El descubrimiento de un mosaico en la Villa romana de La Torrecilla (en el término municipal del municipio madrileño de Getafe) ha provocado un enfrentamiento entre la Comunidad de Madrid y la vecina en cuya finca se encuentran los restos romanos localizados. El choque tiene que ver con la contradicción de las leyes estatal y regional y la indemnización que la propietaria de la finca percibiría o dejaría de recibir, según qué ley de las dos se aplique.

La historia comienza a finales del año pasado, cuando la vecina getafense -una mujer que ha pedido preservar el anonimato- autorizó a Arquex, una empresa contratada por el Gobierno regional, a hacer las exploraciones pertinentes en su propiedad. Arquex arranca así en el informe al que ha tenido acceso este medio: «Al retirar la Unidad 32, localizamos un mosaico. Dicho mosaico está realizado en opus tesellatum, con teselas de varios colores, entre los que se han documentado blanco, rojo, negro y amarillo en diferentes tonalidades».

La propietaria de la finca reaccionó cuando tuvo noticia de que no sería indemnizada

El problema radica en la ley: según la legislación estatal, cuando se produce el hallazgo, casual o no, de un bien de interés histórico, se concede el 25% del valor del bien al propietario (el 50% del valor si además de poseer el terreno donde se halla es el descubridor del bien). «Y la Comunidad de Madrid regula esta materia de manera mucho más restrictiva y en perjuicio del derecho de propiedad», afirma el abogado Manuel Serrano, del bufete Serrano Alberca & Conde y defensor de la particular afectada.

«Frente a la ley de 1998 que reconocía estos mismos derechos, la ley de 2013 parece que establece una reducción de estos derechos», añade Serrano. Efectivamente, el artículo 31 de la Ley de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid de 2013 modificó el apartado compensatorio y suprime cualquier indemnización para los «hallazgos casuales». En la región madrileña un hallazgo es casual cuando se produce «como consecuencia de intervenciones arqueológicas o paleontológicas, de remociones de tierra, de obras, por erosión o por azar». En ese caso, pasa a ser de «dominio público».

La ley estatal da una cuarta parte del valor del bien al propietario: la región de Madrid, nada

Cuenta Manuel Serrano que su cliente se puso a investigar a raíz de las indagaciones realizadas por la Dirección General de Patrimonio Cultural, dependiente de la Consejería de Presidencia de la Comunidad. Y comprobó que el hallazgo en sus posesiones implicaba una nacionalización inmediata del mosaico. «Es una conculcacion del derecho de propiedad, porque deben reconocerse derechos indemnizatorios al propietario del terreno», reprocha el abogado. «So pena de crear una desigualdad de derechos en el territorio nacional e infringir la constitución».

Hace una semana se denegó el acceso a la Comunidad de Madrid por parte de la vecina, aconsejada por su letrado. La dirección de Patrimonio no ha querido hacer declaraciones a este respecto. Según el informe de Arquex, «el estado de conservación [del mosaico] es variable, y ésta mejora a medida que nos acercamos al entorno del muro y se aprecia su degradación a medida que nos alejamos de él». «El mosaico aparece amortizado en varias fases ya que se observa la existencia de silos que lo seccionan», continúa el texto. «Solo hemos procedido a la limpieza de una pequeña zona para documentar la posible policromía».

Manuel Serrano, de Serrano Alberca & Conde, no descarta pedir la expropiación

«Debido a su precario estado de conservación, el mosaico fue engasado para mantener su estructura durante el tiempo que está cubierto a la espera de su restauración». Después se dice que el hallazgo fue cubierto con un plástico por Arquex. «Vamos a luchar por que se reconozca la indemnización del propietario. Y si se descubre que el interés cultural histórico de la obra es aun mayor, solicitaremos la expropiación», subraya el letrado de Serrano Alberca & Conde.

La villa romana de La Torrecilla está situada en la margen derecha del río Manzanares, en la pedanía de Perales del Río. Posee yacimientos prehistóricos, romanos y visigodos. Los primeros hallazgos tuvieron lugar a partir de 1980, pero todavía queda mucho por explotar, especialmente con fines turísticos: «No conocemos la extensión de los yacimientos puesto que ninguno ha sido excavado en extensión», indica el informe de Arquex.