La ambición por conseguir el mejor empleo posible es uno de los principales anhelos entre los jóvenes. La implantación de las tecnologías en el entorno laboral y en la vida cotidiana ha llevado a las empresas a buscar perfiles profesionales muy diferentes a los que tradicionalmente venían contratando. El Covid-19 no ha hecho más que ensanchar la necesidad de los jóvenes adquirir nuevos conocimientos y habilidades que les permitan desarrollar de la mejor manera posible sus aptitudes en el trabajo.

ITEA, una compañía con más de 25 años de experiencia en la enseñanza de idiomas, se percató de esta realidad mucho antes de la llegada de la pandemia. Por ello, desarrolló una suerte de «ecosistema de alianzas de servicios de valor añadido», como ellos mismos lo han denominado, en el que colaboran con un conjunto de empresas para enriquecer la formación de sus estudiantes. «Nos dimos cuenta de que los jóvenes tenían que prepararse con otras habilidades y conocimientos, y eso quedaba un poco fuera del ámbito de lo que nosotros como ITEA hacemos. De ahí surgió la idea de formar un ecosistema de alianzas que se basa en poder proporcionar a nuestros jóvenes el acceso a servicios o productos que les van a ayudar a prepararse mejor», explica para El Independiente Teresa Álvarez Jodra, CEO de la compañía. 

Para formar este ecosistema, ITEA se ha unido a Singularity Experts, una empresa que orienta a los jóvenes para que encuentren el empleo que mejor se ajusta a sus capacidades; SpaceTechies, que potencia las competencias digitales y habilidades transversales de los estudiantes; y Symba, una plataforma que ofrece prácticas remuneradas en remoto.

La especialidad de ITEA durante sus más de dos décadas de experiencia es el desarrollo de programas de Año Académico en el extranjero junto a las mejores y más prestigiosas organizaciones de países como Estados Unidos, Canadá, Irlanda, Francia, Reino Unido, Alemania, Australia y España. «Somos una empresa pequeña, me gusta decir que somos la boutique del sector, porque somos pequeños adrede. No mandamos a 200 niños, sino que mandamos a poquitos para poder darles un trato exquisito tanto a ellos como a sus padres. Es un producto delicado y lo intentamos hacer de la manera más delicada posible», afirma Álvarez Jodra.

Asimismo, realizan programas de verano, estancias cortas y reciben a estudiantes de otros países para disfrutar de una experiencia semejante a la del Año Académico en nuestro país. Ahora, los alumnos de ITEA tienen a su disposición los servicios que aporta el ecosistema de empresas para incrementar sus opciones de encontrar su empleo soñado. «Intentamos diferenciarnos de los demás con el concepto de hacer cosas innovadoras. Va muy enfocado en que esto no es sólo aprender inglés, sino también una experiencia de crecimiento personal», explica la CEO de ITEA.

La propia empresa es el resultado de una alianza: una socia proviene del área educativa, mientras que Álvarez Jodra está especializada en el área de la consultoría y las finanzas. «Eso se refleja en la innovación que intentamos aplicar. Hemos hecho cosas que se ven en otros sectores y que no hacía nadie más, como traer la figura del mentor, siempre dirigido a que los estudiantes puedan perfeccionar su currículum educativo», indica. 

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    Habilidades más demandadas en el futuro

    «Ahora mismo los niños tienen que aprender muchas otras disciplinas y habilidades», refleja la CEO de ITEA. Por ello, a través de su acuerdo con Spacetechies, facilitan el acceso a los jóvenes para que complementen su experiencia en el extranjero con conocimientos en las llamadas ‘hard skills’, es decir, «técnicas, tecnologías y conocimientos, como programación, robótica, impresiones 3D», pero agregadas a las ‘soft skills’, «las habilidades que tienen que ser diferenciales para tener éxito, como trabajar en equipo, trabajar por proyectos, la creatividad, la expresión y la comunicación oral, o disciplinas más novedosas, como el marketing digital», declara. Desde Itea, les facilitan el acceso a estas habilidades para que complementen su experiencia en el extranjero con estos conocimientos.

Teresa Álvarez Jodra sostiene que, con la llegada de la pandemia, «hay un consenso en que, además de algunos soft skills que ya venían siendo demandados, como el pensamiento crítico o el análisis de resolución de problemas, aparecen hoy en día otros más relacionados con la autogestión personal, como el aprendizaje continuo, la resiliencia, la tolerancia al estrés o la flexibilidad». La CEO de ITEA recuerda que, en la lista de las 15 habilidades que serán las más demandadas en 2025 elaborada por el World Economic Forum, las tres capacidades más importantes «son el analytical thinking and innovation, el pensamiento crítico y la innovación; active learning and learning strategies, todo lo que está alrededor del aprendizaje continuo; y el complex problem solving, la resolución de problemas complejos».

«La lista pasa por la creatividad, la influencia social o la gestión de la tecnología, y otros aspectos que nuestros jóvenes tienen que adquirir. Hay una parte que adquieren al enfrentarse a otras culturas y a otros modelos de educación, pero otros se complementan con la ayuda de otras empresas especializadas en las habilidades y en las competencias digitales», señala. 

Preparados para salir al mercado laboral

«Un 50% de los jóvenes no sabe muy bien qué estudiar. Muchos deciden lo que van a estudiar por influencias familiares, por la series que están de moda.. y esto al final desemboca en que muchos de ellos al final abandonan sus carreras. Y esto también es fracaso escolar de alguna manera», dice Álvarez Jodra, que añade que hay en el entorno laboral «una serie de profesiones que están en alza y que son muy diferentes a las que hoy en día existen», por lo que pensaron en centrarse en «orientar a nuestros jóvenes» para que accedan a las mejores profesiones.

En ese sentido, formaron una alianza con la compañía Singularity Experts, que «hace un estudio en el que analizan todos sus tipos de inteligencia para saber cuáles son las diez profesiones de futuro que mejor encajarían con ellos». «Son profesiones que se salen de lo tradicional, como analista de datos para el espacio, analista lingüístico para temas de salud u otras disciplinas que combinan las nuevas tecnologías y las tendencias de futuro y les dan el itinerario educativo para que puedan llegar a finalizar esos estudios», señala. 

Tras la adquisición de conocimientos y la elección de la profesión soñada, llega la hora de lanzarse al mercado laboral. La plataforma internacional Symbales permitirá hacer prácticas remotas remuneradas, «que es la mejor forma de aprender, haciendo cosas». «Este conjunto de alianzas complementan distintos elementos que entendemos que ayudan a los jóvenes o bien a mejorar su itinerario educativo, o bien su empleabilidad futura», concluye la CEO de ITEA.