Decenas de toxicómanos han pasado estos días por el Hospital Puerta del Mar de Cádiz y no precisamente a someterse a un tratamiento. El centro se ha convertido en un punto de venta de rebujito (una mezcla de heroína y cocaína altamente adictiva) en la novena planta del centro, según ha publicado el Diario de Cádiz.

La camello es una vieja conocida de la policía de Cádiz, conocida como la Lolita, que está enferma de EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y lleva tiempo enferma. Al no conocer otra forma de vida, como destaca el rotativo gaditano, se ha llevado el negocio al hospital, con el consiguiente perjuicio para los médicos y pacientes, que han trasladado sus quejas a la policía.

La policía nacional, tras tener conocimiento del caso, alertó a la autoridad judicial que sin embargo no ha puesto vigilancia en el hospital. Por ello, las quejas persisten y la mujer ha trasladado el punto de venta desde la habitación a unos aseos cercanos. A 10 euros la papela, los toxicómanos siguen llegando a todas horas del día y la noche, según relatas fuentes a el Diario de Cádiz. “La semana pasada un tío con muy malas pintas que buscaba a esta mujer se coló en la habitación de un señor al que le habían realizado una traqueotomía, el pobre estaba solo, no podía hablar y lo pasó mal. Empezó a pulsar el llamador y las compañeras fueron corriendo, pero el tío se había escondido en el baño y cuando ellas entraron aprovechó para escaparse. Le dio un subidón de tensión tremendo”.

Una médico del hospital ha confirmado a este periódico los inconvenientes que supone una situación así, con «gran riesgo para pacientes y profesionales sanitarios, porque se pueden robar pertenencias o material peligroso como bisturís o tijeras y atacar a quien quiera».

Esta misma profesional lamenta que haya un vigilante «para controlar quién entra al comedor, para ver si está de guardia y le corresponde comer, pero no para controlar la entrada. Es vergonzoso», concluye.