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Árbitros, de jueces del fútbol a blanco fácil de las gradas

Munuera Montero, árbitro del partido, ve la tarjeta roja a Fran Mérida de Espanyol

Munuera Montero, árbitro del partido, ve la tarjeta roja a Fran Mérida de Espanyol EP

Los árbitros. Los verdaderos depredadores en el campo de fútbol, los que ayudan a resolver conflictos futbolísticos más allá de si el jugador merece una tarjeta amarilla o una roja, los mismos que son héroes para algunos y un tercer contrincante para otros. Ellos, que fueron los primeros abogados del fútbol, son sentenciados con violencia en cada partido por el mal perder de las gradas.

Y aunque son las gradas las mayores responsables de las agresiones hacia los colegiados, también es identificada la violencia por parte de los jugadores de fútbol y de los entrenadores -aunque en menor medida-.

La figura del árbitro se remonta al siglo XIX. Anteriormente, se presuponía la honradez de los jugadores para llegar a un acuerdo entre ellos sin necesidad de árbitro. Pero entonces empezaron las dudas en la interpretación de las reglas, y aparecieron los umpires, una especie de delegados que se dividían en dos dirigentes, uno por cada equipo, colocados detrás de cada portería, que decidían juntos el reglamento en caso de dudas. Además de constatar que se había producido el gol, se encargaban de contabilizarlos, y pronto se convirtieron en los jueces del fútbol

Sin embargo, no fue hasta 1891, coincidiendo con la reglamentación del penalti, cuando el árbitro pasó a tener toda la autoridad decisoria y los umpires se convirtieron en sus jueces de línea, más conocidos como liniers (árbitro asistente).

Desde entonces, su presencia en el campo ha conformado una personalidad igual de importante que el entrenador o los jugadores, aunque con un papel sumamente diferente para los que se encuentran en la grada.

Falta de vigilancia

El sábado pasado se expuso públicamente la reflexión de Luis García Plaza, entrenador del Mallorca, sobre las agresiones que «están» -entrecomillado porque llevan ocurriendo desde hace años- sufriendo los árbitros y que han sacudido a todo el archipiélago. El motivo se origina en una paliza a un colegiado derivada en la perforación de un tímpano y lesiones que harán que el agredido pase por el quirófano en los próximos meses. La situación ha paralizado todo el fútbol en Baleares.

«Hay que respetar a los árbitros y a los entrenadores. Gente que pierde mucho tiempo o para no ganar nada o poco dinero. No entiendo que se produzcan estas agresiones». «Tenemos que hacer un examen de conciencia, todos los que vemos un partido de fútbol base», contaba García Plaza para informativos LaSexta.

José Luis Lesma, presidente del Comité de Árbitros de Fútbol de Madrid  (CAFM), cuenta para El Independiente, que estos casos se dan más a menudo en partidos de Fútbol Base, considerados Juveniles (menores de 18 años), por la falta de vigilancia en sus encuentros. «En los partidos de Fútbol Senior está más controlado y tienen más gente a su alrededor», una situación completamente diferente a la que ocurre en el fútbol de Juveniles, donde además de tener más números de partidos, acude menos cantidad de gente.

Más de 70 incidentes a árbitros por temporada

Los datos recogidos por El Independiente a través de la Comisión Estatal contra la violencia, racismo, xenofobia e intolerancia en el deporte correspondientes a las temporadas de 2019-2020 y 2018-2019, ponen de manifiesto la violencia que sufren los árbitros en el Fútbol Base. Según los informes, la Guardia Civil prestó 6.387 servicios de seguridad en 27.488 eventos deportivos celebrados en su demarcación, en los cuales participaron 9.442 equipos de fútbol.

El número total de incidentes en dichos eventos en la temporada 2019-2020 fue de 127. Y de ese total, 70 fueron los incidentes contra el árbitro. 10 por agresión, 35 por insultos, 22 por amenazas y 3 por intento de agresión. Si hacemos una comparativa con respecto a la temporada anterior (2018-2019), marcada por 107 incidentes, donde 41 corresponden a los árbitros, vemos un gran aumento de agresiones en los últimos años. Todas ellas relacionadas principalmente con «lanzamiento de objetos al terreno de juego» y «daños a las instalaciones», según informan las autoridades.

Durante la temporada 19/20 la Comisión Permanente se reunió en 20 ocasiones, se elevaron un total de 734 propuestas de sanción y declararon 50 partidos de alto riesgo.

Sin embargo, Lesma (CAFM), ha percibido una bajada de agresiones físicas, aunque concreta que la disminución se ha dado en las físicas, mientras que permanecen las agresiones verbales: «Las vejaciones y amenazas siguen igual que otras temporadas, o incluso peor».

Atajar la venta de alcohol como solución

 “¡Como te pille fuera te violo!”, era la frase que recibía una joven árbitra de 16 años durante un partido de fútbol de Primera Regional en Fuerteventura el 8 de diciembre de 2019. “¡Este árbitro es un maricón, maricón declarado!”, otra agresión verbal dirigida por el presidente de un equipo de juveniles de Bizkaia en enero de 2020 en el vestuario. No son las únicas. Frases así son las que escuchan los árbitros en cada partido. El presidente de la Federación de Fútbol de las Islas Baleares, tras escuchar la inquietud de los colegiados antes las amenazas recibidas el pasado fin de semana, manifestó su deseo de poner punto y final a esta situación: «Queremos parar esta dinámica, es nuestro deseo, y trabajamos para que esto sea así. Es difícil, pero nos enfocamos en ello. Por nuestra parte aplicaremos el reglamento a rajatabla«, sentenciaba.

En ese sentido, Bestard va a mantener de forma urgente una reunión con los alcaldes de la Isla, con el fin de atajar la venta de alcohol en los campos de fútbol de titulación municipal, y así evitar que aumente el nerviosismo en la grada.

¿Los árbitros realmente denuncian?

¿Los árbitros realmente denuncian contra las agresiones? Sí. Desde el Comité de Árbitros de Fútbol de Madrid nos confirman que los árbitros no tienen miedo de denunciar, ni tampoco lo dejan pasar. Por tanto, una vez reciben la agresión, tras finalizar el partido, «existe un protocolo» en el que el colegiado se dirige a una persona que forma parte de su Federación -a través de un teléfono que tienen a su disposición- y se le ayuda a redactar un Acta donde quede «bien reflejada» la denuncia. A partir de ahí, ese Acta «se pasa a Secretaría General y esta es la que informa al Comité de Competición para que se resuelva«. El Acta va acompañada de una denuncia que se emite a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado​ (FFCCSE), y «si es necesario, con un parte médico«, añaden desde el CAFM. Además admiten que sí reciben bastantes denuncias de este tipo. Pero a pesar de ello, las agresiones no cesan.

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