Alejandro Villanueva Martín se convirtió, allá por 2015, en un problema para los narradores de los partidos de la todopoderosa NFL, la liga estadounidense de fútbol americano. No estaban habituados, pero aún así se esforzaban por pronunciar con limpieza el apellido que, según el Diccionario heráldico y nobiliario de los reinos de España, procede de la zona de Aragón.

Fue a mediados de aquella temporada 2015-2016 cuando Alejandro se hizo con la titularidad en su equipo, los Pittsburgh Steelers, en la posición de left tackle. Sus funciones consisten en proteger el lado ciego del quarterback, a todas luces el jugador más importante del equipo, y evitar que le golpeen antes de lanzar el balón. Es, según los expertos, la segunda posición más importante de cualquier ataque y una de las más difíciles de dominar.

Su trabajo en dicha demarcación ha tenido sus altos y sus bajos, pero le ha valido para jugar de titular 40 de sus 46 partidos en la liga, incluyendo los 30 últimos consecutivos. De ahí que los Steelers, contendientes perennes al título, le hayan premiado con un contrato de cuatro años y 24 millones de dólares, poco más de 20 millones de euros.

Alejandro no sólo ha conseguido el hito de estar en la NFL. Se ha convertido en un jugador decisivo que, según se ha anunciado esta semana, será titular en la Pro Bowl, el All Star en el que todos los grandes nombres se darán cita el 28 de enero en Orlando, justo el domingo previo a la Super Bowl.

Un largo camino

Meridian es la quinta ciudad más grande del estado de Missisipi, con casi 40.000 habitantes. Situada en el condado de Lauderdale, es el lugar de nacimiento de Alejandro Villanueva, hace ahora 29 años. Allí estaba destinado su padre, oficial de la Armada española por entonces a las órdenes de la OTAN, cuando su mujer, Matilde Martín, dio a luz.

Desde allí la familia se traslado a Bélgica, siguiendo la carrera militar del patriarca, y Alejandro comenzó sus estudios en el instituto de Casteau, una pequeña localidad rodeada de bosques en la que tuvo su primer contacto con el fútbol americano.

Un año antes de graduarse comenzó a pensar en continuar la tradición familiar e ingresar en la mítica West Point, la academia militar por excelencia en Estados Unidos. Así que terminado el instituto, se marchó camino de Nueva York, concretamente a unos 80 kilómetros al norte, para completar allí sus estudios universitarios.

Durante su estancia allí jugó en el equipo de fútbol americano de la academia, que no es conocido precisamente por sus grandes resultados, en la posición de tight end, un receptor corpulento que además también debe proteger al quarterback desde el exterior de la línea de ataque.

Los jugadores que salen del equipo de West Point no suelen llegar a la NFL, como sí hacen muchos de sus rivales en la competición universitaria. El principal motivo es que los licenciados en la Armada deben incorporarse al Ejército estadounidense para cumplir misiones en diferentes países.

A Alejandro le tocó Afganistán. En el año 2011 se marchó a tierras afganas y, con paréntesis, estuvo tres años sirviendo en el Ejército antes de retirarse con el rango de capitán.

Vuelta a la NFL

Es en 2014 cuando decide darle una oportunidad a la NFL, sin pasar por el tradicional draft, y realiza una prueba con los Philadelphia Eagles, que le contratan para realizar con ellos la pretemporada en la posición de defensive end, justo la contraria a la que ocupa ahora mismo.

Su constitución física cambia en un verano. Los Eagles le piden ganar peso y Alejandro consigue sumar 18 kilos en apenas unos meses, algo que el equipo consideraba necesario para poder batallar con garantías en una de las posiciones físicamente más exigentes del mundo del deporte.

Sin embargo, los Eagles no quedan convencidos y le cortan a un mes de empezar la temporada regular. Alejandro se plantea entonces volver al Ejército, cuando recibe la llamada de los Pittsburgh Steelers, que comparten el estado de Pennsylvania con los Eagles. El entrador de estos últimos, Mike Tomlin, se queda impacto por su el físico de Alejandro: 2,06 de altura y 145 kilos de peso. Como para no.

Antes de que se le adelanten, Tomlin le firma un contrato en el equipo reserva para ver sus evoluciones. La -mala- suerte quiso que el titular en la posición de left tackle se lesionase y que le tocara debutar a Alejandro, que en sus primeros partidos parecía algo falto de ritmo.

Sin embargo, poco a poco consiguió hacerse con la posición y desde entonces nadie ha conseguido sacarle de ahí. En esta temporada, la prestigiosa web Pro Football Focus, que estudia minuciosamente el rendimiento en cada partido de cada jugador, le otorga una calificación de 76,8 puntos, dentro de la media de la liga.

Polémica con el himno

A finales de septiembre, Alejandro saltó a las portadas de casi todos los telediarios de Estados Unidos. Toda la NFL respondió a unos comentarios racistas de Donald Trump, presidente del país, no levantándose cuando sonaban los acordes del himno, algo que sucede antes de cada partido. En España estamos acostumbrados a los pitos al himno, pero en Estados Unidos la canción nacional es algo casi sagrado.

Los Steelers, como otros equipos, decidieron por votación entre los jugadores quedarse en el vestuario cuando sonara el himno estadounidense. Todos lo cumplieron menos Alejandro, que por un malentendido se encontraba justo en las puertas de la entrada al túnel de vestuarios cuando comenzó a sonar por los altavoces del estadio. Decidido no moverse de donde estaba.

Alejandro Villanueva, escuchando el himno. EFE

«Pido perdón por avergonzarme y avergonzar a mi entrenador y a mis compañeros. He hecho que quedaran mal y eso es mi culpa exclusivamente. Es culpa mía», dijo Alejandro justo al acabar el partido.

Eso no evitó que Trump y sus seguidores, en plena cruzada contra la NFL, le convirtieran en una suerte de símbolo. En apenas unas horas la camiseta de los Steelers con el 78 y el apellido Villanueva a la espalda se convirtió en la más vendida de la liga.

Asentado como un titular de peso en la liga, reconocido en su equipo y con un contrato de larga duración, Alejandro Villanueva recibe ahora un reconocimiento que no está al alcance de todos en una liga tan competitiva. Estará entre los mejores del mundo en un deporte con un seguimiento mínimo en España. Un extraterrestre con raíces gaditanas en el universo NFL.