«La gente puede decir que no sé cantar, pero nadie podrá decir nunca que no canté». Florence Foster Jenkins pasará a la historia como la soprano que destrozó a Mozart. Murió convencida de que sus 32 años de vida profesional fueron producto de la calidad de su voz, cuando en realidad el sentido del ritmo y el oído no se encontraban entre sus cualidades, de hecho, sus parejas de canto las pasaban canutas para empastar la voz en los duetos, les resultaba imposible compensar sus variaciones de tempo y sus fallos rítmicos. Subir al escenario con ella se convertía en una auténtica pesadilla. No dudó en dilapidar la fortuna familiar para sufragar su carrera profesional, su empecinamiento la convirtió un tragicómico ejemplo de superación personal. A priori y con estos mimbres, Florence estaba destinada a no tener éxito. Aun así, se hizo tremendamente famosa, al parecer el público la adoraba por su carisma, por la alegría que transmitía en lugar de por su habilidad musical. Los críticos a menudo fueron tan crueles que bien pudieron servir para picar la curiosidad del público.

Su historia ha sido representada en varias obras de teatro, quizá la más conocida sea Glorius que se estrenó en agosto de 2005 en el Birmingham Repertory Theatre. Stephen Frears ha recuperado su figura para dirigir Florence Foster Jenkins, donde una incombustible Meryl Streep se mete en la piel de la soprano. El responsable de las inolvidables Ábrete de orejas, Mi hermosa lavanderíaLas amistades peligrosas o La reina descubre en clave de comedia la vida de esta artista, aspirante a soprano, que llegó a cantar incluso en el Carnegie Hall. Un claro ejemplo de que con tesón empecinamiento y dejándote la piel en aquello que amas en la vida, todo, absolutamente todo se puede conseguir.

Nicholas Martin, responsable del guión, vio en YouTube una actuación de la soprano y se quedó absolutamente impactado. “Me impresionó la sinceridad de su voz y me conmovió, me resultó muy gracioso y muy triste. La escuché una y otra vez y quise saber más acerca de su vida. Fue entonces cuando me di cuenta de que la historia de su recorrido para actuar en el Carnegie Hall daría lugar a una película musical emocionante”.

A pesar de haber recibido lecciones toda su vida, Florence tenía una técnica horrible y cantaba como lo hacen todos los malos intérpretes, forzando la voz. «Tenía una presión sub-glotal, sus cuerdas vocales no fonaban libremente y estaban tensas todo el tiempo. Ocasionalmente daba una nota alta así que había una mezcla de canto bastante agradable con sonidos totalmente horribles», explica el escritor.

Florence fue un personaje insustituible en la escena artística y musical en el Nueva York de la II Guerra Mundial. De origen acaudalado repartió su capital apoyando a la cultura y la dos desfavorecidos. Contagió su pasión por la música a las grandes fortunas y consiguió que donasen grandes cifras para apoyar la música en la ciudad. Para su concierto en el Carnegie Hall regaló 1.000 entradas a veteranos de guerra. Aquélla fue una noche surrealista, repletas de risas y burlas. Pero, ¿Florence era consciente cómo sonaba en realidad? Eso lo tendrá que decidir el público.

  • Florence Foster Jekins se estrena el 23 de septiembre. Director: Stephen Freaks. Protagonistas: Merryl Streep, Hugh Grant, Simon Helberg. EEUU. UIP.
  • Se trata de una comedia divertida que consigue que el espectador pase un buen rato y que descubra a la artista que ha pasado a la Historia como la peor cantante de ópera.