Estamos un poco cansados ya del ñu y del cocodrilo, no hay día que pongas La 2 y no esté ahí el ñu. Aquí en España tenemos lo mismo que aparece en los documentales de otros países y que tanto valoramos. ¡Pues vamos a valorar lo nuestro!”. Quien dice estas palabras es Joaquín Gutiérrez Acha, director de Cantábrico, el documental sobre la Cordillera Cantábrica que llega hoy 72 cines de España. Lo dice en tono de broma, porque no necesita contundencia, la fuerza ya la expresan las imágenes y los sonidos de la hora y media del documental. Aunque apenas se necesitan cinco minutos para comprender la grandeza natural que hay en la región.

La sinopsis de la cinta: vida. Toda la que cabe en los 400 kilómetros de largo de esta cordillera y en las cuatro estaciones de un año. La llegada de una nueva estación es el desencadenante de algún acontecimiento en la vida de los protagonistas del documental: el oso pardo, el lobo, el gato montés, el urogallo, las hormigas, las mariposas o los sapos, por citar algunos de los animales cuya existenia se refleja con un gran despliegue técnico.

“Es un trabajo de lo más complicado de lo que se pueda hacer aquí en España, la Cornisa Cantábrica es un lugar difícil para trabajar, por la orografía del terreno, las altas montañas y un clima hostil con mucha lluvia y grandes nevadas que te dejaban el equipo parado porque no te puedes desplazar siquiera por las carreteras secundarias”, explica Gutiérrez Acha.

El rodaje ha durado 26 meses en la parte de filmación más luego toda la parte de montaje, sonido y postproducción que ha durado otro año. Durante los 26 meses se han enfrentado a muchos retos técnicos para poder mostrar la naturaleza de una manera única. “Hemos implementado tecnologías muy interesantes para poder conseguir imágenes que son inapreciables al ojo humano. Con cámaras de alta velocidad vemos como los animales hacen cosas extraordinarias como los salmones remontando los ríos o los mirlos acuáticos desafiando cascadas de agua. También usamos mucho el time lapse para resumir en pocos segundos acciones que duran mucho tiempo, porque el ojo humano tampoco puede ver como crece una planta o ver como una planta carnívora se cierra para comerse un insecto”, relata el director. A este despliegue hay que añadir el uso de helicópteros y drones para las imágenes aéreas.

Naturaleza en el cine

Ahora la producción tiene por delante el reto más difícil, que la gente vaya al cine a ver un documental de naturaleza. Pero el director se muestra optimista. “Estamos en este trabajo de concienciación, notamos un cambio tremendo entre Guadalquivir– primer documental rodado en España para cine por este mismo equipo- y Cantábrico. Creemos que realmente interesa a la gente, lo que pasa que hay que ponérselo por delante y con una buena presentación. Esta película está creada para que se vea en los cines, llegará la televisión en unos años, pero la oportunidad para verla en cine estos días esa ahora, porque el sonido es impresionante y te transporta al interior de un bosque porque oyes cómo caen las hojas a tu alrededor”, explica Gutiérrez Acha.

Así suena Cantábrico

 

Además el director recuerda que hay que verlo este fin de semana, porque en los ritmos de las carteleras de los cines de ahora ya no da tiempo a funcionar el boca a boca y el primer fin de semana es crucial. Su convicción no parece motivada porque él sea el director, parece que está en juego el prestigio de la naturaleza de nuestro país. “Es un espectáculo de la naturaleza que la gente no se puede perder”, concluye. La otra opción es el ñu.