No es un circo cualquiera, no huele a rancio, ni a serrín agridulce, ni a humedad, ni desprende ese halo de nostalgia que rezuman esos toldos bicolores que recalan año tras año en el extrarradio de pueblos y ciudades, espectáculos decadentes, rodeados de fieras narcotizadas y familias trashumantes. Su magistral carpa se convierte en el indicio de que lo que alberga en su interior es algo majestuoso, un misterioso montaje que rebasa la propia naturaleza del circo. Es el Cirque du Soleil, una explosión de color, de pasiones encontradas, una vuelta de tuerca al más difícil todavía para alcanzar la espiritualidad y los sueños más profundos.

El Cirque du Soleil lleva 33 años paseando sus espectáculos por el mundo. Desde 1984, millones de espectadores han disfrutado de los montajes de este particular circo fundado en Quebec por Guy Laliberté y un grupo de artistas callejeros. Hoy, lejos de aquellos románticos inicios, el Cirque du Soleil recala por décima vez en Madrid con Tótem, un espectáculo sublime inspirado en evolución humana. En una isla que evoca la figura de una tortuga gigante, Tótem desvela el viaje de la humanidad y explora el proceso evolutivo de las especies, la búsqueda del equilibrio y la curiosidad que empuja al ser humano a ir siempre más allá, más lejos y más alto. “Señoras y señores, bienvenidos a Tótem en Madrid”.


Vídeo: G. M. Piantadosi

“No vamos a contar la historia en orden cronológico. Vamos a saltar en el tiempo y a representar muchas culturas diferentes con mucha variedad. Hay desde flamenco hasta bollywood y representaciones de la cultura indígena de Norteamérica”, desvela Frank Hanselman, director de la gira.

La imagen de la tortuga protagoniza miles de leyendas en diferentes culturas de todo el mundo

Tótem es la segunda colaboración de Robert Lepage con Cirque du Soleil después de , que se representa en el MGM Grand Hotel & Casino de Las Vegas NV desde 2004. Desde su estreno el 22 de abril de 2010, se ha representado más de 2.300 veces en 38 ciudades de Australia, Canadá, Nueva Zelanda, los Países Bajos, el Reino Unido y Estados Unidos. Tótem ha seducido a más de 5 millones de espectadores.

La imagen de la tortuga protagoniza miles de leyendas en diferentes culturas de todo el mundo. Es la imagen de este animal totémico la que permanece omnipresente en la ambientación escénica del espectáculo. Un esqueleto que pesa 1.225 kilogramos, incluidas 2 barras horizontales, y está completamente cubierto con un acabado antideslizante.

Tótem se presenta como un mundo orgánico, un pantano rodeado de juncos cerca de una isla (el escenario) sobre el que se proyectan las imágenes. A través de la magia de las imágenes en movimiento, Carl Fillion convierte el escenario en una marisma virtual, en el nacimiento de un río, un lago, un océano, una isla volcánica, una laguna, incluso, en un cielo estrellado. Todo gracias a las proyecciones de la naturaleza filmadas en diversas partes del mundo, incluyendo Islandia, Hawái y Guatemala.

Según Hanselman, la clave para innovar y ofrecer siempre “algo diferente” se encuentra en contratar a un equipo creativo distinto para tener siempre nuevas ideas e ir añadiendo avances tecnológicos”. Hanselman considera que lo importante es tener siempre gente nueva con ideas frescas, “es la mejor manera de sorprender”.

El equipo de Totem está compuesto por 28 nacionalidades, 118 personas que lucen 750 piezas de vestuario

Sostiene Hanselman que lo que diferencia Tótem de los anteriores montajes del Cirque du Soleil es la variedad en la estética, el espectáculo, la música (en directo) y el vestuario, además de unas acrobacias “impresionantes” que mantendrán al público en vilo.

El equipo de Totem está compuesto por 28 nacionalidades diferentes, 118 personas que lucen 750 piezas de vestuario. “Como siempre estamos lejos de nuestra familia y amigos, dejamos de ser españoles, holandeses, chinos o brasileños y pasamos a ser todos del equipo de Tótem. Lo de menos es el país de origen”, concluye.