El pasado febrero la cadena de televisión estadounidense ABC estrenaba la serie When we rise, dedicada al nacimiento del movimiento LGBT en el barrio de Castro. La periferia de San Francisco se convirtió, a finales de los setenta, en el refugio de un colectivo que había dejado de esconderse. El primer barrio gay pasó a ser el modelo para una comunidad cada vez más influyente y reivindicativa. Chueca también ha surgido siguiendo este modelo.

Castro hoy ya no es un lugar tan acogedor como en el pasado. «La gente de Silicon Valley ha tomado el relevo», declaró en una larga entrevista a The Guardian el histórico activista anti-sida Cleve Jones (su figura protagoniza When we rise), en referencia al hecho de que el barrio es cada vez vez más codiciado, más caro y menos gay. Algo parecido a lo que está ocurriendo en Chueca.

Chueca, como otros barrios gay en el mundo, está cambiando

Si pasáramos por la plaza de Chueca un fin de semana -que no coincida, por supuesto, con la celebración del World Pride-, encontraríamos muy pocos indicios de que estamos en un barrio gay. El gran letrero arcoiris del Café Verdoy desapareció años atrás; tampoco el histórico bar La Bohemia tiene más que una pegatina con la banderita en su puerta. Al lado, una heladería de diseño. Tres escaparates más allá, una tienda de juguetes para niños. Una tipología de comercio que no existía hace poco.

Foto: JAVIER DOMÍNGUEZ

El barrio donde la sociedad española cambió

Chueca fue el primer barrio que sufrió el proceso de remodelación y gentrificación que atraviesa todo el centro: desde la proliferación de pisos Airbnb hasta la conversión de servicios básicos como los mercados de abasto en tiendas gourmet. Sin embargo, la fuerza simbólica y política de Chueca es demasiado fuerte para reducirla a la subida del alquiler. El barrio de Chueca es un reflejo de la ruptura que ha sacudido a la sociedad española. Después de haber conseguido el pleno reconocimiento con el matrimonio igualitario, también en el colectivo homosexual se ha instalado el descontento hacia sus representantes.

Madrid se ha convertido en una capital gay por encima de Berlín o Syndey

El World Gay Pride representa el reconocimiento de Madrid como capital mundial LGBT por encima de Berlín o Sidney, que pujaron sin éxito para acoger este evento. El punto de llegada de un proceso de transformación que comenzó hace más de veinte años, cuando “la gente te daba las gracias por alquilar en Chueca”. Lo dice Mili Hernández, de librería Berkana, uno de los primeros comercios LGBT abierto desde hace 24 años.

A finales de los años 80 Chueca tenía fama de lugar indeseable por la mezcla entre delincuencia y droga. Las hemerotecas de aquellos años están llenas de reportajes sobre un barrio ‘sin ley’. La comunidad homosexual lo ocupó porque a nadie le importaba que los ‘pervertidos’ abrieran aquí sus locales. A Berkana iban los gays aún en el armario a buscar libros de autoayuda y con historias protagonizadas por homosexuales. El año pasado Berkana consiguió esquivar el cierre gracias al crowdfunding. “Hoy el público homosexual no necesita una librería de referencia”, dice Hernández. Entre sus estanterías destaca una obra bajo el título Adiós Chueca. Lo escribió Shangay Lily, la mediática artista y drag queen, icono del ala más reivindicativa del movimiento LGBT.

Chueca ha perdido su fuerza reivindicativa

En el libro cuenta cómo el gaypitalismo vació de sentido las reivindicaciones del colectivo LGBT transformando Chueca en una marca. “Hoy el movimiento está flojito y Chueca ha dejado de ser Chueca para convertirse en un barrio para turistas gays”, admite Mili, que comparte la visión de Shangay Lily. A esta veterana activista le parece contradictorio que el orgullo sea organizado por una asociación de empresarios de la noche como AEGAL. “No lo organiza el movimiento gay”, dice.

