Los feligreses de la Iglesia del Cristo de Valdepeñas (Ciudad Real) tuvieron que escuchar en la homilía de la misa del domingo cuatro de octubre la bronca de su párroco, don Emilio Montes. La razón de la riña que duró diez minutos fueron las escasas aportaciones económicas que habían realizado. Al principio, el sacerdote se dirigió a los fieles y al encargado de grabar y retransmitir la misa por YouTube: «Podéis sentaros que tengo que explicarlos algo un poquito largo (…) no cortes, no cortes».

Homilía de Emilio Montes, párroco de la Iglesia del Cristo de Valdepeñas (Ciudad Real).

Montes afeó a los asistentes que no se hubieran interesado por las obras de rehabilitación de la Iglesia, que se iniciaron en 2012. Sostuvo que han tenido un coste de 600.000 euros, y apunta que han ayudado a financiarlos el Gobierno de España, el Ayuntamiento de Valdepeñas y la Fundación Iberdrola. Pero indicó que todavía les quedan por pagar 80.000 euros, para lo que han solicitado un préstamo de 60.000 euros, que financiarán aportando 300 euros todos los meses hasta 2033. El importe hasta ahora satisfecho se ha conseguido mediante cuotas mensuales de los parroquianos, que van desde los 6 euros hasta los 50.

Montes les echó en cara la poca generosidad a los que no han a portado nada. Resaltó que hay una persona «que lleva hasta 8 años repitiéndome más de 15 veces que a ver si me daba su número de cuenta para cargarle la cuota (…) en estos 8 años nunca me lo ha traído (…) y el otro día me llamó para que le buscara un sitio para la inauguración (…) como se puede tener la cara tan dura (…) la gente se piensa que somos tontos (…) que yo me calle no quiere decir que yo sea tonto».

Pero también arremetió contra otras personas que consideraba que no aportaban lo suficiente, como es el caso de un matrimonio del que asegura que «los dos trabajan y no pueden aportar ni siquiera 10 o 15 euros al mes (…) te duele». Igualmente, reprendió a los que habían decidido borrarse tras finalizar las obras, a lo que argumentó que «los gastos siguen» a pesar de haber terminado las obras.