Lanzado al mercado en 2008, el Opel Insignia ha liderado las ventas de su segmento, incluso en su último (noveno) año de vida comercial. Una vida comercial muy larga que contrasta con los 6 años de vigencia que actualmente suele tener un vehículo de tipo medio. Mantenerse en candelero tanto tiempo requiere cierto tesón, aunque las razones de su éxito haya que buscarlas en una serie de características que han sabido calar en el público.

Entre sus poderes para cautivar al usuario de berlinas del segmento medio (D) figuran, un diseño atemporal con ciertos tintes de deportividad, un gran aporte tecnológico que pone la tecnología al alcance de todos y una paleta de eficientes motores. Esta primera generación del Insignia se comercializó en tres variantes de carrocería: sedán de 4 puertas, 5 puertas y familiar, acaparando el 70 por ciento de las ventas la variante con carrocería de 5 puertas.

Todo este rico legado tiene que gestionarlo, el nuevo Opel Insignia, la segunda generación del modelo. Y a buen seguro que sabrá hacerlo, puesto que potencia todas las virtudes de su antecesor añadiendo mucho estilo y tecnologías punteras. Dado que la penetración de la variante de 4 puertas del anterior modelo fue un tanto limitada, solo supuso un 10 por ciento del total de las ventas, los responsables de la marca han optado por no ofrecerla en esta segunda generación.

El nuevo Opel Insignia se ofrece con dos tipos de carrocería,  el Opel Insignia Grand Sport (5 puertas) y el Opel Insignia Sports Tourer (familiar). Las primeras entregas a cliente del primero se realizarán en este mes de junio, mientras las del familiar darán comienzo a finales de julio. Los precios del Grand Sport oscilan entre 28.658 y 41.593 euros, mientras que los del Sports Tourer se mueven entre 29.858 y 42.793 euros.

Uno de los puntales del nuevo Opel Insignia es su diseño, inspirado en el coche concepto Opel Monza (2013). Un diseño elegante, deportivo e intemporal, de los que nunca se pasan de moda, que sabrá ganarse los favores de un buen número de usuarios por aquello de: “una imagen vale más que mil palabras”. La señorial a la par que prominente parrilla, responsable en parte de esa elegancia de la que hace gala, contrasta con unos finos faros que le confieren cierta imagen de deportividad. En el lateral se hace patente la ya tradicional forma de álabe de la marca, mientras en la trasera unas estilizadas ópticas acaparan la atención. El resultado final es un conjunto con una gran carga de atractivo visto desde cualquier perspectiva, fruto de un escultural y trabajado diseño.

Ambas variantes incrementan asimismo la batalla o distancia entre ejes 9,2 cm para llevar esta cota a 2,83 m”

Con respecto a su antecesor es más largo, bajo y ancho, lo que acentúa todavía más esa buscada deportividad. El Grand Sport mide 4,90 m de largo y tiene un maletero de 490 l, ampliable hasta 1.450 l, mientras la variante familiar, el Sports Tourer, lleva su longitud hasta los 4,98 m y cuenta con un maletero de 560 l que puede ver ampliado su volumen hasta los 1.665 l de capacidad al abatir los asientos traseros.

Ambas variantes incrementan asimismo la batalla o distancia entre ejes 9,2 cm para llevar esta cota a 2,83 m, un aumento considerable que sobre todo se nota en el espacio disponible para los pasajeros de las plazas posteriores. Sin embargo en el apartado del peso se registran importantes disminuciones de cara a una mayor eficiencia, con ahorros que oscilan entre 175 y 200 kg. Para una mayor funcionalidad, el Sports Tourer puede contar con un sistema manos libres para la apertura del portón trasero. Acción que solo requerirá que el usuario pase el pie por debajo del paragolpes trasero.

