El Museo del Prado  presenta un cómic inspirado por Fortuny como adelanto a la gran exposición antológica de Fortuny que fundamenta en su talla como artista y profundo arraigo con la gran escuela española. El Idilio de Javier Montesol es un viaje iniciático a Tánger en 1974 de un joven influenciado por la obra de Fortuny.  Con este tercer título, el Museo del Prado consolida su línea editorial de cómics tras El tríptico de los encantados de Max y El perdón y la furia de Altarriba y Keko. El Museo del Prado comenzó en 2016 a editar cómics con el objetivo de propiciar la reflexión de los creadores contemporáneos de la viñeta sobre sus colecciones.

«Este cómic ya forma parte de una colección. Es una forma de dar a conocer los productos que vamos  generando», ha expresado José Manuel Matilla, jefe de Conservación de Dibujos y Estampas del Prado, acerca de este trabajo encargado a Montesol. Un autor elegido por Matilla tras ver en la obra del catalán «mucho dolor, al igual que en los dibujos de Fortuny» (Reus, Tarragona, 1838 – Roma, 1874).

Idilio portada

Portada de ‘Idilio’

«El guión de este libro -relata su autor- fue un destello. Tenía grabados los cuadros ‘Idilio‘ y El anacoreta y vi claro que tenía que abordar un viaje sobre momentos de partida y llegadas de la vida». «En noviembre de 1974, en el Museo Nacional de Arte de Barcelona, por primera vez quedé deslumbrado por una panorámica precinematográfica de Fortuny que representaba una de las batallas de Prim en Marruecos. La historia que les cuento la sitúo cronológicamente a continuación de aquella visita», ha afirmado.

Según cuenta el historietista, su cómic aborda la vivencia de un joven que se «enfrenta al mundo», ese momento en el que «te vas alimentando de lo bueno y lo malo». «Eché mano de recuerdos de juventud», ha matizado Montesol, quien espera que su trabajo de al lector el «placer de una lectura de tarde de domingo». A la hora de encarar el proyecto, en palabras del autor, mezcló las experiencias de Fortuny con las suyas propias. Es decir, Montesol se inspiró en el viaje que el artista catalán emprendió a Tánger y Marruecos para realizar el cuadro con las batallas de O’Donnell y Prim. También en vivencias más cercanas, como el viaje que los Rolling Stones hicieron a Tánger en los años 70 con a Brian Jones.