“Si el orgullo se hubiera quedado en una manifestación exclusivamente reivindicativa nunca habríamos superado los dos mil manifestantes. Hoy somos un millón de personas”, dice Jesús Generelo, presidente de la FELGTB (Federación estatal de gays y lesbianas), que sí colabora con AEGAL en la organización del World Pride. Admite que en la medida que Chueca se ha convertido en un escaparate ha perdido fuerza reivindicativa. “De los años de luchas en que conseguimos el matrimonio gay queda sobre todo el recuerdo”, afirma Generelo.

Si en España hoy existe el matrimonio gay se debe sobretodo a Pedro Zerolo, que fue presidente de la FELGTB y diputado del PSOE. Su estrecha relación con José Luis Rodríguez Zapatero le permitió convencer al entonces Presidente del Gobierno de dar el paso y legalizar las uniones homosexuales. Sin embargo, la pérdida de influencia de esta organización se refleja en el hecho de que, en un momento en que el colectivo LGTB es codiciado por todos los partidos, no hay ningún diputado perteneciente a la FELGTB.

Fractura generacional y política

Quizá el de Chueca sea un caso de muerte por éxito. Al logro mundial del matrimonio homosexual siguieron reivindicaciones más endebles como la visibilización del colectivo bisexual, o genéricas a favor de los derechos LGTB en el mundo. También el colectivo homosexual ha vivido su 15M y su desilusión.

El 15m ha transformado el movimiento LGBTI

Desde el año pasado, con la llegada de Manuela Carmena al palacio de Cibeles, empezó a celebrarse el orgullo en la periferia de Madrid. “Ser visibles en Chueca e invisible en nuestros barrios es absurdo. Hay una generación entera entre los 20 y los 40 años que no se siente representada por los colectivos de siempre”, explica Javier Bujarrabal, militante de Podemos y miembro de la Plataforma de los Orgullos de Periferia que organizará actos paralelos al World Pride Oficial en Vallecas, Villaverde y Usera. Manifestaciones que están apoyadas por FRAVM (Federación de asociaciones vecinales de Madrid).  “Organizar una manifestación homosexual es todavía un shock para algunos vecinos”, explica Tristán, otro militante de la Plataforma que recuerda cómo el número de denuncias por agresiones homófobas se ha disparado en los últimos años. Una consecuencia de la mayor visibilidad del colectivo.

Que la fractura generacional sea profunda lo demuestra una nueva oleada de asociaciones que se ocupan de la salud sexual entre personas del mismo sexo. Ninguno de los que integran asociaciones como Imagina Más o Apoyo Positivo ha vivido la epidemia del SIDA de los años ochenta, pero todos critican la falta de atención del World Pride en materia de prevención del VIH en un momento de repunte de infecciones en el colectivo.

Fuente: International Gay Guide y Elaboración propia.MARÍA BALLESTEROS

 

Las cifras del cambio

El cambio que está viviendo Chueca se refleja también en los números. Hoy en Chueca hay más hombres que mujeres y el número de nacimientos ha aumentado en los últimos años. Sin embargo, la gente se está yendo: el total de la población ha caído alrededor de unas mil personas en diez años (2004 – 2014), según datos del padrón. En el barrio sigue abierto sólo un quiosco después de un intento fallido de abrir otro en la Plaza del Rey.

Los negocios LGBTI han disminuido en Chueca

La mayoría de negocios no parecen destinados a los turistas, gays o no. En 1996 había casi cuarenta actividades comerciales dedicadas a las personas LGBT incluyendo bares, discotecas, tiendas y clubs para hombres. Un número que llegó casi a doblarse en 2006 y que en 2016 se ha reducido en un tercio. No es sólo un efecto de la crisis: los bares destinados a homosexuales se han sustituido por otros bares, pero no de ambiente. Se han multiplicado los establecimientos enfocados a los visitantes: las tiendas gourmet abarcan ya desde los productos locales hasta las palomitas. El último en llegar ha sido el fenómeno de los Airbnb, que se ha multiplicado con el World Pride. Solo las discotecas que abren después de las doce de la noche parecen destinadas a un público claramente homosexual masculino.

