Cuando se cumple un mes de la desaparición de Anna y Olivia, su madre, Beatriz Zimmermann, ha escrito una nueva carta en la que afirma que hace cuatro semanas «que el tiempo se detuvo» y «cada día aumentan las ansias» de tenerlas junto a ella.

Beatriz sostiene que la fe de que vuelvan es lo que la mantiene «fuerte y optimista» y añade que, desde la desaparición de sus hijas, «es un día a día lleno de ilusiones y a la vez de miedos, pero con algo firme e imborrable», su amor por ellas y su certeza de que volverán con su madre.

El mar complica la búsqueda

Las labores de búsqueda de pistas y de Anna y Olivia, se están viendo dificultadas y afectadas por las condiciones meteorológicas. A la búsqueda marítima se ha incorporado el buque oceanográfico ‘Ángeles Alvariño’, equipado con un sonar de barrido lateral y un robot submarino, ha abandonado la bahía de Cádiz y ya navega en dirección a la isla de Tenerife para sumarse al dispositivo de búsqueda de las niñas Anna y Olivia, desaparecidas el pasado 27 de abril junto a su padre, Tomás Gimeno.

El buque, operado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO), partió el domingo del puerto de Vigo y su incorporación a la búsqueda de las niñas fue anunciada el pasado 17 de mayo por la directora general de la Guardia Civil, María Gámez, quien indicó que se estaba en conversaciones con el IEO para poder contar con sus medios de rastreo.

La Guardia Civil tiene un plan B: rastrear el teléfono

La falta de pistas y las malas condiciones meteorológicas han provocado que la propia Guardia Civil haya trazado una nueva hoja de ruta: rastrear el teléfono de Tomás Gimeno.