Albert Boadella se encuentra rematando los últimos detalles de El Pintor, la ópera basada en la vida de Picasso que estrena el próximo jueves en los Teatros del Canal. «Todo va según lo previsto», confiesa el recientemente elegido presidente de Tabarnia, el mismo que ha vivido 52 años al frente de Els Joglars y los últimos ocho como director de los Teatros del Canal de Madrid. El protagonista de El sermón del bufón aprovecha un descanso de los ensayos para atender a El Independiente.

Pregunta.- ¿Es Tabarnia el Esperpento traído al siglo XXI?

Respuesta.- El tema de Tabarnia es fruto de una cierta desesperación y de la claustrofobia que se ha generado en Cataluña durante los últimos 30 años en relación con el nacionalismo. Tabarnia surge como una salida oxigenante ante lo que está sucediendo. Surge por el mejor camino que es el de la alegría, el sentido del humor y, al mismo tiempo también, como una condición en la que les avisamos: si llegáis hasta el final, nosotros también podemos llegar hasta el final. Lo que puede suceder entonces es algo que puede quedar para la historia.

P.- ¿Qué les diría a aquellos políticos, como Pablo Iglesias por ejemplo, que han calificado como una gran insensatez el tema de Tabarnia?

R.- Pablo Iglesias es un chico de estos salidos de la Universidad actual, que piensa que es muy sabio y no ha entendido lo esencial, lo que siente y piensa el conjunto más importante de ciudadanos españoles. Se equivoca por todos los lados. Sus equivocaciones son propias de alguien que tiene una vanidad intelectual que no está a la altura de sus posibilidades. Puede decir lo que quiera, pero no es para nada relevante. No es un político que posea un nivel de conocimiento, incluso de su propio oficio, de su profesión. Va lanzando dardos, se viste de esmoquin para ir a los Goya, va en camisa al Parlamento… Yo creo que incluso como comediante no tiene nada que ver con nosotros los de Tabarnia, nada que ver.

P.- Me está dando la razón, Tabarnia es un rincón de comediantes que están poniendo un espejo a la sociedad para que vea lo surrealista que es todo.

R.- Tabarnia es una salida por lo alto. Siempre hay que salir por la parte de arriba, no por la parte de abajo. Es una salida con espíritu, con un sentido profundo de lo que quiere la parte mayoritaria de los ciudadanos de Cataluña que es seguir siendo españoles, que no nos quiten como decía yo ni el Museo del Prado ni la Alhambra de Granada. Es una salida con sentido común, lo que pasa es que se hace con sentido del humor. Se hace porque los demás están inmersos en una farsa, en un esperpento inmenso y nosotros lo que hacemos es simplemente imitarlos. La imitación es algo formidable, así se ve que lo que ellos hacen es pura farsa.

P.- ¿Cúal es la actitud de los miembros de Tabarnia?

R.- Estamos bajo el lema del toma y daca. Tú haces esto; pues yo lo mismo, pero mejor. Si ellos llegan hasta el final, nosotros también llegaremos hasta el final.

P.- Pues no parece que tenga fin. Ni siquiera con la grabación de los mensajes.

R.- Ellos se han enfrentado, no ha un Gobierno, se han enfrentado a un Estado. Cuando tú te enfrentas a un Estado democrático tienes las de perder. Si no lo saben es que son unos ignorantes y unos impostores. Enfrentarse al Estado democrático, otra cosa sería si estuviéramos hablando de una dictadura, ante la ley lo tienen muy mal.

P.- Todo este tema del proces va a provocar un coste intelectual para Cataluña, inevitablemente, pero también para el resto de España.

R.-  El primer coste es directo, es económico. ¿Quién demonios quiere hacer hoy una inversión en Cataluña? ¿Qué empresas importantes, incluso extranjeras, se atreven hoy a hacer una inversión en Cataluña ante un lugar sin ley? Un lugar donde la normativa puede irse abajo en 24 horas. Este sería el primer coste. El segundo coste es la pérdida de tiempo y el desgobierno total de la propia comunidad. La tercera consecuencia es evidente, desde el punto de vista de la vida social, ciudadana, cultural esto es una catástrofe porque ha acabado con cualquier clima constructivo. Es una auténtica catástrofe para una comunidad que tenía todos los visos de ser una comunidad con unos niveles importantes desde el punto de vista sociológico, económico y cultural.

P.- Cataluña ha sido durante muchísimos años punta de lanza en el universo de la cultura de este país, con todo esto… ¿no le parece que se han quedado en la cuneta?

R.- Hace tiempo que no ocurre esto. Cuando en el mundo del teatro, en el mundo de la literatura o de todo lo que es la cultura lo más importante es que sea catalán ya hemos empezado a perder. Eso ya es un paso atrás. Lo importante es que sea bueno, sea catalán o no sea catalán. Este control de calidad no se ha hecho en función de la excelencia sino en el sentido de lo catalán. La cultura catalana en los últimos 15 o 20 años es un mito. No hay tal superioridad. Madrid, por ejemplo, en este momento es una ciudad culturalmente muchísimo más avanzada, muchísimo más abierta que Barcelona.

P.- ¿Cómo llega Boadella a la presidencia de Tabarnia?

R.- Me vinieron a buscar. Al principio yo no lo veía, pero insistieron tanto en que yo me había enfrentado tanto al nacionalismo  y que era la persona más indicada que al final acepté presidir este movimiento. La verdad es que me hubiera gustado que fuera otro y así yo podría seguir tranquilamente mi carrera artística. Yo tengo muchos años ya.

P.- Al fin y al cabo esto es teatro y la función del teatro es hacer pensar a la gente.

R.- Lo llevo haciendo toda la vida. En ese sentido nadie me puede decir que mi historial no ha sido este. En cualquier caso lo hago a gusto y alegremente como me gustaría que lo de Tabarnia tirara hacia delante. Se trata de trasladar este sentido del humor y esta alegría por la vida, este buen rollo al conjunto de ciudadanos que nos oponemos al nacionalismo. Nos oponemos satíricamente y con sentido del humor. Toda la gente que detesta este proces en el fondo yo creo que están con nosotros. Sobre todo porque estamos al margen de cualquier idea política y de partidos. En Tabarnia cada uno puede pensar lo que quiera, de derecha, de izquierda o de centro. Los partidos no intervienen, ni dejaremos que intervengan para nada.

P.- Decía que le hubiera gustado que fuera otro el presidente de Tabarnia. ¿Quién era su apuesta?

R.- En mi mente había mucha gente fantástica, por ejemplo mi amigo Arcadi Espada. Es un hombre formidable, intelectualmente un crack. Hubiéramos tenido un presidente de una altura intelectual extraordinaria, cosa que no suele suceder en los presidentes. Hubiera sido una excepcionalidad.

P.- ¿Volverá a hacer teatro en Cataluña o será en Tabarnia?

R.- De momento ni en uno ni en otro. Hasta que no cambie el régimen a mi no me ven el pelo en las cuestiones artísticas.

P.- Sabiendo las intenciones que tienen, ¿la mejor noticia sería que Tabarnia no existiera?

R.- Sin duda. La mejor noticia sería que no hubiera existido, mira que te digo, ni Jordi Pujol. Sería una noticia fantástica, pero la vida es así. Tenemos que aceptar las alegrías y las tristezas. Hemos tenido la tristeza de que estos últimos 35 años los Boixos Nois han accedido a la Generalitat. Unos han conservado las camisetas y otros se han puesto corbata. Son los Boixos Nois los que están presidiendo Cataluña en este momento.