La vivienda parece ser la única inversión segura en un barrio como Chueca, que cuenta con un parque inmobiliario de buena calidad. El precio medio por metro cuadrado se ha mantenido por encima de la media de Madrid incluso durante la época del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, y ahora ha vuelto a subir. Sin embargo, los precios tan abultados a veces dejan vacíos los pisos vacacionales en alquiler, como confirman diferentes agentes que alquilan habitaciones y apartamentos en oficinas a pie de calle.

Los vecinos lamentan que el barrio está demasiado centrado en el turismo

“Se nota que vienen más turistas”, dice un farmacéutico de la Calle Infantas, “hemos llegado a contratar una persona que habla ruso”. Son muchos los empresarios que intentan instalarse en Chueca, pero pocos consiguen establecerse. Un comerciante de la calle San Marcos promete que puede adivinar qué tiendas cerrarán: a un restaurante le da tres meses, sobre una zapatería asegura que está en las últimas.

Una convivencia difícil

La convivencia en Chueca nunca ha sido sencilla. “Donde se concentran muchos locales y muchos residentes, ahí se producen la mayoría de los conflictos. En Chueca ha surgido un importante movimiento vecinal a favor del descanso y el fin de semana doblamos los controles para permitir que haya la mejor convivencia posible”, explica el Javier Altamirano, jefe de la Policía Municipal del distrito Centro. Hace veinticinco años patrullaba estas calles como agente, desde hace un año está mando de la comisaría de la Plaza de la Luna. Sobre sus agentes recaerá la tarea de garantizar la seguridad en Chueca durante el World Pride. “Aumentaremos la vigilancias en los escenarios donde se concentrará más gente”.

En chueca ha surgido un fuerte movimiento vecinal

Esteban Benito, presidente de la Asociaciones Vecinos de Chueca, lleva años denunciando que el ayuntamiento de Madrid hace más caso a asociaciones como AEGAL que a las protestas de los vecinos. Algo que no ha cambiado con la llegada de Ahora Madrid a la alcaldía. Basta echar un vistazo a las estadísticas para ver cómo se disparan las actuaciones relacionadas con el consumo de alcohol y droga en el Distrito Centro en el fin de semana con respecto a otros barrios. Benito pide más responsabilidad a los bares para evitar comportamientos inadecuados y que se considere el ruido como lo que es: un problema que afecta a la salud de los ciudadanos.

El futuro de Chueca

¿Cuál puede ser el futuro de Chueca? Para el arquitecto Álvaro Ardura el barrio gay tiene delante varias opciones. Este arquitecto es autor, junto a Daniel Sorando, de First we take Manhattan, un estudio sobre la gentrificación en la capital española. Ardura explica que la vocación identitaria es un gran antídoto contra la gentrificación, «pero si se banaliza es cuando todo el barrio se convierte en una réplica de sí mismo, llegando al extremo de ser indeseable o invivible como denuncian las asociaciones”, afirma.

Chueca puede convertirse en un barrio sin vecinos

Explica que la gran diferencia con respecto a otros barrios del centro es que este proceso se ha producido de manera espontánea por suma de individualidades más que por voluntad de determinados actores económicos, como está pasando en otros barrios como Malasaña. “Si continuara la pérdida de población en favor de negocios turísticos, podría acabar como Sol, donde ya no vive nadie”.  El Marais, el barrio gay de París, sufrió dos ciclos de gentrificación y se convirtió en un conjunto extremadamente elitista, expulsando a la población hacia barrios marginales pero más asequibles como Belleville. “En Madrid ya se está viendo, parte del colectivo homosexual ha sustituido Chueca por Lavapiés”, explica.

La saturación de negocios turísticos y elitistas puede llevar también al peor escenario, representado por el colapso de Bleecker Street en Nueva York, donde todos los locales están cerrando. Para este arquitecto mucho dependerá de las políticas que se hagan: “Controlar el precio de las viviendas o tener un parque de viviendas públicas se ha demostrado, de momento, la única manera de garantizar un desarrollo equilibrado de los barrios”.