El tribunal de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a diez años y tres meses de cárcel a un joven de 18 años por robar en un bazar, ubicado en la capital hispalense, y por inducir a disparar a dos de sus trabajadores de nacionalidad china el pasado mes de febrero, causándole la pérdida de un ojo a uno de ellos.

Los hechos se produjeron el pasado 7 de febrero cuando el condenado, acompañado de tres menores de 17 años que ya han sido condenados a penas de entre año y medio y dos años de internamiento, se dirigió al establecimiento de comestibles regentado, que se encuentra ubicado en la zona del Polígono Norte de Sevilla capital.

Según reza en la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, este hombre ha sido condenado a cuatro años y tres meses de cárcel por un delito de robo con violencia en establecimiento abierto al público con uso de medio peligroso; a seis años por otro de lesiones en su modalidad de pérdida de órgano principal y al pago de una multa de 276 euros por delito leve de lesiones y el pago de una indemnización a la víctima de 100.000 euros como responsabilidad civil.

El juez considera probado que el pasado 7 de febrero, sobre las 22,30 horas, el condenado, junto a los tres menores, se dirigió al bazar y convinieron entre todos entrar para hacerse con el dinero mientras él vigilaba desde la puerta, siendo conocedor que uno de los menores portaba una pistola de aire comprimido cargada con balines esféricos metálicos que podría utilizar para amedrentar a los dependientes y así conseguir el botín, que finalmente alcanzó los 600 euros.

Una vez en el interior, uno de estos menores se dirigió hacia uno de los trabajadores, que en esos momentos se encontraba muy cerca de la puerta de entrada, apuntándole con la pistola en la cabeza mientras le pedía el dinero, «disparándole un tiro en la cara, para a continuación efectuar unos cuantos disparos al aire».

Acto seguido se dirigió hacia el mostrador, donde se hallaba la otra trabajadora del establecimiento, impactándole un balín en el pecho y facilitando, de este modo, el acceso de los otros menores hasta donde
se encontraban las cajas de recaudación. Tras ello, todos huyeron de la tienda y se repartieron el dinero posteriormente, ha adelantado ABC.

Por todo ello, el juez considera que el condenado sabía que uno de estos menores llevaba una pistola y que podía disparar, incluso observó los tiros, por lo que considera «claro» que también es responsable de las graves lesiones que causaron al joven.