Los técnicos de la Guardería del Medio Natural del Principado de Asturias atribuyen a un encuentro casual y fortuito el ataque de un oso a una mujer de 75 años que sufrió heridas de gravedad cuando caminaba por una carretera próxima a la localidad de Sonande, en Cangas del Narcea, han dicho a Efe fuentes de la Consejería de Medio Rural.

Tras la inspección realizada, los técnicos consideran que el incidente, ocurrido a las 21:40 horas de ayer en el kilómetro 4,7 de la carretera CN-8, que comunica las localidades de Sonande y Sorrodiles con la capital del concejo, se produjo cuando el oso caminaba por un camino anexo a la carretera y, al acceder a la vía, se encontró de frente con la mujer, que paseaba sola.

El ejemplar, según las fuentes, tuvo una reacción «bastante típica» de la especie al levantarse sobre sus patas traseras y comenzar a lanzar zarpazos, uno de los cuales alcanzó a la mujer en la cara, para salir corriendo después carretera abajo, donde se cruzó con otras dos personas que se apartaron, hasta que encontró un camino por el que huyó.

En estas circunstancias, los expertos de la Consejería que han estado trabajando sobre el terreno consideran que el incidente se debió a un encuentro casual y fortuito, aunque en los próximos días se mantendrá un dispositivo de vigilancia activa en la zona, en el que también participan miembros de la Fundación Oso y la Guardia Civil, para intentar localizar al ejemplar.

A la zona se desplazaron equipos de emergencias y agentes de la Guardia Civil, que trasladaron a la herida al hospital en Cangas del Narcea, donde fue estabilizada antes de ser evacuada al Hospital Universitario Central de Asturias, en Oviedo.

La mujer sufrió una herida en la cara además de una fractura de cadera tras caer al suelo a consecuencia del ataque del plantígrado, aunque no se teme por su vida.

Según el alcalde de Cangas del Narcea, José Víctor Rodríguez, pese a que se trata de «una circunstancia excepcional», el oso «no es una especie doméstica, sino un animal salvaje, y eso conlleva un cierto riesgo».

Ha considerado que, si el ejemplar es localizado y se constata su agresividad, deberá ser extraído de la zona.

El ejemplar, según las fuentes, tuvo una reacción «bastante típica» de la especie al levantarse sobre sus patas traseras y comenzar a lanzar zarpazos

Pese a que habitualmente los osos se ahuyentan cuando detectan la presencia de humanos, el aumento de su población hace que se acerquen cada vez más a zonas pobladas -«se están humanizando y eso supone un riesgo de seguridad», ha apuntado el alcalde- lo que requiere, a su juicio, que entre todas las administraciones se adopten medidas para alejarlos de los pueblos.

Rodríguez ha señalado que, desde principios de mayo, se han difundido varios vídeos de un oso caminando por algunos de los pueblos de la comarca donde se registró el ataque, ubicada en el suroeste de Asturias, un territorio que acoge a la subpoblación occidental de oso de la cordillera Cantábrica, cifrada en unos 280 ejemplares.

El oso pardo está declarado especie protegida desde 1973 y, pese al incremento del número de ejemplares, continúa en peligro de extinción en España, donde en los últimos años han aumentado las quejas de ganaderos por los ataques a sus cabañas.

Por su parte, la Fundación Oso de Asturias ha incidido en la «excepcionalidad» de este incidente y en que en modo alguno se prefigura un cambio de escenario en las pautas de comportamiento de la especie en relación a las personas, algo que considera «fácilmente contrastable en la ausencia de incidentes de este tipo durante décadas».

Para la fundación, una entidad privada sin ánimo de lucro que promueve actividades dirigidas a la conservación de la especie y de su hábitat y que gestiona los cercados ubicados en la Senda del Oso que albergan a varios ejemplares, es necesario esclarecer las circunstancias que dieron lugar al incidente y adoptar medidas dentro de los protocolos oficiales aprobados por todas las entidades implicadas en la gestión de la especie, «si hubiera lugar a ello».