Rebelde por naturaleza, insurrecta, mujer de marcado carácter, fumadora empedernida, Gerda Taro fue la primera fotoperiodista que murió en una guerra. Robert Capa no hubiera sido nadie sin ella. Fue la ideóloga del personaje creado para grandeza y loa de Endre Ernő Friedman, un efebo, húngaro de origen judío, ignorado por todos ya que su apellido se confundía con el del fotógrafo francés George Friedman y nadie recalaba en su trabajo.

Gerda Taro murió el 26 de julio de 1937 cuando su coche chocó contra un tanque volviendo de la batalla de Brunete. Casi 81 años después de su muerte, se acaba de publicar la que podría ser ser su última imagen. Todo ha surgido de manera fortuita.

El pasado martes 16 de enero John Kiszely, un veterano inglés, publicó en las redes una foto de su padre, médico de guerra, que trabajó con las Brigadas Internacionales. En la imagen se aprecia a una mujer a la que el médico limpia la cara de sangre. Algún apasionado de la fotografía le preguntó si esa señora no podía ser Gerda Taro “¿Tiene sentido esto?».

Y por lo visto tenía todo el sentido del mundo. Como era costumbre en la época, la foto tenía escrito en el revés de la imagen “Frente Brunete Junio 37 (Torrelodones) Mrs Frank Capa Killed at Brunete».

Según ha confesado Kiszeky a Univisión, él jamás se había fijado en el reverso de la fotografía. «Nunca la había mirado hasta que la rescaté. Cuando murió mi padre hubo una reunión en Inglaterra de gente que luchó en las Brigadas Internacionales y me invitaron. Un colega de mi padre me dio la foto porque era de mi padre, pero nadie reparó en que pudiera ser de una mujer famosa”. Para colmo, al leer el recordatorio, el veterano no sabía de quién se trataba y tuvo que consultar el nombre en Google.

Gerda Taro, a pesar de sus orígenes, fue una rebelde por vocación. Desde muy joven se dejó seducir por la política y enseguida pasó a formar parte de movimientos socialistas y obreros.

Fue idea suya la de firmar como Robert Capa para evitar las confusiones con George Friedma

Nacida en Alemania en 1910 como Gerda Pohorylle eligió el sobre nombre de Gerda Taro para firmar su trabajo fotográfico. Huyendo de la Alemania Nazi viajó a París en 1933, allí conoció al joven Friedman. Fue idea suya la de firmar como Robert Capa para evitar las confusiones con el fotógrafo francés. Las imágenes firmadas por Capa se vendían mucho mejor que las que la pareja firmaba con sus verdaderos nombres. Robert Capa nunca fue patrimonio de Endre. Fue el alter ego de la pareja. El de ambos, aunque para la historia haya pasado como la firma de Endre Ernő Friedman.

Él le enseñó a captar la vida a través del objetivo y ella hizo el resto. Su saber estar, su origen burgués, su estilo y su capacidad para seducir a la sociedad de la época convirtieron a Robert Capa en estrella.

Seducidos por la guerra fratricida que acababa de estallar en España, los amantes se instalaron en primera línea de batalla con la intención de transmitir al mundo el dolor del pueblo. Juntos estuvieron en el frente de Aragón, Cataluña y Madrid.  De esa época, nadie sabe qué imágenes pertenecen a Friedman y cuáles a Taro.

Nada es eterno y menos cuando a tu alrededor las bombas van sembrando dolor

Nada es eterno y menos cuando a tu alrededor las bombas van sembrando dolor. La pareja comenzó a distanciarse.  Friedman se quedó con el pseudónimo de Robert Capa mientras que Gerda Pohorylle se convirtió en Gerda Taro.

La batalla de Brunete se convirtió en su trabajo más importante en solitario. Se trata de uno de los capítulos más sangrientos de la Guerra Civil, en la que el bando republicano intentó cambiar las tornas de la Historia. El resultado: 40.000 muertos, entre ellos la joven fotógrafa.