El ocio nocturno ha regresado a Madrid este primer viernes de julio acompañado de numerosas medidas de seguridad, que, para parte del público, parecen no tener validez a partir de medianoche. A pesar de que el Gobierno de la capital ha hecho público un balance positivo en lo referido al cumplimiento de las medidas durante esta primera madrugada, ni los interiores tenían distancias, ni las mascarillas estaban presentes.

Si bien la intención de los bares de copas ha sido buena y parecen estar esforzándose por cumplir con la normativa, lo cierto es que no va a resultar tan sencillo como parecía. En un principio, las discotecas y salas de bailes pueden reabrir con un 40 por ciento de aforo, sin poder bailar en la pista y controlando que sus clientes realicen la consumición en mesas habilitadas en dicho espacio o en la barra. Pero o el aforo está sobrevalorado, o no se ha sopesado la inviabilidad de las medidas a partir de un determinado momento de la noche.

Por una parte, la mayoría de los bares que llevan a cabo esta actividad en el centro no son demasiado espaciosos y carecen de la posibilidad de añadir mesas o sillas sin dificultar la libre circulación de los consumidores. Además, impedir que las personas se muevan al ritmo de la música, termina resultando una verdadera utopía irrealizable, al igual que la exigencia del metro y medio de distancia interpersonal a la hora de comunicarse con el resto, en un espacio cerrado y repleto de ruido.

La utilización de la mascarilla, el cuando y el dónde es otra de las dudas que están presentes entre los clientes. «¿Hay que tener la mascarilla puesta dentro del local?», «¿Se puede prescindir de ella solo cuando se bebe o se come?», «¿No es obligatorio llevarla mientras sostienes el vaso?»…

Antes de las 12 de la noche, las personas parecen tomarse en serio la medida de llevar la mascarilla puesta mientras se camina por la calle y evitar el contacto físico en la medida de lo posible, manteniendo a su vez una correcta higiene de manos. Sin embargo, el transcurso de las horas y el efecto del alcohol en la gente, encaminan la situación hacia un mayor descontrol y olvido de la importancia de estas acciones, generando un clima mucho más parecido a la vida pre-coronavirus.

Según una estimación de la Comunidad de Madrid, unas 800 discotecas y bares de copas abrieron anoche con la reactivación de actividad para estos establecimientos. Mientras, la asociación de empresarios de ocio nocturno ‘Noche Madrid’ ha calculado que solo un 30 por ciento de los locales madrileños habrían decidido arriesgarse a reanudar su actividad este fin de semana.

Asimismo, las grandes discotecas como Fabrik, Teatro Barceló o Kapital, entre otras, han pospuesto su reapertura para los días 10 y 11 de julio, con la intención de adecuarse a las nuevas condiciones que marcha el Ejecutivo autonómico en la nueva normalidad.

Mucha menos gente de la habitual frecuentó, en este primer intento de retorno a la fiesta, los pubs y cervecerías. Algo ‘normal’ si se tiene en cuenta que además del excepcional momento que se está atravesando, es verano y Madrid tiende a perder parte de su ambiente con las vacaciones y escapadas de sus habitantes.