Nuestra columna vertebral está formada por 24 huesos o ‘vértebras’, que se unen una sobre la otra, creando un canal, el ‘conducto raquídeo’, encargado de proteger a la médula espinal y a los nervios, responsables de transportar los mensajes del cerebro a nuestros músculos.

Entre cada una de las vértebras hay lo que se llaman ‘discos intervertebrales’, cuya misión consiste en absorber el impacto ante los movimientos, según explica la Academia norteamericana de Cirujanos Ortopédicos (AAOS, por sus siglas en inglés).

Estos discos invertebrales son flexibles, planos y redondos y están formados por dos componentes: El ‘anillo fibroso’ en la periferia, el anillo externo, resistente y flexible del disco; y luego el ‘núcleo pulposo’, el centro blando y gelatinoso del disco, según agrega la entidad científica.

«Cuando se produce un esfuerzo importante, un traumatismo o caída, las estructuras nerviosas se comprimen y se puede herniar parte del disco (salir de su lugar), es decir, el núcleo pulposo, y comprimir estas estructuras nerviosas, que puede ser la médula o las raíces nerviosas, causando dolor en el paciente», según afirma el doctor Francisco Villarejo, jefe de Servicio de Neurocirugía del Hospital La Luz de Madrid.

El experto de Quirónsalud apunta que en los deportistas suelen ser bastante frecuentes las hernias de disco, como consecuencia de caídas, golpes, saltos, etc. “Si nos centramos más en los futbolistas y baloncestistas, deportes muy seguidos en España, pueden llegar a producirse en la región lumbar. Como ejemplos recientes los de Gonzalo Higuaín o Rudy Fernández”, apunta el neurocirujano.

Tipos de hernias de disco

«En la región dorsal son muy raras y producen dolor local y pérdida de fuerza en miembros inferiores. Las más frecuentes, que son las lumbares dan lugar a ciática, posible pérdida de fuerza en un miembro inferior, trastornos sensitivos, o incluso si son muy grandes aparecen síntomas de compresión de la cola de caballo (formada por las últimas raíces lumbares y sacras), con trastornos de esfínteres”, describe el neurocirujano.

Según concreta, en el rugby, las hernias son más frecuentes en la región cervical, igual que en la hípica. “Un ejemplo ha sido el actor que protagonizó Superman, Christopher Reeve, cuadripléjico por unas hernias cervicales. Mientras, el motociclismo produce más fácilmente hernias dorsales o cervicales, al igual que el esquí; pero hay que tener en cuenta que en todos los deportes puede haber accidentes que produzcan hernias y no digamos los deportes de contacto, como el judo, o el kárate, por ejemplo», según asevera el experto de Quirónsalud

Así, ante cualquier sospecha o duda, el doctor Francisco Villarejo recomienda consultar siempre con un especialista y, en este sentido, pide no tener miedo de acudir a la consulta por la pandemia. Según resalta, los centros sanitarios hoy en día han diseñado circuitos libres de coronavirus y, en el caso concreto del Hospital La Luz donde trabaja, éste cuenta con la certificación ‘Applus+ Protocolo Seguro frente a la COVID-19’, que acredita su cumplimiento con los estándares más exigentes de desinfección en esta pandemia.

Por eso, Villarejo indica que para determinar si realmente existe una hernia de disco, el diagnóstico se hace primero con lo que cuenta el deportista, es decir, lo que le duele, lo que siente, etc, para el que son imprescindibles un examen físico cuidadoso, una exploración neurológica, en la que se ven su fuerza, si ha perdido o no también la sensibilidad y los reflejos”, agrega.

Posteriormente se suelen realizar unas radiografías simples de columna cervical, dorsal o lumbar, dependiendo de dónde está la posible hernia, y después una resonancia magnética de la zona para comprobar si la hernia es grande o pequeña; si es una protusión (abombamiento del disco), o bien una extrusión discal, en la que parte del núcleo ha emigrado dentro del canal vertebral. “También a veces solicitamos un electromiograma, que es una prueba neurofisiológica, para comprobar si existe lesión del nervio afectado por la hernia», explica el doctor.

Sobre el tratamiento, subraya que éste puede ser conservador o quirúrgico: “El tratamiento conservador que se debe emplear al principio consiste en reposo relativo, analgésicos y antiinflamatorios. Cuando a pesar del tratamiento conservador el paciente no mejora, en la Resonancia Magnética (RM) se aprecia una hernia grande, existe un déficit neurológico (pérdida de fuerza, de sensibilidad), o bien aparece un síndrome de cola de caballo en las hernias lumbares que conllevan trastornos de esfínteres; entonces hay que recurrir a la cirugía».

En este punto puntualiza que el tratamiento quirúrgico adecuado es la microdisectomía en estos casos, una técnica mínimamente invasiva en la que se extrae el material de un disco intervertebral dañado o lesionado que presiona sobre los nervios espinales, utilizando para ello un microscopio quirúrgico. «Se practican incisiones pequeñas en la piel y el microscopio permite trabajar con grandes aumentos y una luz muy potente, con un instrumental muy fino y delicado», agrega el doctor.

Posteriormente, el jefe de Servicio de Neurocirugía del Hospital La Luz de Madrid subraya que el deportista debe realizar una rehabilitación adecuada con médicos y técnicos entrenados en el tratamiento de estos atletas, con el objetivo de que puedan competir cuanto antes en las mejores condiciones. “Las hernias cervicales (aquellas que se producen en los discos de las vértebras del cuello) y dorsales (vértebras de la columna torácica) también disponen de sus propias opciones de tratamiento”, sentencia.