Son las nueve de la mañana y falta una hora para que comience el examen de Lengua Castellana y Literatura, pero a las puertas del edificio de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) de Tudela, centenares de estudiantes ya aguardan a ser llamados para la primera EvAU (Selectividad) «a prueba de coronavirus» en España.

El ambiente que se respira no difiere demasiado del de años anteriores y, de no ser por las mascarillas con las que todos los presentes tapan su cara, ni siquiera parecería que dos días antes el país todavía se encontraba bajo un estado de alarma por una pandemia global.

La marabunta de jóvenes, provenientes de 8 centros diferentes, está dividida en pequeños grupos, y algunos aprovechan estos minutos para repasar sus apuntes por última vez, mientras otros comparten sus impresiones, sus nervios, o incluso hacen quinielas sobre cuáles creen que van a ser las preguntas del examen, informa Efe.

Una vez dentro, todos ellos tendrán que poner a prueba los contenidos que han aprendido durante este curso de segundo de Bachillerato, que algunos estudiantes como Raúl Orgaz, del Colegio San Francisco Javier (Jesuitas) de Tudela, califican de «agobiante» porque les ha supuesto tener que organizarse solos durante el confinamiento.

Aun así, asevera que les «han ayudado mucho» a través de clases online, videollamadas y documentos. Tras la cuarentena, de vuelta a las clases presenciales con restricciones, ha sentido más seguridad al poder volver a tener «contacto directo» con los profesores.

Patricia Gárriz, del IES Ribera del Arga de Peralta, admite que está «más tranquila de lo que pensaba», aunque los exámenes que ha hecho, de tipo test, «no son nada parecidos a lo que nos tenemos que enfrentar ahora», pero confía en que le «va a salir bien» y que va a conseguir el 7,9 que necesita para estudiar Magisterio de Primaria en Pamplona.

A las 09:17 de la mañana las conversaciones paran en seco cuando el presidente del Tribunal 5 de Tudela, Gustavo Ochoa, se dirige a los estudiantes para recordarles que entrarán al edificio en seis turnos, según el aula que les haya sido asignada previamente y concluye: «No os amontonéis».

En cambio, bien por nervios o por instinto, y haciendo caso omiso a las instrucciones de Ochoa, los adolescentes se han agolpado a la entrada, lo que ha generado un momento de tensión con los guardias que se encontraban en el acceso, pero, pasado ese instante, el resto de grupos ha accedido progresivamente sin problemas.

Con 387 alumnos presentados a la Fase General en este Tribunal y 3.815 alumnos en toda la Comunidad Foral, Ochoa ha destacado a Efe el gran esfuerzo organizativo y económico que ha llevado a cabo la UPNA, y ha criticado que se tomen «muchas medidas en muchos aspectos» pero haya «manga ancha para los bares».

Por nervios o por instinto, y haciendo caso omiso a las instrucciones, los adolescentes se han agolpado a la entrada, lo que ha generado un momento de tensión con los guardias que se encontraban en el acceso

Ya que, según Ochoa, el examen se ha realizado «con protocolos sanitarios llevados al extremo, para que no sea motivo de ningún contagio» y los alumnos han tenido que acudir con mascarilla y se les ha entregado un sobre para meterla durante el examen, en el que se han sentado con 2 metros de separación.

Además, la prueba se ha modificado ligeramente y, en vez de presentar dos opciones cerradas a elegir, los alumnos ahora tienen libertad para escoger las preguntas que quieran, algo que el coordinador de EvAU del IES Benjamín de Tudela, Gabriel Garde, cree que es un «arma de doble filo» si los nervios les juegan una mala pasada.

La COVID-19 ha estado presente incluso en el examen, pues los navarros han tenido que elegir entre dos textos: Las malas buenas noticias, de Manuel Jabois, y El dilema del diablo, de Javier Sampedro, ambos relacionados con el virus, la situación de las personas mayores y la solidaridad internacional durante la pandemia.

En la parte de Literatura han podido escoger entre tres opciones, una por cada autor del programa, algo que ha beneficiado a Amalia Lavilla, del IES Valle del Ebro de Tudela, que «quería que entrase Márquez» y había accedido con miedo «por si caía lo que no sabía» pero finalmente ha salido «bastante contenta con el resultado».

Una alegría que también comparte Pilar Gil, profesora de Lengua Castellana en el Colegio San Francisco Javier (Jesuitas), que ha descrito el examen como «fácil y asequible» y ha asegurado que hay una alta probabilidad de que sus chicos lo hagan bien porque han hecho «lo humanamente posible para que vayan bien preparados».

Al término de esta primera prueba, Ochoa confía en que es «absolutamente improbable» que se produzca un contagio con las medidas llevadas a cabo, que continuarán presentes en el resto de asignaturas hasta el jueves, cuando finalizará esta convocatoria ordinaria que da inicio a los exámenes de acceso a la universidad en España.