San José de Calasanz fue el pionero de la educación colectiva al alcance de todos. Su onomástica se celebra el 27 de noviembre y por eso hoy en España se celebra el Día del Maestro. La celebración no coincide con el día mundial sugerido por la ONU, el 5 de octubre, y a pesar de todo Google rinde su particular homenaje a los maestros con un ‘doodle’.

La celebración llega en un momento muy convulso para la educación española, con un sistema educativo del siglo XIX que formará adultos en el siglo XXI y siete leyes diferentes desde la Transición, los políticos llevan meses buscando el punto de encuentro para alcanzar el deseado Pacto por la Educación, lo mejor será armarse de paciencia y recuperar algunas películas imprescindibles protagonizadas por grandes maestros.

El club de los poetas muertos (1989)

Que levante la mano quien no ha gritado alguna vez en su vida “Oh, capitán mi capitán!”. Robin Williams encarnó al profesor perfecto, aquel que fue capaz de acompañar a sus alumnos y  les ayudó a descubrir sus propios caminos, rompiendo con las pautas de la escuela tradicional. ¡Cuánto tenemos que cambiar todavía! Se trata de una de las pocas películas en las que la relación entre profesores y alumnos se convierte en una búsqueda común.

Contra viento y marea. John Keating (un magnífico Robin Williams) contagió a sus alumnos su pasión por el arte y el conocimiento. “En mi clase aprenderán a pensar por ustedes mismos. Aprenderán a saborear la palabra y el lenguaje. Porque, a pesar de lo que les digan, la palabra y las ideas pueden cambiar el mundo”. Carpe Diem.

Rebelión en las aulas (1967)

Decir Rebelión en las aulas es recordar la figura de Sidney Poitier. Es su película más emblemática. El actor interpreta a Mark Thackeray, un ingeniero en paro que acepta un empleo como profesor en los suburbios de Londres.

En la película se enfrentan dos tipos de docencia. Una, la que, ante la rebeldía de los estudiantes, da la batalla por perdida y sostiene que todo se podría resolver mediante la violencia, en el caso de que estuviera permitida. La otra, la representada por el personaje de Sidney Poitier, que siente lástima por unos jóvenes que disfrutan haciéndole sufrir puesto que es capaz de ver más allá y darse cuenta de las necesidades de sus alumnos. Mark Thackeray es duro porque así tiene que serlo y amable, respetuoso y comprensivo cuando lo exigen las circunstancias. Siempre encuentra la palabra adecuada en cada momento, aunque para ello deba responder incluso preguntas que no son agradables. Poco a poco se gana la confianza de sus pupilos y comprende que la docencia es su verdadera vocación.

Estrellas en la Tierra (2007)

La película en realidad se titula Taare Zameen Par (Estrellas del cielo en la Tierra) y narra la historia de un niño llamado Ishaan que vive en algún lugar de la India. El pequeño tiene problemas de aprendizaje y sus padres creen que no le gusta estudiar así que deciden sacarlo de la escuela y enviarlo a un internado. Allí empezará la mejor aventura de su vida.

La trama gira entorno a tres ejes básicos: cada niño es excepcional, sólo falta una persona para cambiar la vida de alguien y la creatividad es el motor de nuestras vidas. No es un blockbuster, es una película que ha pasado por el circuito de salas alternativas. Estamos ante un largometraje que deberían ver padres, madres y todos los profesionales de la educación.

La lengua de las mariposas (1999)

Dirigida por José Luis Cuerda, basada en el relato homónimo de Manuel Rivas y protagonizada por Fernando Fernán-Gómez, la película narra la relación de un niño y su maestro durante los meses previos a la sublevación militar contra la II República que dieron comienzo a la Guerra Civil española. Don Gregorio enseña todo su saber a Moncho, un niño que ve como su admirado profesor es atacado por ser opositor al régimen franquista.

La película arranca con un ambiente feliz, tranquilo, en el que prima la libertad impregnada por la naturaleza y el afán de conocer. Con el paso del tiempo, ha historia se aleja de este idílico lugar para aterrizar en un escenario lleno de tensión, agonía, mal estar, empapado  por la política, el odio, la pérdida de la libertad, de los valores, la dignidad y por último la traición.

Los chicos del coro (2004)

En 1948 Clément Mathieu, profesor de música desempleado, acepta un puesto como profesor vigilante en un internado de reeducación de menores. El sistema represivo aplicado por el director conmociona a Mathieu. Durante su estancia en el internado, Clément se da cuenta de que los chicos viven bajo mucha presión y no son felices. Por ello, decide enseñarles lo que más le gusta del mundo, la música y crear un coro donde los niños puedan divertirse y evadirse de su vida en el internado.

Entre los niños del internado a Clément le llama la atención el comportamiento rebelde de Pierre Morhange (Jean-Baptiste Maunier), un chico problemático en el que enseguida descubre un gran talento para la música, a pesar de que él se niega a participar en coro con sus compañeros.