El cáncer de mama es el más frecuente de los tumores en mujeres en España. Cada año se producen más de 26.000 casos, según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), aunque afortunadamente es uno de los tumores con mejor pronóstico y mayores índices de supervivencia.

La caída del cabello, la hipersensibilidad y deshidratación de la piel o el cambio de imagen son algunas de las preocupaciones que aparecen en los pacientes que se someten a algún tratamiento contra el cáncer. Un aspecto físico “natural” aporta seguridad y autoestima y puede “influir positivamente a la hora de enfrentarse a la enfermedad”. Así lo explica Paz Herrera, que tras más de una década como asesora de imagen ofrece en su estudio diversos talleres específicos sobre estética oncológica para dar solución a este tipo de alteraciones.

Un aspecto físico natural aporta autoestima a la hora de enfrentarse a la enfermedad”

“Los efectos de la quimioterapia y de la radioterapia son muy agresivos y algunos productos que utilizamos normalmente para el cuidado o la higiene diaria puede que nos hagan daño”, explica Herrera. Para ello, recomienda utilizar lociones y perfumes lo más naturales posibles, así como evitar ciertas rutinas que pueden ser más agresivas con la piel, como la exfoliación. También elegir los tejidos adecuados para evitar rozaduras y agresiones en la dermis.

Si bien es cierto que la piel es una de las zonas que más sufre durante el tratamiento, la debilitación o ausencia de vello facial es uno de los aspectos que más personas quieren remediar. Pelucas, pañuelos y turbantes son los elementos más demandados entre las mujeres, que son las que más acuden a los estudios de este tipo. “Hay personas jóvenes que vienen antes de que se les caiga el pelo, antes de la primera sesión, y quieren elegir alguna peluca de su color de pelo, o de una textura que mejor se adapte”, explica la asesora.

Otras, por comodidad optan por turbantes y pañuelos que aprenden a utilizar como un complemento más. Los colores también hablan y saber combinarlos según el tipo y tono de la piel pueden ayudar a disimular las líneas de expresión, entre otros aspectos. El maquillaje, la ropa y los complementos tienen variedad de tonos que pueden favorecer más a cada mujer.

Nines Naharro, una de las profesionales del Estudio Paz Herrera, seleccionando prendas. El Independiente

“Lo importante es que una persona cuando se mire al espejo se vea ella misma, cuando no te reconoces al final te lleva a manejar peor la enfermedad”. A través de charlas en la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), tanto Herrera como su equipo intentan poner la mejor cara a las personas que se encuentran en esta circunstancia.

Aunque en ocasiones los hombres también se interesan por este tipo de consultas, son las mujeres de mediana edad, de entre 30 y 55 años, las que acuden a los centros de estética oncológica. “En muchos casos son profesionales que ya cuidaban su imagen y lo veían como un elemento de comunicación y no querían perder esa identidad”, explica Herrera, aunque reconoce que también hay otro perfil de mujeres que acuden porque se ven con la autoestima más baja, “se ven peor estéticamente y se animan a venir porque lo ven como una válvula de escape”. Verse bien también puede ser un punto a favor en la lucha contra el cáncer.

  • Estudio Paz Herrera. Avda de Brasil, 6 (Madrid).
  • Centro Ángela Navarro. Calle de Ayala, 26 (Madrid).
  • Instituto de Estética Oncológica. Calle Profesor Beltrán Báguena, 4 Bajo (Valencia) / Avenida Dr. Clará, 4B (Castellón)