La Unión Europea renueva y fortalece su compromiso con el bienestar de los animales y en los Países Bajos ya aplican principios concretos. Desde este año 2026, una decisión de este país europeo cambiará el futuro de varias razas de gatos y abrirá también una tendencia que puede seguir expandirse a otros estados miembros. La ley se ocupa de la cría selectiva, pero también de las enfermedades que la cría trae, como consecuencia de la exigencia de rasgos y características físicas.
El avance en la protección de los gatos
Desde el 1 de enero de 2026, en los Países Bajos no se permite la compra ni las relaciones de los tipos de gato Scottish Fold y Sphynx. La prohibición afecta a cualquier tipo de adquisición y a la reproducción de estas razas de gato en el interior del territorio nacional. La iniciativa, en definitiva, se enmarca en el contexto de una política de protección de los animales vigente, que es coherente con los principios que la UE promueve en el ámbito del bienestar y de la salud.
Multas y control desde 2026
Habrá sanciones económicas de hasta un máximo de 1.500 euros para quienes infrinjan la prohibición. Los operadores públicos exigirán acreditar su control y, en el caso de los gatos ya formen parte de las familias antes de esta fecha límite, quedan excluidos de la nueva normativa siempre que cumplan los requisitos.
Por qué estos gatos están en el punto de mira
La raza de gato Scottish Fold es inconfundible gracias a sus orejas plegadas hacia adelante. Esta característica tan particular como única, se da por un tipo de mutación genética que afecta al cartílago. A lo largo del tiempo, la mayoría de los gatos Scottish Fold desarrollan problemas óseos y articulares que les acabarán produciendo un sufrimiento crónico, rigidez y dificultades de movimiento, lo que influye de forma directa en un sufrimiento diario y en una esperanza de vida corta.
La fragilidad física del Sphynx
En el caso la raza Sphynx, el hecho de no tener pelo hace que sea un gato muy sensible, ya que le cuesta mucho poder regular la temperatura corporal, pero también puede tener consecuencias a la hora de favorecer la aparición de alteraciones en la piel. Esta también es mucho más sensible a la estimulación solar, por lo que puede requerir de cuidados amplios para que no acaben desarrollando infecciones y otros problemas de salud habituales por la radiación.
Los gatos ya existentes
La norma no obliga a las familias a tener que separarse de los gatos que tengan desde antes del inicio de este nuevo año. Podrán seguir conviviendo sin problemas sí la identificación es adecuada, aunque la norma también quiere atajar la expansión de estas razas, pero no quiere castigar a aquellas personas que sí han asumido la responsabilidad de sus cuidados antes del cambio legislativo.
Refugios y reproducción controlada
Los gatos que vengan de refugios que ya existan con anterioridad a la entrada en vigor de la ley, se incluirán entre las excepciones a la prohibición, pero, aun así, la reproducción seguiría prohibida. Las autoridades quieren así reducir el sufrimiento animal y al mismo tiempo propiciar una forma de cría más responsable y ética.
Con esta decisión se establece una línea de actuación que ya se había comenzado a aplicar para otras especies, por la que, a partir de ahora, debe prevalecer la salud y el bienestar. Con esta normativa, los Países Bajos establecen un claro precedente que puede expandirse a otros países europeos en los próximos años, de forma que la cría de gatos y otras especies, tiene muchas opciones de verse alterada en el futuro de la Unión Europea.
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