Sociedad

La mutilación genital femenina, una realidad más allá de África

La mutilación genital femenina, una realidad más allá de África

Una mujer en un mercadillo de Irak EP

Según las últimas cifras de UNICEF, a febrero de 2020, la mutilación genital femenina (M/AGF) afecta al menos a 200 millones de mujeres y niñas de 31 países en todo el mundo. Esto hace de la M/AGF una forma de violencia de género presente en todos los continentes a excepción de la Antártida. A pesar de practicarse en, al menos, 92 países, actualmente un total de 32 poseen datos representativos dentro de sus propias fronteras.

Este sábado 6 de febrero la ONU conmemora el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, y con ello, una denuncia de cómo el grado de conciencia en la sociedad sobre el grado de alcance de esta práctica continúa siendo bajo. Según detalla la organización, la pandemia de Covid-19 ha afectado de manera «negativa y desproporcionada» a las niñas y mujeres, lo que ha vuelto imposible su eliminación junto con otras prácticas nocivas.

Un informe elaborado en conjunto por Equality Now, la Red Europea contra la M/AGF y su homóloga estadounidense el pasado mes de marzo de 2020, detalla cómo actualmente sólo 51 países poseen de legislación que hagan frente a esta problemática. Pero a pesar del marco de leyes, su práctica continúa. Por lo tanto, su erradicación requiere una respuesta firme, mundial y coordinada. Afianzar el compromiso a nivel internacional y verlo como una prioridad política es algo fundamental.

Número de niñas en riesgo de sufrir la mutilación genital femenina en España

La Delegación del Gobierno Contra la Violencia de Género presentó el pasado mes de noviembre de 2020 un estudio sobre la situación de la M/AGF en España. Los resultados arrojaron el alarmante dato de que el número de niñas en riesgo de sufrirla en nuestro país es de un total de 15.562 en la edad comprendida entre los 0 y los 14 años. Barcelona es la provincia con el número estimado de niñas en riesgo más elevado, con 746,14 niñas. La segunda es Girona (504,025), seguida de Madrid (335,065).

Tipos de M/AGF

  • Tipo I: Resección parcial o total del clítoris y/o del prepucio (clitoridectomía).
  • Tipo II: Resección parcial o total del clítoris y los labios menores, con o sin escisión de los labios mayores (escisión).
  • Tipo III: Estrechamiento de la abertura vaginal con la creación de un sello mediante el corte y la recolocación de los labios menores y/o mayores, con o sin escisión del clítoris (infibulación).
  • Tipo IV: Todos los demás procedimientos lesivos de los genitales femeninos con fines no médicos, tales como la punción, perforación, incisión, raspado o cauterización

Alcanzar una meta

Me puse como objetivo conseguir que esas mujeres no mutilaran a sus hijas, y lo conseguimos entre todas

Asha Ismail, fundadora de Save a Girl Save a Generation

Asha Ismail, fundadora de Save a Girl Save a Generation, es víctima de esta práctica cuando tenía 5 años de edad en su aldea natal. La activista expone a El Independiente cómo se dio cuenta de que no era la única entre muchas de sus compañeras cuando estudió en un internado femenino. «Había niñas de 48 condados diferentes, en 21 de ellos la practicaban. Pero a pesar de ellos muchas de ellas no conocían esta práctica», detalla.

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    Asha Ismail. Foto: Andrew Gallego

Según fue creciendo se dio cuenta de que lo que le había pasado «no era normal». Su lucha por la erradicación de la M/AGF, antes de llegar a España en 2001, empezó cuando lo hablaba con otras mujeres de su entorno y veía que «estaban de acuerdo» con ella. «Tenían los mismos problemas y conflictos que yo, nadie lo cuestionaba y al hablar entre nosotras muchas se sumaron a la causa. Me puse como objetivo conseguir que esas mujeres no mutilaran a sus hijas, y lo conseguimos entre todas».

