El espíritu de Witney Houston pulula por la Gran Vía y cada noche resucita a través de la voz de Fela Domínguez. Hay películas que incluso con la crítica en contra, traspasan el alma de los espectadores y se quedan impregnadas en la memoria para siempre. El guardaespaldas es una de ellas. A pesar de las seis nominaciones a los premios Razzies (los anti Oscar), a pesar de tener la oposición de toda la crítica, en 1992 la gran diva del pop enamoró al público y dio un giro a su carrera con el estreno de El guardaespaldas.

En El guardaespaldas, Whitney Houston grabó seis nuevas canciones para la banda sonora, en la que incluyó una versión del tema de Dolly Parton I Will Always Love You con la que rompió todas las expectativas. La banda sonora vendió 43 millones de copias en todo el mundo en su primer año y más de 48 millones en la actualidad, así puede presumir de ser la más vendida en la historia de la música.

La banda sonora de El guardaespaldas puede presumir de ser la más vendida en la historia de la música

Veinticinco años después de su estreno, la versión musical de El guardaespaldas (estrenado hace siete años en Londres como homenaje póstumo a la diva) recala en la Gran Vía con la intención de despertar los mismos sentimientos que, en su día, logró la película. La trama es archiconocida. Una caprichosa y famosa cantante, nominada para los Oscar, recibe múltiples amenazas de muerte. Su equipo contrata al mejor guardaespaldas, un antiguo agente secreto, para que la proteja. Pero entre ellos surge algo más que una amistad.

 

Envuelta en una escenografía digna de cualquier megaconcierto de la década de los años 90, con paneles móviles sobre los que se proyecta desde el hogar Marron, el Club Maya, el karaoke, un garito de jazz, incluso el escenario de la gala de los Oscar; arropada por un cuerpo de bailarines cuyas incombustibles coreografías no tienen nada que envidiar aquellos espectáculos, durante algo más de dos horas y media Fela Domínguez, convertida en la diva del pop, repasa la banda sonora de la película. Sí porque en este caso el argumento queda relegado a un segundo término. Lo mejor de El guardaespaldas son los números musicales que, además, se cantan en versión original, algo que agradecerán los admiradores de la música de Whitney Houston.

El gran reto y el gran acierto del espectáculo es la voz de Fela Domínguez, una voz con una coloratura muy particular y una tesitura de gran recorrido

A pesar del esfuerzo, el espectáculo hace aguas en cuanto se calla la música. La dirección de actores brilla por su ausencia. Las interpretaciones resultan tan forzadas que desde la butaca estás esperando a que vuelvan a sonar los acordes de temas como The queen of the night, I’m every woman, Run to you o I have nothing. Mención especial merece la interpretación de la estupenda Damaris Martínez convertida en la hermana de la diva y la soltura, el ritmo y la simpatía del pequeño Lisandro Nieves.

La química que surge entre el Frank Farmer y Rachel Marron es la misma que la que rezumaban en su día Kevin Costner y Whitney Houston. Escasa. Ni Iván Sánchez ni Maxi Iglesias resultan creíbles y la réplica ofrecida por Fela surge fría y distante. Quizá si no se hubieran empecinado en limpiar el acento mexicano de la protagonista las cosas habrían fluido de otra manera.

El gran reto y el gran acierto de El guardadespaldas es la voz de Fela Domínguez, una voz con una coloratura muy particular y una tesitura de gran recorrido. Una voz melosa y áspera con la que no imita a la diva. Ella se adueña de los temas. Por eso, cada noche el alma de Whitney Houston sobrevuela la Gran Vía.