Dice que lo peor no es el frío. Que los 60 grados bajo cero que soportará se han convertido casi en su «zona de confort». El lo asegura con naturalidad, consciente de que su miedo es el viento, huracanado y temible. Sabe que es el responsable de las mayores desgracias en las cimas más elevadas del mundo. El que corre por la cota más alta de la tierra, el Everest, supera los 150 kilómetros por hora.

Pero Alex ha aprendido la lección. Hace justo un año se llevó el zarpazo cuando el clima del Himalaya le venció y le hizo desistir en su reto por alcanzar la cumbre del Everest sin oxígeno y en pleno invierno.  Pero a este vasco forjado en la montaña y en una familia con doce hermanos mayores, pocas cosas le sorprenden ya. Ni el frío ni el viento, tampoco el que sopla en lo alto del Everest. Se ha propuesto que la cordillera no vuelva a ganar el pulso.

Txikon volverá a intentar hacer cumbre en el Everest en invierno y sin oxígeno. 60 grados bajo cero y vientos de 150 Km/h le esperan

Alex Txikon se ha citado con ambos esta Navidad. Volverá a intentarlo, a aspirar a convertirse en el primer hombre que toca el cielo de la montaña sin oxígeno y en pleno invierno. Hace 37 años, por las mismas fechas, dos alpinistas polacos se acercaron a esta hazaña pero empleando oxígeno embotellado. Sabe qué falló hace un año, que el tiempo tampoco le puso fácil las cosas y los últimos doce se ha pasado repasando cada decisión, cada paso en busca de fallos, «y he aprendido de los errores», asegura.

El precedente polaco

Cada uno de los 8.848 metros del Everest se complica a medida que el ascenso avanza. Cuando Alex Txikon nació (Lemoa, Vizcaya 1981) hacía ya casi dos años que dos escaladores, Krzysztof Wielicki y Leszek Cichy habían alcanzado la cima del Everest en pleno invierno, aunque apoyados por una veintena de ayudantes y con oxigeno embotellado. Txikon es de cerca de Bilbao y por eso se ha propuesto elevar la apuesta. En realidad es volverla a intentarla tras el paso atrás que se vio obligado a dar el año pasado. Nadie desde 1980 ha coronado el Everest en invierno y nunca jamás sin oxigeno.

Dos escaladores polacos alcanzaron en 1980 la cima del Everest en pleno invierno, aunque apoyados por una veintena de ayudantes y con oxigeno embotellado

La Nochebuena  y la Navidad han marcado el inicio de su expedición. El final de febrero es la fecha programada para regresar con el reto alcanzado. En medio, un rosario de dificultades que deberá solventar con el apoyo de un reducido equipo. Entre ellos, Ali Sadpara, un experimentado alpinista que como en 2016 le acompañara en hacer cumbre en invierno y sin oxígeno el Nanga Parbat, seguirá sus pasos ahora en el Everest.

 

Alex sabe lo que se hace. A sus 36 años ha ascendido doce de los catorce ochomiles. La aventura la lleva en la sangre. Ha escalado en la Antártida, en paredes imposibles de Pakistan y la India y ha sido capaz de practicar el salto base. Ha participado en una treintena de expediciones en las que ha vivido todo tipo de situaciones.

Sabe que ahora una de las claves pasa por no desgastarse antes de tiempo, por evitar perder más fuerzas de las necesarias «sobre todo en las cotas bajas» para reservarse para la altura, la de verdad. No le preocupa el frío, ha convivido con él con total naturalidad desde hace demasiados años, «es como decir que allí, en el Himalaya vivo y aquí (en Euskadi) sobrevivo». A ello ayuda y mucho el material personalizado para lo que le espera que llevará consigo. Protegido con «10 ó 12 capas de ropa» asegura que las bajas temperaturas «se logran superar». Su preocupación, además del viento, es estar bien hidratado y no perder musculatura «tendremos que distribuir mejor la carga»: «El nuestro es un alpinismo controlado que minimiza los riesgos», afirma poco antes de partir.

Entre los ilustres del montañismo vasco

La ruta está lo más planificada posible. Dónde situar el campo base, la necesidad de analizar in situ la ruta, el modo en el que se tendrán que superar las «tres grietas» que encontrará camino del tercer campo… pero los planes pueden variar y habrá que estar preparado.

Desde que reta a la montaña del planeta, Txikon ha visto morir a demasiados compañeros. En Euskadi el Alpinismo acumula una larga lista de nombres ilustres que vivieron y murieron en ella: Felix Iñurrategi, Alberto Zerain, Atxo Apellaniz, Iñaki Aiertza, Beñat Arrue, David Larrion… Su máxima es sencilla pero en ocasiones difícil de cumplir cuando se toca la gloria con la yema de los dedos. «Nunca hay que ir en contra de la montaña, de la naturaleza, hay que respetarla y cuidarla».

«Nunca hay que ir en contra de la montaña, de la naturaleza, hay que respetarla y cuidarla».

Txikon es un nombre con prestigio internacional en el mundo de la montaña. La larga lista de patrocinadores que le acompañan en sus proyectos y que le ayudan a financiar sus expediciones dan fe de ello. Continúa el legado de otros nombres ilustres del alpinismo vasco que le han precedido y acompañado: Alberto Iñurrategi, Juanito Oyarzabal, Patxi Usobiaga o Edurne Pasaban.

Alex Txikon durante la presentación de la expedición con la que volverá a intentar ser el primero en hollar la cima sin oxígeno y en pleno invierno.

Alex Txikon durante la presentación de la expedición con la que volverá a intentar ser el primero en hollar la cima sin oxígeno y en pleno invierno.

En su larga trayectoria Txikon incluye haber trabajado como cámara en las expediciones de Al filo de lo imposible’, hace ya más de una década. En 2008 se unió al equipo de Edurne Pasaban para hacer los 14 ‘ochomiles’. Dos años más tarde decidió avanzar en su modo de entender el alpinismo. Salirse de lo habitual y experimentar nuevas formas de escalar y enfrentarse a la montaña: expediciones en invierno, abrir nuevas rutas, las caras norte, el estilo alpino…

Más de 200.000 federados

Es lo que volverá a intentar estas Navidades y lo que le llevará sueños y desvelos los próximos dos meses y medio. Txikon se convertirá en el referente de miles de hombres y mujeres que cada día en nuestro país se marcan el reto de contemplar el mundo desde lo más alto. En el País Vasco en el que nació son multitud los que siguen sus pasos.

En Euskadi el montañismo y el alpinismo arrastra a decenas de miles de personas. El número de federados en esta disciplina, 32.000 es equiparable al de otros deportes de masas como el fútbol y el baloncesto. En el conjunto de España también aumenta sin cesar quienes ven en la montaña algo más que una bella imagen de la naturaleza. 203.000 personas está federadas en nuestro país y casi un tercio de ellas es mujer.