. De este modo, el partido obliga a los integrantes de su militancia a «defender los derechos fundamentales de todas las personas» por lo que «no vamos a permitir ni amparar los discursos de odio que mantiene el Partido Feminista».

Que se haya abierto el expediente no significa que el Partido Feminista haya sido expulsado. «A día de hoy, permanecemos en Izquierda Unida», insite Jorge Saura. El propio miembro de la comisión ha criticado que, de los treinta presentes en la reunión, solo tres levantaron la mano tras preguntarles si conocían la Ley Trans, por tanto, según Saura, «critican una ley que ellos no han leído».

El colectivo trans acusa de delito de odio al Partido Feminista

Pese al rechazo a la Ley Trans, el propio Partido Feminista afirma estar abierto a acoger a todos los transexuales. «Tenemos afiliados y afiliadas de diferentes orientaciones, lo que no nos cansaremos de repetir es que la formación no ataca a los transexuales, sino a una ley que no es de derechas ni de izquierdas, es inhumana», sostiene Jorge Saura.

«Se nos ha acusado de tránsfobos y no es cierto». El Partido Feminista afirma que en su programa se encuentra la defensa de los transexuales, por lo que reivindican las operaciones de cambio de sexo, tratamiento hormonal y que la seguridad social se encargue de ello. Además, «Lidia Falcón ha defendido a homosexuales, lesbianas y transexuales en una España bastante intolerante con respecto a la actual».

«Es algo tan cínico que no se sostiene» cuenta a El Independiente Mar Crambollé, presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía-Sylvia Rivera (ATA) . Opina que las personas trans no son una teoría, sino una realidad. «Frivolizar y querer ocultar la cruda realidad de los trans es patético y monstruoso. Ni queremos operar a niños ni quitar los pronombres», explica. Hay leyes basadas en derechos fundamentales y la ley de autodeterminación de la identidad que recomiendan el Consejo de Europa y las Naciones Unidas y que ha sido aprobada en países como Canadá, México o Reino Unido, «solo quiere reivindicar la diversidad».

Echarse atrás con la Ley Trans, como sugiere el Partido Feminista, «afecta a un grupo humano que aun vive en pleno siglo XXI una discriminación estructural. Oponerse a ella ha sido identificable con ideologías intolerantes, irracionales y totalitarias». El colectivo trans cree que el Partido Feminista está engañando a la población, ya que esta legislación «no resta derechos, sino que viene a dárselos a quien no los tiene».

El miedo a que se operen niños o desaparezcan los pronombres es similar al que había antes del matrimonio igualitario «no se van a romper familias, simplemente queremos reivindicar desde la diversidad, somos negras, blancas, ricas, pobres, cis y trans», sentencia Crambollé.