Elegir la mejor leche entre todas las opciones que llenan las estanterías del supermercado puede no ser tan sencillo. Entera, semidesnatada, desnatada, sin lactosa... son algunas de las variedades que se pueden encontrar, pero no todas tienen las mismas características ni responden a las mismas necesidades.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ofrece una serie de recomendaciones para saber en qué debemos fijarnos a la hora de comprar leche y qué diferencias existen entre los principales tipos que se comercializan. La organización señala que, en general, la leche que se consume en España es de buena calidad, aunque existen factores que pueden influir en sus características.
¿Entera, "semi" o desnatada?
Una de las primeras decisiones al comprar leche tiene que ver con su contenido en grasa. La leche entera contiene alrededor de un 3,5% de grasa, mientras que la semidesnatada tiene entre un 1,5% y un 1,8% y la desnatada menos de un 0,5%. Según la OCU, la semidesnatada es la variedad más consumida en España.
La organización destaca que la leche entera es la más nutritiva de las tres variedades tradicionales, mientras que la desnatada es la más ligera. Entre ambas se encuentra la semidesnatada, que mantiene parte de la grasa de la leche y es la preferida en aproximadamente el 30% de los hogares españoles, según los datos recogidos por la OCU.
Fresca, UHT o esterilizada, ¿Qué diferencia hay?
Otra de las cuestiones que hay que tener en cuenta es el tratamiento térmico al que se somete la leche para hacerla apta para el consumo.
La leche pasteurizada, conocida habitualmente como leche fresca, recibe un tratamiento térmico más suave que elimina las bacterias y permite conservar buena parte de sus características nutritivas y sensoriales. Este tipo de leche suele venderse refrigerada y tiene una vida útil más corta, de alrededor de una semana.
Frente a ella está la leche UHT, la más habitual en los supermercados y normalmente comercializada en briks. Se somete a temperaturas muy elevadas durante un periodo de tiempo muy corto y puede conservarse durante meses a temperatura ambiente mientras el envase permanezca cerrado.
La tercera opción es la leche esterilizada, que suele comercializarse en botellas de plástico y puede tener una duración de cinco o seis meses. En este caso, el tratamiento se realiza a una temperatura elevada durante más tiempo, lo que provoca una mayor degradación de algunas características nutricionales.
Qué hay que mirar antes de comprar
La calidad de la leche no depende únicamente del tipo que aparezca indicado en el envase. Según la OCU, existen diferentes factores que pueden influir en el resultado final, como la estación del año, la edad del animal o el momento del ciclo de lactación en el que se encuentra.
También hay que tener en cuenta el tiempo que transcurre desde la obtención de la leche y los diferentes procesos por los que pasa antes de llegar al supermercado. La organización señala que el envejecimiento de la leche, un tratamiento térmico excesivo o una temperatura demasiado elevada durante el transporte pueden afectar a su calidad.
El almacenamiento también desempeña un papel importante. Por ello, además de fijarse en si la leche es entera, semidesnatada o desnatada conviene prestar atención al tipo de tratamiento, las condiciones de conservación y la fecha de consumo.
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