Las hermandades de hombres y de mujeres están en el corazón de la experiencia universitaria para cientos de miles de estudiantes en todo Estados Unidos. Estas organizaciones sociales, cuyo nombre en inglés procede del latín frater (hermano) y soror (hermana), son una vía para participar en eventos sociales, ofrecen la posibilidad de hacer contactos (networking), mejorar los rendimientos académicos y practicar la filantropía. Las sororities son exclusivamente femeninas. Las hermandades en ocasiones son mixtas.

Pero este elemento básico de la vida universitaria de las jóvenes, como muchos otros grupos en el campus, ha tenido que repensarse en la pandemia. Dados los peligros que se ciernen en los grandes eventos, estaba claro desde el inicio universitario que la llamada «vida griega» sería diferente. 

Las sororities o hermandades de mujeres empezaron a desarrollarse en Estados Unidos en 1851. Sin embargo, no adoptaron la actual forma hasta que se estableció Pi Beta Phi en 1867. Hoy, tanto las sororities sociales como las multiculturales están presentes en más de 650 campus en todo EEUU. Unos 800.000 universitarios participan en la vida griega en todo el país. Se conocen por sus nombres con letras griegas. 

Cada organización es diferente, pero hay algunos requisitos comunes para formar parte de una hermandad. La mayoría exigen que la aspirante sea alumna a tiempo completo en una universidad donde haya hermandades. Otras también demandan al menos tener un GPA de 2.0 (sistema de calificación en EEUU, equivaldría a un notable de media), un buen comportamiento, y estar dispuesto a cumplir con determinados requisitos. El momento en que una aspirante cumple con ellos se llama compromiso. 

Las sororities también están estructuradas de forma diferente, pero en general tienen un equipo de personas a quienes el grupo vota para asumir determinadas responsabilidades. Suele haber presidenta, vicepresidenta, secretaria y tesorera. Además algunas incluyen vocales, encargadas del mantenimiento de las residencias y de las relaciones sociales. Su principal tarea es crear las reglas comunes y ejercer la gobernanza. 

Estas organizaciones femeninas dan a las estudiantes universitarias la oportunidad de aprender a vivir y relacionarse en comunidad, a la vez que permite a las estudiantes establecer contactos profesionales a la vez que trabajan en su mejora académica y toman conciencia de su responsabilidad. 

Una labor social poco conocida

Las sororities celebran actos para reclutar a potenciales miembros, como eventos filantrópicos, que suelen dedicarse a recaudar dineros para fundaciones u organizaciones caritativas, y otros actos sociales con otras hermandades masculinas y femeninas para crear comunidades más grandes. Sin embargo, los eventos y acciones de caridad de las hermandades suelen pasarse por alto debido a los estereotipos que rodean la llamada «vida griega».

Muchos critican a estas organizaciones por sus cultos. Los miembros juran guardar el secreto con respecto a la hermandad, como los términos de su iniciación, qué sucede en las reuniones y cómo se selecciona a los miembros. 

Además del secreto, las hermandades y fraternidades son escrutadas por su cultura fiestera. En muchas películas se ven grandes fiestas donde corre el alcohol, organizadas por las hermandades y sororities. Si bien es conocido que los jóvenes universitarios suelen ser amantes de las fiestas donde suele haber alcohol, no hay indicios de que los que están en hermandades sean más juerguistas que los otros. 

Estos estereotipos suelen ocultar los esfuerzos filantrópicos de estas organizaciones. Estos eventos sociales en los que se recaudan fondos desempeñan un papel clave en estos grupos.

En busca de la comunidad virtual

El sentimiento de hermandad en las sororities es vital para los estudiantes cuando empiezan sus estudios universitarios, algo que es especialmente necesario en la pandemia. Sin embargo, muchas facultades han tenido que recurrir al formato virtual para mantener ese sentimiento de comunidad online. 

Nos parece que en la pandemia y en esta atmósfera virtual, nuestras organizaciones son más importantes que nunca»

Melodee grant

“Nos parece que en la pandemia y en esta atmósfera virtual, nuestras organizaciones son más importantes que nunca. Asistimos a los estudiantes a la hora de buscar relaciones y conocer a otros compañeros”, afirma Melodee Grant, presidente de Beta de Clovia, una sorority del campus de la Universidad de Minnesota. 

La pasada primavera los miembros de las hermandades experimentaron esa vida virtual griega cuando los campus cerraron por primera vez debido a la propagación del coronavirus. Para los estudiantes son cruciales las relaciones interpersonales, algo que no ha podido mantenerse por el coronavirus. Sin embargo, se han seguido construyendo relaciones en un ambiente virtual. 

“Hacemos todo lo que podemos, pero no es lo mismo que relacionarte en persona”, explica Grant en relación a los eventos virtuales. Pueden mantenerse relaciones de manera virtual, pero es mucho más complicado reclutar nuevos miembros. 

Crisis de ingresos

Grant comenta que no se ha llegado ni a la mitad de miembros en Beta de Covia que se preveían y anticipa que el próximo semestre no será mejor. Además de perder nuevos miembros, la pandemia ha incidido en las mayores dificultades financieras de los estudiantes, especialmente los de ingresos bajos y medios, que no llegan a tener fondos para pagar las cuotas: entre 500 y 1.500 dólares por semestre. 

Este dinero se dedica al mantenimiento de las residencias, y del material preciso. También se dedica a financiar los actos de cada semestre, y las cuotas de las organizaciones nacionales. Parte también se ahorra como un colchón de seguridad en caso de situaciones de emergencia. Sin estos ingresos, las sororities tendrán dificultades para seguir adelante. 

Todos estos desafíos han creado un espacio único para que se forme un vínculo diferente como todos los que navegan la pandemia juntos.

«Salir de esta época loca y terrible y volver a la vida normal, sea lo que sea, nos beneficiará a todos ”, dice Grant. «Aumentará la participación, la lealtad y el interés en hermandades porque la gente lo echa de menos».

No poder reunirse en persona este semestre ha sido difícil, pero ha dado a estas organizaciones más tiempo para concentrarse en sus prioridades. Es hora de reevaluar el verdadero propósito de las sororities y fortalecerse en su conjunto.