Hace cien años nació una revista que cambiaría el mercado editorial de las siguientes décadas y que creó un género que se asumió rápidamente como cultura popular. En azul primero, y en rojo y negro después, sus páginas se centraban en historietas contadas en forma de viñeta y se vendían a un precio muy bajo. Estaban dirigidas a un público juvenil y este tardó poco en engancharse al nuevo modelo. Era TBO y su importancia fue tal que generó el concepto de tebeo, el cuardenillo que acompañaría a los jóvenes de aquella época y que posteriormente serviría de modelo para las aventuras de Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape o El capitán trueno.

TBO sobrevivió hasta 1998, cuando ya ni los tebeos eran tebeos y cuando el declive era palpable. Pero durante sus grandes años, tanto esta revista como el resto de publicaciones de viñetas, llegaban a vender 300.000 ejemplares semanales y pronto se convertirían hasta en objeto de colección.

El número 10 de la revista 'TBO'.

El número 10 de la revista ‘TBO’.

Este año se cumplen 100 de la aparición de su primer número y el Museo ABC de Madrid ha querido rendirle homenaje a este género literario con una exposición que reúne lo mejor de las siete décadas en las que el tebeo era esperado con impaciencia en los quioscos. Con una recopilación, que se nutre tanto de colecciones privadas como de los propios autores, Historietas del Tebeo. 1917-1977 nos muestra cronológicamente y por temáticas la historia de lo que ahora conocemos como novelas gráficas.

De El Capitán Trueno a Tintín

«La exposición quiere recordar todo un proceso y todo un arte, porque recordemos que los tebeos forman parte de nuestro patrimonio artístico y también de nuestra cultura sentimental. Quiere evidenciar ese periodo histórico como lo reflejaron los tebeos y reivindicar a los autores que los hicieron posibles», ha explicado Antoni Guiral, comisario de la muestra. Para Guiral un periodo que empieza y termina por una revista. El principio lo marco TBO y el final Totem, abriendo la puerta a otro tipo de viñetas y a otra denominación del género: cómic.

Por eso, parte de la muestra sigue un recorrido cronológico. La primera parte de la historia del tebeo, con Pulgardito, Mickey o La revista de Tim Ryler, acaba con la Guerra Civil, en 1939. Aquí también se pueden ver viñetas relacionadas con el conflictos, desde Flechas y Pelayos del bando Nacional a Pionero Rojo del Republicano. Durante la guerra, la revista TBO estuvo un tiempo sin salir, pero sería en la posguerra, a partir de los 40, cuando vuelve y se ve acompañada de otras historias. Mis chicas, El Coyote o Florita son algunos de los cuadernos de aventuras que destacan en este periodo que llega a 1966 y donde ve la luz el famoso El Capitán Trueno.

'Florita', uno de los tebeos que aparecen en la muestra.

‘Florita’, uno de los tebeos que aparecen en la muestra.

Durante esa época, asegura Guiral, muchos ilustradores españoles también trabajaran para revistas extranjeras. «Fue una industria muy potente, que dio trabajo a mucha gente, que produjo muchos títulos. Era dinero que en los años 40-70 entraba en España y se consumía en España y seguro que ayudó con la balanza de pagos, a estabilizarla, porque era mucho dinero, y de eso se habla poco», añade.

La peor época para este formato, que ve su fin o su reconversión en 1977, es la década de los 70. Es aquí cuando las estrictas normas que regularización las publicaciones juveniles provocan censuras y ponen en el punto de mira a estos cuadernillos. «Aparece Tintín, Bravo… el mercado da un giro radical y se acaba con lo que se conoce como tebeo», analiza.

'Almanaque', de Roberto Alcázar y Pedrín.

‘Almanaque’, de Roberto Alcázar y Pedrín.

Tebeos para amas de casa y para adultos

La muestra también se divide en temáticas, en todas las que abarcaron estos cuadernillos y que van desde los tebeos románticos hasta los rompedores, pasando por los más conocidos: los tebeos de humor, como Jaimito o Pulgarcito,  y los tebeos de aventuras,  como Roberto Alcázar y Pedrín, El Guerrero del Antifaz o El Jinete Fantasma.

Una de las partes más llamativas de la muestra es la dedicada a las mujeres. Estaban por un lado esos tebeos que iban dirigido a «niñas y jovencitas» y que mostraban a mujeres sumisas, de su casa, de sus hijos y que poco tenían que ver con la realidad del momento. Por el otro, comienzan a aparecer las primeras páginas que enseñan la necesidad de la liberación de la mujer, como Lilian o Mary Noticias.

'Historietas del tebeo'.

‘Historietas del tebeo’.

Otra de las temáticas es la de la Agencias. «Los profesionales españoles de la historieta pudieron formarse y ganar dinero gracias a agencias como Histograf, Selecciones Ilustradas o Bardon Art«, asegura el comisario de una muestra que también tiene sitio para el público más infantil. «Gente Menuda de ABC o los tebeos de Levante y La Prensa«.