Economista brillante -aunque no se graduase en Yale-, republicano, virtuoso del clarinete y el saxo, nominado a la presidencia de la Reserva Federal por cuatro presidentes de EEUU -desde Ronald Reagan hasta George W. Bush- y, según la prestigiosa revista Time, uno de los 25 nombres que situar en la diana cuando se buscan culpables de la mayor crisis financiera que se recuerda: la que estalló en 2007 en forma de subprime y aún aprieta a los cinco continentes.

Alan Greenspan (Nueva York, 1926) dominó la economía mundial entre 1987 y 2006, al frente del todopoderoso en los cielos y en la tierra banco central de los EEUU, la Reserva Federal. Hoy, a sus 91 años, el economista más influyente de nuestra era sigue en primera línea la evolución de los mercados y el sistema financiero, aunque las palabras que salgan de su boca ya no hagan girar al planeta -y a Wall Street- en una dirección u otra.

Porque sus malabares con las palabras durante los casi 20 años que duró su mandato acuñaron un nuevo palabro, el Greenspeak. Entre sus expresiones es célebre la «exuberancia irracional»a la que hizo alusión el 5 de diciembre de 1996, durante la burbuja puntocom, en un discurso en el American Enterprise Institute, para referirse a la formación de una burbuja en los precios de algunos activos financieros. Las dos palabras se ha convertido en parte de la historia de los mercados, que se desplomaron al compás de cada sílaba. Aunque el efecto no duró mucho y los exuberancia siguió ganando voluptuosidad.

Greenspan ha compaginado su labor con asesor independiente con la escritura de libros

Tras dejar la Reserva Federal en 2006 en manos de Ben Bernanke, a punto de enfrentarse a una crisis de dimensiones insoldables, Greenspan fundó la consultora Greenspan Associates LLC. Desde esta firma asesora a bancos de inversión, hedge funds y agencias gubernamentales. Desde entonces, sus apariciones en los medios son esporádicas. La última, el 1  de agosto. En una entrevista a Bloomberg News, el economista advirtió, como ya hizo en varias ocasiones, de una peligrosa burbuja en el mercado de bonos que amenaza con lastrar la evolución de muchos otros activos.

Recientemente, Greenspan también ha dado la cara como activista en contra de algunas de las políticas de Donald Trump. Junto a varios ex presidentes del consejo de asesores económicos de la Casa Blanca, Ben Bernanke, el Premio Nobel Joseph Stiglitz y otras personalidades del mundo económico, el ex número uno de la Fed  firmó una carta, impulsada por centro de investigación American Action Forum, advirtiendo al actual presidente de los EEUU de que los nuevos aranceles al acero importado aumentarán los costes de los fabricantes estadounidenses, elevarán los precios a los consumidores y perjudicarían las relaciones con aliados.

Greenspan ha compaginado su labor con asesor independiente con la escritura de libros. En 2013, publicó El mapa y el territorio –no confundir con la novela de Michel Houellebecq-, pero su creación más exitosa fue La era de las turbulencias, donde hace recuento de su vida y sus experiencias laborales, reconoce que la guerra de Irak tiene que ver con el petróleo y alude a temas candentes de la economía contemporánea, como la burbuja inmobiliaria.