Dieciséis años y un día después todo sigue igual. Vuelve Operación Triunfo a rebufo del éxito de audiencia que obtuvo el documental donde Rosa de España, Bisbal, Bustamante, Chenoa y el resto de los primeros triunfitos se volvieron a ver las caras tras más de tres lustros de separación. Ese día, los responsables de TVE se dieron cuenta que había llegado la hora de recuperar el formato que tanto éxito y tantas alegrías les había otorgado.

La noche del regreso arrancó sin sorpresas, llantos por llegar al final, llantos por no llegar, tensión y nervios. Gestmusic sabe como crear incertidumbre, presión y estrés. En este renovado Operación Triunfo han cambiado fichas por el camino. Roberto Leal es el nuevo Carlos Lozano; Noemí Galera se presenta como el alter ego de Nina y los Javis surgen como una especie de doble Ángel Llàcer. La misma iluminación, la misma realización, la misma cortinilla y el mismo estilo en el jurado (sí, porque en la primera edición la bordería de Risto brillaba por su ausencia). Este Operación Triunfo es un auténtico déjà vu.

Operación Triunfo se midió con La que se avecina y con el segundo capítulo de La casa de papel

Operación Triunfo se midió con La que se avecina y con el segundo capítulo de La casa de papel. Telecinco sacó su artillería pesada para intentar dar en la línea de flotación al buque insignia de La 1. El esperado estreno sedujo a más de dos millones y medio de espectadores con una cuota de pantalla de un 19%. LQSA aguantó el envite y alcanzó un share del 17,6%. La gran prejudicada fue La casa de papel, la apuesta de Antena 3 marcó un mal 10,7%, cediendo el liderazgo y bajando -2,2 puntos.

La primera gala, como la de cualquier reality, sirvió para desvelar la voz  y el carácter de los triunfitos del 2017. A priori, los 18 aspirantes rezumaban exceso de experiencia y muchas tablas, muchas más de las que tenían en su día los primeros concursantes del talent que puso patas arriba la industria musical española a principios del siglo XXI.

Las actuaciones se organizaron en bloques de cuatro. Rompieron el fuego Aitana, la benjamina del grupo, con Bang Bang que se hizo un lío con el estribillo; Mario cantando Sofia muy desafinado y acompañado por un equipo de gallos similares a los de Manel Navarro en Eurovisión; Miriam que se atrevió con No te pude retener de Vanesa Martín, aunque el pellizo flamenco de la malagueña brilló por su ausencia, y Agonei versionando el Purple Rain de Prince. En el primer bloque de la noche la voz, el carisma y el alter ego de Rosa brillaron por su ausencia. Ni la dulzura de Rosa, ni el duende de Nuria Fergó, ni siquiera la voz de Geno, que fue la primera expulsada en la primera edición, se pasearon por el escenario de OT. Agonei, Miriam y Aitana entraron del tirón. Mario se quedó en duda.

A priori, los 18 aspirantes rezumaban exceso de experiencia y muchas tablas

Demasiados conocimientos musicales, inversamente proporcionales a la falta de candidez de los aspirantes. Una hora de programa y al otro lado de la pantalla resultaba inevitable echar de menos a los primeros triunfitos. Su inocencia fue su éxito. La audiencia de este OT puede sufrir el efecto del champán. Más grande será la caída.

En el segundo bloque, Alfred abrió las puertas del jazz con Georgia; Mimi con Don’t Cha de Pussy cat dio la nota caliente de la noche, no en vano esta madrileña fue concursante de Fama y ha paseado sus cualidades como bailarina por todo el mundo. De la voz no hablamos. Juan Antonio quiso meterse en la piel de Pablo Alborán y aquello rechinaba. Alborán es mucho Alborán. Según Monica Naranjo porque «la interpretó un semitono por arriba». No se puede destrozar más una canción. Adriana imitando a Thalía interpretó Break free, sin pena ni gloria. Cepeda cerró el bloque con Tú me obligaste. 

De los triunfitos de este segundo bloque entraron del tirón Juan Antonio, a pesar de su pésima interpretación; Cepeda, gracias a su voz rugosa y Alfred. Las chicas se quedaron en duda.

Yo no soy nadie para dar un consejo, pero por encima de todo, no perdáis vuestra esencia y vuestros valores»

La sorpresa de la noche fue la presencia de Rosa, el plató que se vino abajo con la granadina. «Yo no soy nadie para dar un consejo, 16 años después todavía estoy experimentando y aprendiendo cosas. Por encima de todo, no perdáis vuestra esencia y vuestros valores».  Esa es la Rosa de España de la que muchos tendrían que aprender.

El tercer bloque lo abrió Marina con On fire. ¡Por fin una voz con personalidad, tesitura y color! Le siguió la actuación de Ricky, el veterano del grupo que empezó como niño de musicales, interpretó Adventure Timelife de Coldplay con la soltura que da llevar toda la vida subido a las tablas. Ricky apunta maneras para convertirse en el guapito del grupo. Mireia con su versión del Hoy de India Martínez y su duende aflamencado despertó el espíritu de Nuria Fergó. Raoul pasó de puntillas con Catch the Reason. Si algo se distinguen estos novatos de los primeros triunfitos es que son capaces de cantar en inglés con mayor facilidad.

Pleno en el tercer bloque. Estaba claro que Marina había comprado una entrada a la Academia con su primera actuación delante del público; Mireia y su flamenquito también. De los chicos, Ricky lo tenía fácil (guapo y con experiencia) y Raoul sedujo a Mónica Naranjo que le abrió la puerta dándole un empujoncito a Joe Pérez-Orive.

Joao y su falsete inauguraron el cuarto bloque con Stand by me. Operación Triunfo parece que no tiene sentido sin un tema de Disney, de manera que la benjamina Nerea se transformó en Vaiana como Gisela lo hizo en su día con Campanilla. Amaia, que era sólo una niña cuando se convertía en concursante de El número uno, defendió Starmain con un hilo de voz. Ana Guerra, dura porque puede, versionó Como te atreves a volver de Morat y Roi terminó con las rondas con Don’t worry.

Sin pasar por filtro del público, los últimos en entrar directamente fueron Ana Guerra, Nerea y Roi. Amaia y Joao pasaron a la repesca.

Los elegidos cruzaron la pasarela, mientras que los cinco dudosos esperaban el veredicto de la Academia. Noemí Galera salvó a Thalía y a Amaia. El público, a pesar de los fallos de al app, le dio la última oportunidad a Mimi. De manera que Joao y Mario terminaron su sueño musical en la primera gala de un renovado concurso que a pesar de aprovechar el tirón ha perdido la ingenuidad por el camino.