Valencia se estaba poniendo guapa, muy guapa, era el mejor momento de la ciudad. La Generalitat valenciana llevaba varios años trabajando para situar a Valencia y a la Comunidad Valenciana en el mapa. Esa era la era la principal función de la Sociedad Proyectos Temáticos de la Comunitat (SPTCV) que había creado la Ciudad de las Artes y las Ciencias, Terra Mítica y la Ciudad de la Luz y había anunciado la Copa América de Vela y, posteriormente, la carrera de Fórmula 1 valenciana. La SPTCV gestionaba todas las ideas ambiciosas y costosas que se alumbraban en la Comunidad.

En julio de 2006 era la visita del Papa y se celebraba el V Encuentro Mundial de las familias. Periodistas de Canal 9 de todas las provincias valencianas y productoras privadas se preparaban para dar cobertura al gran evento, nada podía salir mal. No había límite en los gastos, como se ha mostrado en el capítulo valenciano del caso Gürtel. Cinco días antes de la llegada de Benedicto XVI un tren de la línea 1 de Metrovalencia descarrilaba cerca de la estación de Jesús.

El peor accidente de metro de España se saldó con 43 muertos y 47 heridos. La historia de este episodio trágico de Valencia y la gestión de crisis que realizó la Generalitat valenciana han sido recopilados en la novela gráfica El día 3.  Miguel Á. Giner Bou, Cristina Durán y Laura Ballester son los autores de este cómic de la editorial Astiberri.

“Este es el episodio más significativo de estas últimas décadas de la Valencia gobernada por el PP. Fue el hecho más grave por la forma de reaccionar del gobierno valenciano. Reaccionaron como muchos gobiernos cuando pasa una tragedia como esta. Activan una serie de mecanismos para crear una estrategia de silencio, pero el caso de Valencia es especial, porque el hecho de que pasara a cinco días de la llegada del Papa fue muy determinante”, asegura Cristina Durán a El Independiente.

Durante una década los familiares buscaron que las víctimas no quedaran en el olvido

Laura Ballester, es quien aporta la parte documental de esta novela gráfica. Ballester, periodista del diario Levante, es autora de Luchando contra el olvido, el largo Camino de las víctimas del metro de Valencia. La periodista acompañó con su trabajo el día a día de la Asociación de Víctimas del Metro 3 de julio, formada por familiares de fallecidos y afectados por el accidente, que durante años exigió responsabilidades políticas por el accidente y transparencia en una investigación que siempre se enturbiaba por por una mano oscura.

“La visita del Papa era el máximo, no querían que nada les aguara la fiesta. Por eso la estrategia del gobierno fue más intensa, para tapar y olvidar”, recuerda Durán. “Su actuación fue reflejo de cómo se sentían ellos en aquel momento, pensaban que eran intocables que eran los reyes del mambo tenían todo controlado”.

Durante una década los familiares buscaron que las víctimas no quedaran en el olvido y que se asumieran las responsabilidades. Uno de los momentos determinantes fue cuando se cerró Canal 9. En ese momento periodistas del ente público reconocieron que no habían estado a la altura del acontecimiento y que pese a llegar los primeros al lugar del accidente su canal cubrió la noticia tarde, poco y mal. Y lo hicieron con el propósito de no enturbiar la bienvenida al Sumo Pontífice.

Diez años después del accidente una comisión de investigación de las Cortes valencianas concluyó en 2016 que la Línea 1 de Metrovalencia no era segura y señaló como responsables políticos del siniestro al ex president de la Generalitat Francisco Camps y al exconseller Juan Cotino, entre otros. El informe determinó una gestión política «negligente, interesadamente apresurada y opaca» del accidente del 3 de julio de 2006, y a una manipulación informativa por parte de Radiotelevisión Valenciana (RTVV) que ofreció «información sesgada» y se sometió a los intereses del Partido Popular.

El cómic es un medio muy directo y muy potente. La imagen tiene un poder con el que llega muy dentro al público

«En El día 3 hay varias historias que son reales pero la familia del personaje principal, la narradora, la hemos inventado. Es una familia que reúne varias características de las familias de las víctimas que hemos estudiado. No queríamos centrarnos en ninguna de las víctimas en concreto», explica Durán.

El resultado es una novela gráfica cargada de emociones que transita por momentos muy duros de los personajes y de la realidad. «El cómic es un medio muy directo y muy potente. La imagen tiene un poder con el que llega muy dentro al público, esa combinación de imagen y texto es fantástica. El cómic puede contar cualquier tipo de historia», concluye la autora.