Fue en una Semana Santa cuando a Pedro Almodóvar su casa le pareció nueva. Cuando empezaron a surgir en él nuevas formas en sus lugares más comunes. «Huyendo del tedio cogí un vaso de cristal, puse dentro una flor y le hice una foto, y el tedio cedió ante una inesperada emoción», asegura en la nota que acompaña a Bodegones Almodóvar, una muestra que se podrá visitar a partir del próximo 21 de septiembre en La Fresh Gallery y que explora otra faceta creativa del director español: la fotografía.

Nacieron así, moviendo objetos, recolocándolos, una serie de bodegones que el manchego inmortalizaba «a salto de mata y con auténtico desenfreno». «No sé si este frenesí era debido a la inspiración o a mi innata ansiedad», alega.

Uno de los bodegones de Pedro Almodóvar.

Uno de los bodegones de Pedro Almodóvar.

Una ansiedad que parece desembocar en un proceso creativo. Ya que, como él mismo afirma, ha generado «una especie de autobiografía a través de bodegones compuestos por los mil objetos con los que convivo, incluyendo algunos cuadros que dialogaban en perfecta armonía con flores, frutas y verduras».

Para ello se inspiró en los realistas madrileños, en Antonio López y todos aquellos pintores que forman del movimiento. «Estaba en mi cocina, admiré la luz que entraba por la ventana y la sólida y oscura carpintería de madera, la textura de la pintura al temple de la pared y el corian blanco de la encimera como si fuera la primera vez que los veía», añade.

Uno de los bodegones de Pedro Almodóvar.

Uno de los bodegones de Pedro Almodóvar.

Ha sido La Fresh Gallery la que ha decidido acoger sus fotografías. La galería, que se encuentra en el centro de Madrid, expondrá estas obras a partir del 21 de septiembre sumándolas a los centenares que han pasado por sus paredes desde que en 2008 comenzará con un trayectoría que se ha basado en la exposición de los trabajos de artistas emergentes. La recaudación de la venta de los bodegones irá destinada en su totalidad a la Fundación Mensajeros de la Paz.