Imagen de Pedro Barato, presidente de Asaja,Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria y López de Uralde, Podemos

Carmen Vivas

Medio Ambiente | Sociedad

El lobo ibérico: una guerra a dentelladas en el campo y en la política

La inminente inclusión del lobo ibérico dentro del Listado de Especies Silvestres en régimen de Protección Especial enfrenta con el Gobierno a los ganaderos y las autonomías que sufren los ataques del depredador

La inclusión del lobo ibérico en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPE) ha desatado una de los mayores disputas políticas de lo que llevamos de año. Un enfrentamiento que incluye a colegas de partido y en el que la guerra está servida. De un lado, los partidarios de esta nueva denominación para el lobo. De otro lado, aquellos que defienden «una regulación que permita la viabilidad del lobo y del mundo rural».

El lobo dejará de ser una especie cinegética en toda España, lo que supondrá que su caza deportiva quedará prohibida. El Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITECO), dirigido por Teresa Ribera, impondrá esta medida a partir del 26 de febrero, apoyado por su propio ministerio y varias comunidades autónomas; mientras, su compañero de gobierno Luis Planas, Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, «se ha desmarcado un poco de la decisión pero no todo lo que a los ganaderos nos gustaría», denuncian los ganaderos, que junto a las comunidades de Asturias, Galicia, Castilla y León y Cantabria -gobernadas por el PSOE, el PP y por el Partido Regionalista de Cantabria- rechazan de manera tajante el dictamen.

Los protagonistas

«Lo primero que hay que dejar claro es que el lobo ibérico no está en ningún riesgo de supervivencia. Hay más lobos en Cantabria que en la vida». Cristalino, rotundo y tajante. Así se muestra Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria, en conversación con El Independiente sobre la situación del lobo ibérico en su región. «Nosotros somos los primeros que queremos que haya lobos, pero también queremos que haya ganaderos y gente en los pueblos», comenta Revilla.

En Cantabria hay riesgo cero de que se pierda el lobo, ahora están ya hasta en las zonas costeras

Miguel ÁNGEL REVILLA

La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) ha facilitado a este diario datos que sostienen las manifestaciones del presidente Revilla. El documento refleja una comparativa histórica entre el censo de lobos y el número de ganaderos en la región: en el 1987 se contabilizaban 27 lobos y 30.300 ganaderos, cifra que evolucionó hasta que en 2017 se registraron 207 lobos y sólo 4.400 ganaderos. Pedro Barato, presidente de Asaja, expresa en conversación con este medio que «la inclusión del lobo ibérico como LESPE es una medida de dudosa legalidad, la ministra Ribera se ha cargado la paz social que tanto nos había costado conseguir». «Quieren aplicar algo muy importante y tienen un censo de lobos de hace prácticamente 10 años. Además, sólo manejan el informe de ASCEL (Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico)», explica Barato.

Esta afirmación la niegan tanto Juan López de Uralde, diputado de Unidas Podemos en el Congreso y presidente de la Comisión de Transición Ecológica, como Jorge Echegaray, representante de ASCEL. López de Uralde asegura que «el informe científico que avala la inclusión del lobo como especie de protección especial ha sido elaborado por un comité de 19 científicos del ministerio». Echegaray, en la misma línea, argumenta que «nuestra asociación simplemente se acogió a la ley que nos permite reclamar esta medida». «Para hacer la gestión, se necesita un informe que avale la solicitud, pero el dictamen final se hace en función de la decisión que toma el comité de expertos del ministerio», puntualiza.

Varios lobos ibéricos del Centro del Lobo Ibérico en localidad de Robledo de Sanabria, en plena Sierra de la Culebra.
Varios lobos ibéricos del Centro del Lobo Ibérico en localidad de Robledo de Sanabria, en plena Sierra de la Culebra. CARLOS CASTRO / EUROPA PRESS

¿Peligra la supervivencia del lobo?

«El lobo ibérico no está en peligro, está en fase expansiva. Sólo en Zamora hay más lobos que en varios países de Europa. Los que están en peligro son los ganaderos», señala el representante de la asociación agrícola. López de Uralde discrepa y apunta que «el lobo es un problema pequeño para la ganadería». «Se ha sobredimensionado la polémica con mucho ruido. El único carnívoro importante que no está protegido en España es el lobo», asegura.

El diputado de Podemos López de Uralde defiende que la protección del lobo sólo molesta a los cazadores y a la derecha

Revilla contradice al diputado de Podemos. Alude el presidente autonómico a que «en Cantabria hay riesgo cero de que se pierda el lobo». Cifra los ejemplares en unos 180. «Antes estaban en una superficie de unos 2.000 kilómetros cuadrados -Cantabria tiene más de 5.300 kilómetros cuadrados de superficie- pero ahora están ya hasta en las zonas costeras».

«Si hubiera alguna posibilidad de que se extinguiera el lobo, nosotros seríamos los primeros en no consentirlo», añade el presidente cántabro.

Echegaray hace referencia a que «la Unión Europea ha considerado que el estado de conservación del lobo ibérico en España es desfavorable e inadecuado», y defiende que esto «evidencia que la gestión fragmentada de las comunidades autónomas no funciona».

Coexistencia del lobo con la ganadería

«El día que no haya ganaderos se acabarán los lobos. Galicia, Castilla y León, Asturias y Cantabria, aunque cada uno tengamos nuestra ideología, estamos juntos y firmes en esto. No vamos a ceder», afirma de manera categórica Revilla.

El presidente cántabro cuenta que los ataques de los lobos son habituales y «cada vez se producen más cerca de las zonas pobladas«. «Solamente hablan del lobo y no estamos por su exterminación. ¿Y el potrito, el corderito y las personas?». Revilla cuenta que en la región que preside hay una gran densidad lobera, con lo que esto supone: «Casi 200 lobos, a cuatro o cinco kilos de carne al día…». Además, añade a su relato imágenes de un ataque reciente a la ganadería caballar de Paula Fernández Viaña, consejera de Presidencia, Interior, Justicia y Acción Exterior del Gobierno de Cantabria.

Restos de un potro atacado por los lobos en Bárcena de Pie de Concha
Restos de un potro atacado por los lobos en Bárcena de Pie de Concha (Cantabria) Presidencia del Gobierno de Cantabria

López de Uralde niega la teoría de Revilla, ya que para él «es una guerra más ideológica que otra cosa». «Los únicos en contra de incluir al lobo como LESPE son el lobby de los cazadores y la derecha», dice. El presidente de la Comisión de Transición Ecológica en el Congreso insiste en que «hay una animadversión cultural desproporcionada contra el lobo» y resta importancia a los ataques defendiendo que «se trata de un depredador que controla y limpia el medioambiente».

Barato denuncia que quienes defienden este dictamen «tienen una gran fiebre ideológica y desconocen la verdadera situación». Tacha el dictámen como «un ataque al mundo rural». Asimismo, considera que «en ningún caso» deben sufragarse ni con las ayudas de la PAC (Política Agraria Común) ni con los seguros agrarios las pérdidas ocasionadas por este tipo de ataques al ganado.

Para ASCEL, este es un debate que carece de sentido porque «los intereses científicos deben prevalecer sobre los políticos». «El lobo ibérico es un patrimonio de todos y es lógico que sea una decisión en la que todos los españoles tengan derecho a votar, no sólo aquellas comunidades en las que haya lobos», proclaman. La guerra, a dentelladas, está servida.

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