Nadie hubiera apostado un solo euro a que, un día no muy lejano, la chica de mallas amarillas que se mostraba en público como la superheroína de la vivienda frente al Ayuntamiento de Barcelona en 2007, iba a portar la vara de mando del Consistorio. Pero ahí está. La historia reciente y recentísima de Barcelona se compone de muchas fotos sorprendentes, irreverentes, ocultas, censuradas y algunas que se querrían olvidar.

Todas componen el álbum que la editorial La Fábrica ha reunido en el volumen Barcelona. Fotos prohibidas. En total el libro es una selección realizada por Ricardo Feriche con trabajos de 30 autores que han retratado la ciudad y sus protagonistas desde los años 50 hasta hoy. Imágenes de manifestaciones, revueltas, marginalidad, el atentado de la Rambla, el 1-O, el turismo masivo o las Olimpiadas componen este collage que aborda la naturaleza compleja de la ciudad. El libro además es una antología de los mejores fotógrafos que trabajan o han trabajado en la ciudad.

Como señala Rodrigo Fresán en el prólogo este retrato de la Ciudad Condal “trasciende las diferentes décadas y conecta con las divinas y esplendorosas decadencias de Berlín en los años 20, Los Ángeles en los 40, Nueva York en los 50 y Buenos Aires en los 70 del siglo pasado. Metrópolis todas iluminadas en su momento por la más encandiladora de las luces negras”.

Un repaso en el que, por supuesto, no faltan fotógrafos de la Nueva Vanguardia como la fotografía directa y callejera de Joan Colom quien retrata la prostitución del Raval entre los 60 y los 90. En su estela de retratar la marginación y la Barcelona de burdeles y clubes nocturnos hay fotos de Txema Salvans, Pep Cuntíes, Mariona Giner o Kim Manresa.

Barcelona reivindicativa

Mientras que la Barcelona más reivindicativa tiene está presente con instantáneas de Manel Armengol, Robert Bonet, Consuelo Bautista, Elena Ramón, Robert Ramos, Pilar Aymerich. Son los autores que han dejado huella en la memoria colectiva con sus imágenes de manifestaciones por la libertad sexual, el Estatuto de Autonomía, el 15M, la independencia o las de la Sociedad Civil Catalana. Entre ellas destacan las dos fotos de la performance de Ada Colau junto con Adrià Alemany disfrazada de «Supervivienda», la heroína de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, organización que la catapultó a la política.

En el volumen hay imágenes de la cámara de Samuel Aranda, testigo para The New York Times del atentado de La Rambla. Muy duro testimonio de la jornada fatídica es el que aportan David Armengol y Marcela Miret. En esta línea de fotografía documental se recoge una imagen de Elena Ramón de un homicidio en plena calle y los estragos de la drogadicción, desde la mirada de Sergi Reboredo.

Si alguien ve este retrato sin conocer la ciudad ni su historia, quedará muy sorprendido de que, en medio de este relato convulso callejero, marginal y canalla, la misma ciudad acogiera los Juegos Olímpicos de 1992. Un hito que no falta en el libro, con una foto detalle de la actuación del arquero paralímpico Antonio Rebollo.