Ni una pandemia ni el otoño ni un Novak Djokovic imbatido desde noviembre pueden con Rafael Nadal en Roland Garros. París es su feudo, el jardín de su casa, el lugar donde su leyenda crece y crece hasta límites insospechados. Son ya ¡13 títulos en 13 finales!, cien partidos ganados de 102 jugados. El dominio absoluto.

El español lo ha vuelto a hacer: ha vencido a Djokovic, número uno del mundo, en la final por 6-0, 6-2 y 7-5 para celebrar su décimo tercer título de Roland Garros y de paso igualar los 20 Grand Slam de Roger Federer. Ya no tiene ningún tenista por delante en la lista histórica y tiene a todos menos al suizo mirando por detrás. Ya puede optar, con todas las letras, a ser considerado el mejor tenista de todos los tiempos.

En mi opinión, Nadal no tiene ninguna posibilidad en estas condiciones"

Ivanisevic, entrenador de Djokovic

Porque nada parece indicar que el español se vaya a detener aquí. Tiene 34 años y su dominio en la arcilla parisina es tan insultante que da la impresión de que ganará hasta que se canse. Federer, en cambio, cumplirá 40 el próximo agosto y el último de sus 20 Grand Slam lo conquistó en enero de 2018.

Con todo en contra

No es un Roland Garros cualquiera para Nadal. Ha sido el más difícil de todos los que ha disputado, por mucho que haya evitado a todos los miuras hasta la final con Djokovic. Hasta este año las condiciones del torneo eran las ideales para el español: primavera, al final de la gira de tierra batida, sol, unas bolas de la marca de su raqueta... Pero este año todo iba en su contra: otoño, sin rodaje previo, bajo techo, con bolas nuevas...

Por si eso fuera poco, en la final le esperaba Djokovic. El tenista que más ha maltratado a Nadal, el jugador que le había ganado 29 de los 55 encuentros previos, su máximo rival por mucha fama que tenga la rivalidad con Federer. Un Djokovic que llegaba en una nube de confianza, sin perder un partido desde noviembre.

"En mi opinión, Nadal no tiene ninguna posibilidad en estas condiciones. A Novak ya se le ha metido en la cabeza y es el favorito", afirmaba en la víspera el entrenador del serbio, Goran Ivanisevic. Error. La regla número 1 del tenis es no dudar jamás de Nadal en Roland Garros. Pese a todo, Nadal se lleva el título sin ceder un solo set, como ya lo hiciera en 2008, 2010 y 2017.

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Un Nadal superlativo y un Djokovic hundido

Nadal era consciente de que tenía que elevar el nivel si quería tener posibilidades en la final. Y antes de empezar, una mala noticia para el español: el partido se jugaría bajo techo por la previsión de lluvia, unas condiciones que objetivamente benefician a Djokovic. Pero casi no dio tiempo a pensar si había techo, si era de día o de noche. Porque Nadal salió a la Philippe Chatrier con su mejor versión en la mochila.

A los 48 minutos ya había ganado el primer set por 6-0. A la hora y 35, mandaba por 6-0 y 6-2. Djokovic tuvo que esperar 55 minutos a ganar su primer juego del partido. Mientras Nadal lo metía todo (seis errores no forzados al final de la segunda manda), Djokovic erraba y erraba (30 errores no forzados a esas alturas) sin encontrar una solución para incomodar al español.

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El lenguaje corporal no dejaba dudas de lo que estaba sufriendo Djokovic. Con el marcador 6-0, 5-1 y 15-30, Nadal falló un resto y el serbio clamó al cielo con los brazos abiertos. "Clemencia, por favor", parecía decir con la mirada clavada en el techo de la Chatrier.

Con todo perdido, dos sets y break abajo, el serbio reaccionó. Recuperó el break y mostró el tenis que le ha llevado a ser el gran dominador del circuito este año. Pero no duraría mucho.

Poco después llegaba un nuevo break del español, el definitivo. Y a los pocos minutos vencía a Djokovic con un ace tras triturarlo tenística y psicológicamente durante dos horas y media. Conquistaba su décimo tercer Roland Garros. Igualaba Federer. Ya no hay nadie más grande que él.

"Este torneo significa todo para mí"

Nadal recibió la copa de manos de Nicola Pietrangeli y la abrazó con la mascarilla puesta. "Ha sido un año muy difícil, ganar aquí significa todo para mí", ha señalado en los micrófonos de la pista central tras su título número 60 sobre tierra batida.

"No pienso en igualar los 20 de Federer, en igualar ese gran número. Para mí lo que vale es que es una victoria más en Roland Garros. Es uno de los momentos más importantes de dmi carrera", ha añadido antes de que sonara el himno de España.

Poco después fue Djokovic el que tomó la palabra y se rindió ante el español. "Has demostrado por qué eres el rey de la tierra batida, lo he sufrido en mis propias carnes. Ha sido un partido muy duro para mí, he perdido contra un rival mejor que yo".