“Las lanzas y los colores”, dice muy seria Cristina Rodríguez. Está delante de La rendición de Breda o Las lanzas de Diego Velázquez y tiene la misión de explicar el cuadro a los visitantes. Concentrados y muy serios 26 usuarios de la Fundación Prodis son guías por un día en el Museo del Prado. Son conscientes de que es una labor muy importante y se esfuerzan para estar a la altura de la relevancia de las obras que te tienen que explicar.

Distribuidos por el museo van dando a los grupos que llegan hasta ellos el discurso que llevan preparado. “España está en decadencia y pierde hegemonía”, cuenta despacio y nítidamente Cristina Rodríguez mirando fijamente a Las lanzas.

Con 33 años la guía con síndrome de Down Forma parte del programa Artis de la Fundación Prodis, tiene discapacidad intelectual y lleva tres meses ensayando esta actividad a la que ha podido hacer en la pinacoteca de la mano de los voluntarios corporativos de AXA de todo corazón, la ONG formada por trabajadores de la corporación.

La sorpresa es mayúscula en los visitantes del Prado que aunque no están metidos en los grupos organizados, se paran a escuchar sus explicaciones. Quienes hacen esta ruta diferente del Museo del Prado conocen el trabajo que han realizado los guías a los que ahora escuchan atentamente. Muchos son desconocidos pero algunos grupos están compuestos por amigos y familiares. 

Queremos poner en valor que el arte es accesible para todos, tenemos arte para personas invidentes y ahora arte para personas con discapacidad intelectual

Iñaki lerga, axa de todo corazón

“Dentro del programa Artis realizan, normalmente, actividades artísticas. Esta es una actividad nueva y ha sido posible por los voluntarios que durante tres meses han trabajado la formación de los guías”, explica María Ruíz directora de Comunicación de la Fundación Prodis. 

“Es una actividad para que desarrollen todo su potencial que tienen hacia el arte, en este caso como monitores”, nos cuenta Iñaki Lerga, director de AXA de todo corazón.  “Han podido contemplar estos cuadros, estudiarlos y ahora transmitirlo”, añade.

Cada voluntario ha trabajado con dos usuarios del programa la preparación de las visitas guiadas, por eso están junto a ellos de apoyo durante los recorridos. “Con esto lo que queremos poner en valor es que el arte es accesible para todos, tenemos arte para personas invidentes y ahora arte para personas con discapacidad intelectual que pueden formarse y dar una lección de lo que es este arte a todos nosotros”, asegura Lerga.

Inés Trujillo está con su sonriente compañero Juan Sánchez delante de un cuadro de Pieter Brueghel ‘el viejo’, nos cuenta que su monitora Rocío les ha enseñado los secretos del cuadro. “Rocío quiere conseguir nuestro mundo artístico y pintamos cuadros y muchas cosas”. Le preguntamos cómo es su mundo artístico y lo tiene claro: “a mí me gustan las artes escénicas”, asegura contundente.