Las Navidades son unas fechas señaladas en el calendario de manera especial. Son días de reencuentros con los nuestros, pero este año la pandemia del coronavirus nos obliga a todos a adaptarnos. Muchos no vamos a poder visitar a los nuestros, tendremos que juntarnos menos, o hacer menos planes de los que teníamos previstos. No obstante, a tenor de la situación que nos rodea, debemos tratar de celebrar la Navidad a pesar de las restricciones.

Garantizar esto en las residencias de personas con discapacidad es fundamental. En los centros gestionados por Clece suelen organizar un variado abanico de actividades. Las personas con las que trabajan se verán afectadas junto con sus familiares, que en la mayoría de ocasiones no podrán acudir a visitarlos. Actividades como bajar a ver las luces del centro de la ciudad o elaborar adornos, decorar el árbol o poner el Belén se han tenido que adaptar.

El objetivo de los trabajadores de Clece es impregnar los centros de espíritu navideño a pesar del Covid-19, mantener todo lo previsto y desarrollar las actividades que hagan sentir que estamos en Navidad. En la residencia La Lllum de Valencia llevan más de 20 años cuidando de personas con discapacidad. Su director, Marcos, nos cuenta que han añadido a su rutina un «toque navideño».

«Desde que la fundó Clece somos una gran familia»

«Todo lo que hagamos, desde un simple villancico, los chavales son felices con cualquier cosa. Disfrutan tanto ellos como nosotros» detalla. «Desde que la fundó Clece somos como una gran familia de 34 miembros, pero a lo grande y las emociones se viven siempre muy amplificadas», expone. «Lo que queremos de verdad es que los chavales no dejasen de disfrutar de estas fiestas porque trabajamos por y para ellos, eso no se nos olvida nunca».

Tenemos organizado cantar todos juntos villancicos a través de videollamadas aunque estemos igualmente ubicados en el mismo centro

Montserrat Rouco

Es el caso del centro Souto de Leixa, por ejemplo, han ambientado a Jesús, María y el Niño y el resto del portal con las mismas medidas con las que convivimos todos nosotros. Las figuras se han podido colocar gracias a la realización de una PCR con resultado negativo. «Llevan mascarilla, se han lavado las manos, y se han ubicado en la entrada principal para favorecer la ventilación del portal… y para más INRI cumplimos el aforo: solo 6 personas han sido las afortunadas de formar parte de nuestro Belén», explica Montserrat Rouco, directora del Centro de Atención a Personas con Discapacidad Souto de Leixa, en Ferrol.

Esta residencia gallega también cuenta con un «Aula Burbuja». Allí se encuentran ubicadas las personas usuarias de Centro de Día y Centro Ocupacional. Esta situación hace que no puedan vivir la Navidad juntos. «Tenemos organizado cantar todos juntos villancicos a través de videollamadas aunque estemos igualmente ubicados en el mismo centro», añade Rouco.

Hacerles sentir como «en su hogar»

Luis Salgado, psicólogo del centro ferrolano, explica que también han compuesto un villancico con «temática Covid-19». «Cantamos sobre la mascarilla, la distancia de seguridad, las medidas que hay y todo lo que hay que hacer al respecto», detalla. Además, el mensaje que llega a los residentes sobre esta situación, que viven con el mismo nerviosismo que nosotros, es fundamental.

«Les transmitimos que estas fiestas todos vamos a tener que estar en nuestras casas. Con nuestros familiares, respetando las normas, y ellos también pero en su domicilio [la residencia] vamos a hacer lo mismo», detalla Salgado. «Haremos cuantas más actividades posibles para que pasen las fiestas lo más entretenidos posible», ya que muchos de ellos no van a poder reunirse con sus familias.

Haremos bailes o escenificaremos algún villancico. Será diferente, pero divertido

Arantxa Sobrino, directora de resco

Arantxa Sobrino, directora de la Residencia y Centro Ocupacional de Colmenar de Oreja (RESCO), en Madrid, lamenta también esta situación. «Aún así hemos contratado un autocar y bajaremos a Madrid capital a hacer un recorrido por el centro para que vean las luces». Para ello, el Ayuntamiento les ha autorizado poder circular por Madrid Central y no supondrá ningún riesgo ya que no bajarán del autobús en ningún momento para disfrutar de la iluminación.

En el centro madrileño, según detalla Sobrino, tienen la costumbre de realizar un festival navideño. En el evento actúan los residentes y acuden las familias, pero este año será diferente. «Ahora vamos a tener que actuar nosotros, los profesionales, haremos bailes o escenificaremos algún villancico. Será diferente, pero divertido». En este sentido, en las residencias de discapacitados, especialmente en los centros administrados por Clece, preservar este espíritu es fundamental.