Fotograma de 'Miss Dalí'.

Fotograma de 'Miss Dalí'.

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La "tragedia griega" de la familia Dalí, en el cine

El carácter y la personalidad de Salvador Dalí  (1904-1989), o más bien los que mostró tras pasar por la Residencia de Estudiantes, no dejaron indiferente a nadie. Ni siquiera a su hermana, a la que adoró y usó como musa. Ella, Anna María, vivió muchos años a través de su hermano, fue quien mejor lo conoció y, quizás, a quien más daño causó. Fueron uno durante décadas y se dejaron de hablar durante más de cuarenta años.

Su historia, su versión, aparece ahora en la película Miss Dalí, dirigida por Ventura Rodríguez y que se estrena el viernes 6 de abril. Cuenta con toques de ficción la relación entre ambos y la del genio con el resto de la familia. Según el propio director, «una auténtica tragedia griega» que narra la vida del artista catalán a través de los ojos de su hermana y de su padre y nos enseña su lado más personal, su faceta menos conocida.

Fotograma de 'Miss Dalí'.

Fotograma de ‘Miss Dalí’.

Gran parte del filme se centra en Cadaqués, en la casa familiar que los Dalí tenían en esta pequeña localidad catalana cuando todavía era un refugio y «el lugar más bonito del mundo», según el pintor. En esa residencia es donde el joven Salvador comenzó a despuntar. Pasaba las horas encerrado dibujando y su padre no tardó en darse cuenta del increíble talento que albergaba. Es en estas primeras escenas del filme en las que se ve cómo su excentricidad le viene de cuna. Como asegura su hermana, «no podía ni quería pasar desapercibido».

Es una anciana Anna María, sus recuerdos, los que cuentan la historia de la familia Dalí y como las relaciones se empiezan a complicar tras la muerte de la madre cuando el pintor tenía 16 años. «El golpe más fuerte que he recibido en mi vida. La adoraba. No podía resignarme a la pérdida del ser con quien contaba para hacer invisibles las inevitables manchas de mi alma», llegó a afirmar el pintor que un año más tarde partiría a un Madrid que le esperaba con los brazos abiertos.

Era el Madrid de la Academia de San Fernando y a la Residencia de Estudiantes, el de García Lorca y el de Buñuel. Una ciudad de cuya vida daba cuenta religiosamente a su familia a través de cartas. Relataba la efervescencia cultural de la capital y cómo iba descubriendo en ella la verdadera intención de su arte. En la película se ve ese ambiente en un verano de finales de los años 20, mostrando a Dalí con algunos de sus compañeros de la residencia, veraneando juntos en Cadaqués, brindando por lo que creían que sería su mejor época: el futuro.

Pero llegó la guerra y llegó Gala. Dalí se fue a París, donde trabajó mano a mano con Buñuel, donde recibió la noticia de la muerte de Lorca, al que acabó humillando, y donde encontró a la que sería su compañera durante 40 años. Se olvidó, o hizo poco caso, a aquella familia a la que había adorado.  También a su hermana. En la cinta se muestra cómo esta le reprocha el abandono y cómo su libro Dalí visto por su hermana atenuó aún más la relación. «Eran dos personas que se querían muchísimo pero que tenían a una persona por en medio, Gala», asegura el director.

Teoría que Anna María, su personaje, recalca en la película, «nos cerró las puertas de su vida». A ella, a su padre y a sus amigos. Se encerró en Gala y no quiso salir de allí. Así lo narra ella, mostrando fotografías, cartas, contando el sufrimiento del patriarca y cómo Dalí acabó siendo un prisionero de su propia genialidad. Miss Dalí narra toda la vida del pintor, desde su infancia hasta su fallecimiento. Cuenta que murió sin reconciliarse con su hermana, tras pasar siete años sin Gala, tras dos supuestos intentos de suicidio y dejando todo su legado al Estado español.

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