Una plataforma pionera

Hayat Traspas, cofundadora de la ONG Save a Girl Save a Generation e hija de Asha Ismail, detalla a El Independiente cómo esta plataforma pionera surgió como un espacio para «dar voz» a este problema en España y que el futuro de muchas niñas fuese diferente. Según sus propias palabras, todavía se continúa «estigmatizando» a las supervivientes. En la organización se encargan de atender e intervenir a mujeres y niñas, dar clases de español, clases de salud sexual y otro tipo de información para sensibilizar en el abandono de esta práctica.

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    Hayat Traspas. Foto: Andrew Gallego

Es como un iceberg, únicamente se ve la práctica, pero debajo hay toda una estructura que considera a las mujeres como un ciudadano de segunda

Hayat Traspas, cofundadora de SAVE A GIRL SAVE A GENERATION

«La M/AGF es como un iceberg, únicamente se ve o sale a la luz la práctica, pero debajo hay toda una estructura que considera a las mujeres como un ciudadano de segunda», subraya. «Muchas veces existe presión social dentro y fuera de la familia por no estar mutilada, vas a estar señalizada y muchas veces no se hace con el seguimiento adecuado». Save a Girl Save a Generation actúa y colabora en zonas de Kenia, el país de donde proceden las raíces familiares de Hayay.

Traspas explica cómo a pesar de que en 2011 se prohibió por ley, el porcentaje actual en el país africano es del 21%. «Vale con cruzar la frontera o irse al pueblo de al lado donde nadie lo denuncia, los castigos de cárcel o multas no son suficientes, la labor más importante es educar». Elementos como los matrimonios forzosos o asegurar la virginidad en la mujer son factores que también influyen en esta forma de violencia de género. Además, el riesgo para la salud que provoca a posterior en el cuerpo de la mujer durante las menstruaciones, el embarazo o las relaciones sexuales es muy alto.

La presencia a nivel global de la M/AGF según la disponibilidad de datos

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    Informe M/AGF: Un llamamiento para una respuesta mundial
  • Violeta oscuro: Países con encuestas representativas a nivel nacional
    sobre la M/AGF
  • Violeta claro: Países con estimaciones indirectas sobre la M/AGF
  • Rojo: Países con estudios a pequeña escala sobre la M/AGF
  • Naranja: Países donde los medios de comunicación y las evidencias
    anecdóticas apuntan a la existencia de casos de M/AGF

El compromiso preventivo

La ONG Médicos del Mundo subraya la necesidad de implementar el compromiso preventivo, algo que desde la organización definen como un «papel mágico». Se trata de una herramienta de prevención de la mutilación genital femenina en la que la familia se compromete a no mutilar a su hija durante la estancia en su país de origen y, al regreso del viaje, permitir que la pediatra revise a la menor para comprobar que no ha sufrido la mutilación.

Con este documento se informa de los riesgos que puede tener en su hija una actuación así, las consecuencias psicológicas y para la salud, y lo que puede conllevar jurídicamente. Por ejemplo, es un delito de lesiones (6-12 años de cárcel) y se le puede quitar la patria potestad a la familia. El compromiso preventivo permite además al personal profesional sociosanitario trabajar con las familias la decisión de mutilar a sus niñas y ayudar así a prevenirlo. Una de las cuestiones claves para ellas es responder a la presión familiar para hacerlo.

Para superar todos los estereotipos que hay es muy importante hacer un trabajo en red

Luisa Antolín, responsable en el Área de Culturas, género y sexualidades de la UNAF

En este caso, el documento ayuda a los padres a argumentar a sus familias en los países de origen su oposición a la práctica, señalando que con la firma de este documento se han comprometido a proteger a sus hijas y a volver al país de acogida sin haberle practicado la M/AGF, y que si no se cumple el compromiso tendrán problemas con la ley. Tener un documento en el que ampararse, ayuda a los padres a escudarse y explicar su decisión en sociedades donde el sentido de la comunidad y la pertenencia es muy importante.

Luisa Antolín, responsable en el Área de Culturas, género y sexualidades de la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF) expone a El Independiente cómo desde hace 10 años forman a profesionales del sector de la salud, servicios sociales, trabajadores de ONG o el área de educación. Lo hacen para cada uno de ellos pueda identificar esta «forma de violencia de género como cualquier otra» a través de talleres. «Para superar todos los estereotipos que hay es muy importante hacer un trabajo en red», asevera.

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