Un niño de cuatro años ha perdido a sus padres tras haber enfermado ambos de coronavirus. Raiden González, hijo de Adan y Rozie, vive ahora con su abuela. Ella le está preparando una fiesta de cumpleaños inmemorable, para aliviar el dolor por la pérdida —que ha tenido lugar en menos de 100 días— de sus seres queridos. Según informa Semana, todo comenzó el pasado mes de junio.

Un compañero de trabajo del padre notificó su positivo en Covid-19. Adán comenzó a manifestar los síntomas y terminó ingresado en el hospital de San Antonio, Texas (Estados Unidos). Con apenas 33 años de edad, esta enfermedad acabó con su vida a finales del pasado mes de junio. «La noticia ha sido un durísimo golpe para la familia», expresó la abuela en una entrevista al canal NBC.

Seguidamente la madre, Rozie, comenzó a sentir malestar a principios del mes de octubre y pocas horas después fallecía de forma repentina. Los resultados relativos a las pruebas por Covid-19 confirmaban que había dado positivo en coronavirus. Raiden ha sufrido dos pérdidas terribles. La más traumática de todas ha sido la de su madre, por el vínculo que les unía y la forma tan repentina en la que se ha producido.

Un cumpleaños que será inolvidable

«Raiden lo está pasando mal y lo que más quiere en el mundo es que su padre regrese», comentó la abuela. «Esta misma mañana me dijo que deseaba tener a su madre de regreso y que solo la quería de vuelta. En esa situación, ¿qué le digo? Así que le dije que ahora son ángeles que están cuidándonos y protegiéndonos».

Al aproximarse la fecha de su quinto cumpleaños, este próximo 28 de noviembre, su abuela quiere que sea «un día especial». «Hemos contactado con varios clubes de camiones, ciclistas, clubes de Mustang, autos clásicos, clubes de Jeep, además del departamento de bomberos. Va a haber una gran participación «, afirmó sobre el próximo cumpleaños con temática de dinosaurios.

Salinas explicó que van a celebrarlo para mostrarle que sus familiares siguen allí con él. «Él es lo que me hace seguir adelante, solo con sus recordatorios amistosos y constantes que me dicen cuánto me ama. Siempre me agradece por cuidarlo, pero tengo que pensar en él», dijo. «Es una situación difícil de procesar», lamenta.