Una marca como Opel, que presume de democratizar la tecnología haciéndola llegar hasta el más modesto de sus modelos, no ha escatimado recursos en esta apartado para dotar a su nuevo buque insignia con las más modernas tecnologías en materia de seguridad y de ayudas a la conducción. Algunas constituyen auténticas primicias como, la calefacción en los asientos traseros exteriores, la tracción integral inteligente, el cambio automático de 8 velocidades, la cámara de visión 360º y el capó activo de aluminio.

En función del par que se tenga que enviar a cada rueda trasera abrirán más o menos dichos embragues”

La tracción integral inteligente con reparto vectorial de par es un sofisticado dispositivo que transmite el par a las ruedas de manera individual, en función de la dinámica del vehículo y de las condiciones de adherencia. Un mecanismo compuesto por dos embragues sustituye al convencional diferencial en el eje trasero. En función del par que se tenga que enviar a cada rueda trasera abrirán más o menos dichos embragues. Es el primer Opel que utiliza un capó activo de aluminio para proteger al peatón. Este capó, en caso de atropello, se eleva en milisegundos para aumentar la distancia con las partes duras del motor, evitando que el peatón pueda golpearse contra ellas.

Otra de las áreas dónde el Insignia resulta ser un alumno aventajado es en  la iluminación. Sus faros, dotados con el sistema de iluminación matricial Intellilux LED, adaptan constante y automáticamente el alcance y la distribución del haz de luz a cada situación del tráfico. Esto permite circular con la luz larga permanentemente conectada sin deslumbrar ni a los vehículos que circulan delante ni a los que se acercan de frente. El sistema se encarga de apagar o atenuar la luz individualmente de uno o varios led con el objeto de evitar deslumbramientos. Cada faro incorpora un total de 16 elementos LED (el doble que en su hermano pequeño, el Astra) y 9 patrones de iluminación que se adaptan al entorno por el que se circula. Por otro lado, la luz larga ofrece un alcance de hasta 400 m.

En el salpicadero se aprecia una disminución de los tradicionales botones  gracias al aumento de las superficies táctiles. Su diseño agrupa modernidad, vanguardismo y deportividad, pero sobre todo está muy bien estructurado. Así, la consola central está dividida en tres zonas bien diferenciadas para un rápido e intuitivo manejo: multimedia, climatización y sistemas de asistencia. El cuadro de instrumentos evidencia su vocación deportiva recurriendo al empleo de relojes convencionales que ofrecen mucha información, mientras la pantalla táctil del sistema multimedia puede ser de 7 u 8 pulgadas, esta última con navegador integrado.

La línea Exclusive prima la personalización, pudiendo elegir el cliente un color de carrocería específico que no figure en catálogo”

El apartado de  la asistencia personal se refuerza de la mano de nuevas aplicaciones del sistema OnStar, que ahora incluye nuevos servicios como, la reserva de hoteles o la búsqueda de aparcamiento. Pero también se ha pensado en aquellos clientes más sibaritas, a los que va dirigido el acabado Exclusive. La línea Exclusive prima la personalización, pudiendo elegir el cliente un color de carrocería específico que no figure en catálogo.

La oferta mecánica es muy variada, cubre un amplio espectro y también incluye interesantes novedades. En gasolina debuta un nuevo propulsor 1.5 Turbo de inyección directa de 4 cilindros en línea y 1,5 litros de cilindrada que se ofrece con dos niveles de potencia: 140 CV y 165 CV. Construido totalmente en aluminio, brinda un funcionamiento muy satisfactorio al que se une un agradable uso. La versión de 140 CV arroja un par máximo de 250 Nm, una cifra que está disponible entre 2.000 y 4.100 rpm, lo que da idea de su gran elasticidad. Por otro lado ambas versiones firman un consumo combinado de 5,7 l/100 km. Como tope de gama en gasolina figura, el 2.0 Turbo (260 CV), asociado tanto a la tracción integral con  reparto vectorial de par como al nuevo cambio automático de 8 velocidades. La oferta diésel contempla tres propulsores: 1.6 CDTi (110 CV), 1.6 CDTi (136 CV) y 2.0 CDTi (170 CV).